Únicamente anoté que se mezcla la misma cantidad de nata que de azúcar, añadiendo luego la harina que admita. Ni una mísera referencia al tiempo y temperatura de cocción. Para no liarme mucho empleé la misma cantidad de harina que del resto de ingredientes. Mi horno precalentado a 190 Celsius.
Con esa cantidad de harina queda una masa -tras mezclar los ingredientes- poco compacta y difícil de modelar, así que puse pequeños montoncitos con la ayuda de la manga pastelera -aunque la próxima vez lo haré con la cuchara- en la bandeja, separados porque, como imaginé, daban de sí. Como sobraba masa la segunda bandeja la preparé con montoncitos de mayor diámetro.
El resultado es éste tras unos 10 - 15 minutos según el tamaño de la galleta:

Recién sacadas parecen bizcocho tipo mostachón, frías quedan sólidas para cogerlas pero no están duras cuando se comen.
Para mi gusto empalagan, por lo que tendré que modificar la receta. Tal vez el primer cambio será usar nata para cocinar en vez de nata para montar. Después habrá que ajustar el azúcar. Creo que lo voy a reducir bastante, compensándolo en parte añadiendo azúcar moreno por encima de las galletas antes de hornear.