15 abril 2008

El manco

- ¡El manco! ¡Tuvo que ser el manco! ¡Pero que injusta es la vida!¡Después de tanto trabajo va un inválido maniático y se adelanta!

- ¡Calla cariño, que te van a oír!

La muchedumbre esta apiñada y expectante, resistiendo estoicamente los empujones de los que quieren conseguir mejor posición, las miradas fijas en la tribuna improvisada que domina la sala. De repente, se hace el silencio, absoluto, sepulcral, sólo roto por el suave roce de las pisadas del orador sobre el suelo. Es tan grande que, revestido de elegante negro, la ausencia de sus extremidades anteriores no le resta un aire majestuoso mientras su mirada los abarca con aprobación. Su voz reverbera con nitidez:

- ¡Ciudadanos!¡Amigos!¡Hermanos! Todos conocéis las catastróficas consecuencias que ha tenido el cambio climático y el calentamiento global. Todos hemos sufrido el resultado de la sobreexplotación de los recursos naturales tras el agotamiento de los combustibles fósiles. Todos hemos aguantado el hambre y superado las enfermedades que han aniquilado a tantos y tantos. Pero no he venido aquí a contaros lo que ya sabéis. ¡No! ¡Os traigo una buena nueva! ¡Una gran noticia! ¡Por fin, años de estudios e investigaciones han dado su resultado!¡Lo que muchos criticaban como una pérdida de tiempo ha dado sus frutos! ¡La paleontología no es una ciencia inútil y esta excavación lo demuestra! ¡La hemos encontrado! ¡Se acabó el hambre para nosotros y nuestros hijos!¡La gran despensa es nuestra!

Los vítores atruenan al orador que sonríe satisfecho. Poco a poco el silencio vuelve a imponerse aunque el ruido de fondo muestra que el auditorio está inquieto.

- ¡Ha llegado el gran momento! ¡Vamos a proceder a su inauguración! Ya conocéis la forma de actuar por lo que no voy a perder el tiempo explicándola de nuevo. ¡Hermanos! ¡A disfrutar!

Otra aclamación acalla el sonido de los pasos del orador mientras desciende de la tribuna para dirigirse a una puerta situada en un lateral, protegida por las fuerzas de seguridad. Irguiéndose sobre las extremidades posteriores, baja el picaporte con la ayuda de las dos extremidades medias y abre la puerta con el peso de su cuerpo sin prestar atención al cartel de símbolos arcanos, incompresibles, rotulado en su superficie. Rápidamente se desliza en el interior, seguido por la avalancha de individuos con tres pares de extremidades que le han estado escuchando.
Cuando la marea negra ha desaparecido en el interior, sólo el cartel parece brillar en la oscuridad de la sala:

CEMENTERIO CRIOGÉNICO INTERNACIONAL
The last hope of humanity
Residentes: 6,624,138,509

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