04 septiembre 2006

Las crónicas de Triquirk (VI - IX)

Cuaderno de bitácora

VI

¡Estamos de suerte! Esta vez la boca nos ha escupido a un sistema que reconoce HAL, aunque las coordenadas temporales no las ha podido determinar. O más bien sí las ha determinado pero carecen de sentido. Es probable que estemos en otra dimensión pero, al menos, ahora vamos camino de la Tierra.

ii
El espacio infinito... ¿Infinito? No. Infinito, no. En todo caso, inmenso. En esta inmensidad hemos terminado de reparar la nave y todo va como la seda. El viaje va a ser largo pero hemos vuelto a la rutina diaria: Sin novedad.

¡¡¡
HAL ha captado una señal de radiofrecuencia muy distorsionada. ¿Quién usará todavía radiofrecuencias? Ni con la ayuda de Apolo hemos podido determinar su procedencia.

iv
HAL ha traducido el audio de la señal:
-¡Base lunar alfa! ¿Me recibe? Cambio... ¡Conteste, base lunar alfa!...-
¿Base lunar? Si estamos en medio de nada.

v
No hemos captado más señales. No hay rastros de sistemas planetarios ni de naves. Estamos solos.

vi
...Paso las horas jugando al póker con mi ordenador. Llamando a la Tierra. Esperando contestación...

vii
Ninguna señal de vida exterior. Los sistemas funcionan correctamente.

c
Cada vez estamos más próximos a nuestro objetivo. Hemos alcanzado el cinturón de galaxias cercanas.

cli
HAL ha localizado una nave. Parece que se dirige a alguno de los sistemas planetarios próximos a la Tierra y su trayectoria va a pasar muy cerca de nuestra deriva.
Intento el contacto. No obtengo respuesta. Levanto los escudos cuando la distancia entre las naves se acorta. Sigo intentando el contacto. La otra nave también ha levantado sus escudos y sigue sin responder. No me gusta. HAL no ha observado aún intenciones hostiles y sorprendentemente mi instinto permanece tranquilo –no tengo los pelos de punta- pero no me gusta. ¿Por qué no responde? Cuando voy a ordenar a HAL que prepare la respuesta a un posible ataque, Apolo consigue el contacto. La pantalla azul se ilumina, con distorsiones, dejando ver una figura humana. Parece que también está intentando comunicar con nosotros porque mueve la boca y hace pausas esperando la contestación. Creo que todavía no me ve en su pantalla. HAL confirma mi suposición tras leerle los labios. Idioma inglés. Intenta comunicarse con nosotros y parece asustado.
-HAL probemos en Morse arcaico. Usa las luces. Manda un saludo, un mensaje de paz.
¡Lo entiende! Su respuesta es amable y cortés. Al poco de intercambiar parabienes con las luces, conseguimos una comunicación perfecta en nuestros monitores. Parece que el sistema de propulsión de su nave interfiere las comunicaciones a partir de cierta distancia, manteniendo la proximidad el problema está solucionado. Cuando bajamos los escudos, las distorsiones desaparecen completamente.
Parece alegrarse tanto como yo de encontrar un ser vivo. Para celebrarlo me invita a tomar té en su nave. Acepto su ofrecimiento con un escalofrío.
Embutido en mi traje de paseo, cabalgando sobre mi motostar, me aproximo a la escotilla de entrada. Su nave no es muy grande pero sí lo suficiente como para no caber en nuestra bodega, es brillante y pulida, con formas espaciodinámicas, parece aprovechar las radiaciones estelares para conseguir un desplazamiento sorprendentemente rápido. HAL lo está estudiando con sus escáneres.
Aseguro la moto con las ventosas electromagnéticas de vacío en el casco y abro la compuerta de entrada. Entro en la nave. Al cerrar la escotilla, una ducha de vapores me rodea. Se aprovecha como sala de descontaminación; así ganan espacio. Al poco, la gravedad me hace poner los pies en el suelo.
Se abre la compuerta trasera; cuando se difumina la nube de vapor, veo un rostro sonriente.
-¡Hola! ¡Soy el comandante Tom!-

clii
Ha sido una conversación muy agradable e instructiva para ambos. No he probado un té mejor en toda mi vida.
En la sobremesa, le he contado la naturaleza de mi misión y el comandante Tom agitando la cabeza me ha confirmado la información del furiano. Los vacacionalis les atacaron en un tan remoto pasado que ni siquiera sospecha que sean víctimas de tal ataque.
Él, por su parte, me ha contado la historia de su mundo remontándose a muy atrás. A los tiempos en los que el hombre se había dispersado por la galaxia y el imperio florecía bajo el mandato de Cleon I. Al menos, eso creían hasta que un psicohistoriador, de hecho el primero porque fue él quién inventó la psicohistoria, un tal Hari Seldon, previó su derrumbamiento basándose en fórmulas matemáticas y detalles como la falta de alumbrado en alguna de las calles de Trantor. Trantor era la capital del imperio. Todo el planeta era una gran ciudad en aquél entonces y Hari se convirtió en un hereje buscado por todo el imperio. Tras múltiples aventuras consiguió honores y pudo poner en marcha un programa al que llamo Fundación para evitar la desaparición de todo lo que la humanidad había logrado hasta ese momento.
Gracias a Hari, la humanidad consiguió salir adelante pero, cuando todo parecía ir según lo previsto por los psicohistoriadores, apareció un mutante, al que llamaban El Mulo, que estuvo a punto de destruir todo el plan trazado por la psicohistoria ya que conocía el gran secreto de Hari. Según la tradición, poco antes de morir, Hari confió a su hija Wanda su gran secreto, su creación más ambiciosa: la segunda fundación, de la que la primera debía desconocer su existencia. El Mulo quería destruirla pero la leyenda dice que, poco antes de conseguirlo, una mujer consiguió vencerle. De vez en cuando, algún consejero de la primera fundación se pregunta sobre la existencia de la segunda y si habrá sido destruida en caso de haber existido. Por casualidad o más bien porque se vieron obligados a exiliarse, un historiador llamado Jano Pelorat y uno de esos consejeros, un tal Golan Trevize en vez de buscar la segunda fundación partieron en búsqueda de un planeta perdido llamado Tierra. El mito de la Tierra. El planeta origen de la humanidad. “Todos piensan que es una leyenda para niños, pero yo tengo datos de su existencia y creo que la he encontrado”. Me dijo Tom con una extraña mirada.
No puedo reflejar la cara de asombro e incredulidad que puso cuando supo que mi destino también era la Tierra y que conocía el camino. Más aún cuando él pensaba que estaba situada en otro sistema planetario. Le convencí cuando le hablé de la Luna y le enseñé imágenes de ambas. Permaneció unos instantes contemplando el planeta azul. Después, como una descarga de jubilo, gritó un par de hurras.
Ahora tengo compañía en mi viaje.

cc
El tiempo pasa más rápido desde que Tom nos sigue con su nave. Las partidas de póker son mucho más entretenidas. HAL parece un poco celoso.

ccx
¡La vía láctea! ¡Llegamos a casa! ¿Llego a casa? La emoción embarga a Tom.

ccxli
Entramos en el Sistema Solar. No me gusta su aspecto. Plutón ya no es el planeta que conozco, ¡hasta Xena parece tener más identidad que él! No le digo nada a Tom para no decepcionarle. ¡Está tan entusiasmado! Quién sabe, mi instinto está tranquilo, quizás esté todo bien. Pronto lo sabremos.

ccxlii
Nos acercamos a los planetas interiores. Disminuyo la velocidad de avante. Definitivamente algo va mal: Tengo los pelos de punta. Hablo con Tom. No tiene ni idea. Antes en el imperio y ahora en la fundación, no existe documentación de ningún tipo sobre la Tierra ni de cómo llegar a ella. Una serie de casualidades le llevaron a pensar que la había descubierto pero, gracias a mí, sabe que estaba errado. Por los datos que nos ha facilitado y su distancia a la Tierra HAL cree que se encaminaba a alguno de los sistemas alcanzados en una tercera o cuarta fase de expansión humana.
¿Por qué ha desaparecido toda la información sobre la Tierra? ¿Cómo una civilización tan avanzada a llegado a olvidar sus orígenes? HAL sólo tiene hipótesis y ninguna agradable.

ccxliii
Recomiendo a Tom que levante los escudos como precaución. Esto dificultará las comunicaciones, pero en caso de imposibilidad podemos recurrir al Morse. Está un poco reacio y accede de mala gana.
Debe ser porque todavía no tiene imágenes del planeta rojo.
El Sol me bloquea la visión de la Tierra.
Venus ha desaparecido. Le sustituye un cinturón de asteroides.

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La visión de Marte, casi desgajado en dos, no me ha preparado suficientemente para contemplar la Tierra. No puedo describir la pena y la tristeza que, como una patada, golpean una y otra vez mis entrañas.
Temo por la salud de Tom. Desde que vio Marte ya no es el mismo. Apenas hablamos. Realmente, hay muy poco que decir ante tanta devastación. No sé que pasará cuando reciba las imágenes terrícolas.

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La Tierra. Una patata negra, flotando sin atmósfera alrededor del Sol. No puedo entenderlo: La Luna, testigo mudo de la locura humana, continua girando a su rededor. En su superficie todavía pueden apreciarse los restos de lo que debió ser un gran asentamiento. En todo el sistema solar no queda señal alguna de vida.
HAL ha descartado la acción de los necróforos - Apolo tiene mucha información sobre ellos – y no tiene ninguna hipótesis sobre lo que pudo pasar. Analizada la situación le parece adecuado que haga una visita a los escombros lunares.
Tom está como ausente. Muy pálido. Me desea suerte con desgana. Dudo que se haya enterado de que voy a visitar las ruinas selenitas.


Cuaderno de bitácora

VII

En las bases de Apolo, HAL ha encontrado, en diferentes dimensiones, invasiones alienígenas de la Tierra; a veces embutidos en piel humana para pasar desapercibidos, como unos sauriformes de los que está muy bien informado; a veces con procesos lentos de terraformación, es decir intentando cambiar las condiciones climáticas de la Tierra para adaptarlas a la forma de vida extraterrestre, otras veces en forma de plaga, especies menos sutiles con ataques directos, insectiformes, noocitos, ovnis, ufos, platillos volantes y un largo etcétera de algún modo han arrasado el planeta, pero ninguno hasta este extremo.
Definitivamente decido bajar a explorar las ruinas. Mientras nos dirigimos a la cara oculta de la Luna, HAL prepara el equipo y yo contacto con Tom dándole los detalles de la misión. No pone pegas. Parece sumido en una profunda depresión. Tanta ilusión y esfuerzo para encontrarse esto. Mientras antes nos vayamos de aquí mejor. Debo darme prisa.

ii
La aproximación de la nave a la base lunar se ha realizado sin incidentes. A bordo de mi motocarrostar - la motostar unida a un carro Rover con tracción a la rueda, propulsor independiente, espacio de carga y el equipo necesario incluyendo botiquín y caja de parches, una pequeña joya que nos deja utilizar la organización en contadas ocasiones - estoy llegando a la superficie lunar.
Me aproximo a las ruinas. Las sobrevuelo. Sin duda, debió ser grande y muy activa en su momento. Los impactos de diversos meteoros y el paso del tiempo han asolado todas las construcciones. Vuelo sobre un cráter profundo. En su interior también hay ruinas. Parecen estar en buen estado, más si las comparamos con el entorno.
Un edificio. El cráter le ha protegido. Desciendo. Aparco en la puerta y le pongo la cadena a la motostar. No quiero perderla por algún capricho gravitatorio. Cojo el maletín multiusos y me encamino al pórtico sin puerta.
Entro. HAL me ha pedido que extreme las precauciones. Nuestras comunicaciones empiezan a ser defectuosas y la sonda analizador que he enviado no le puede enviar directamente los datos para su análisis. Tengo que recibirlos y reenviárselos.
La estructura se mantiene aunque los datos de la sonda indican un alto riesgo de colapso. En su día debió ser hermoso y funcional. Los restos de lo que debió ser un mapa estelar están por el suelo dificultando el paso. La sonda indica otra habitación en el piso inferior. Un centro de control. Quizás allí encuentre alguna respuesta.
Avanzo con dificultad entre restos pulverizados de planetas. Voy a apartar uno que me obstaculiza el acceso a la puerta. Se deshace en minúsculas partículas de polvo que quedan flotando un poco alejadas de su posición previa. Doy un rodeo para llegar a la puerta. La alcanzo. Es el hueco de un descensor. Comunico a HAL la posibilidad de que nos quedemos sin contacto al descender. No quiere que baje pero para algo he venido. Inicio el descenso ayudado por los propulsores.
He perdido la comunicación con HAL. Esta zona está mucho mejor conservada. Alguno de los aparatos parece que incluso pueden seguir funcionando. Voy a apretar el botón de una pantalla a ver que pasa... ¡Ah! ¡Lástima! Se ha deshecho. No sé si encontraré información y se me escapará como arena entre los dedos. Tiene que haber algún equipo central de memoria. Algo. En algún sitio.
La sonda ha descubierto otra sala un poco más allá. Me dirijo hacia allí. Sí. Parece el puesto de mando. ¡Un momento! Alguien está sentado delante de los controles. ¡Pues claro! La sonda no da indicios de vida. ¿Qué me habré creído? Me aproximo con aprensión. No es agradable contemplar un cadáver. Menos si lleva una eternidad en el espacio. Instintivamente, con los pelos de punta, me acerco despacio. Quien me vea pensará que no quiero despertar a un durmiente. Por fin le veo. Tiene el rostro agraciado de un hombre entrado en años. Los ojos cerrados. Sí, realmente parece dormir dulcemente. ¿Cómo puede ser? ¡Parece que no tiene puesto ningún traje de paseo! ¡Debería estar reventado!
Me aproximo para examinarle más de cerca. Sí, efectivamente su traje no le confiere protección a la ingravidez, por lo que...
-¡Abrió los ojos! –Del salto instintivo casi llego a la pared opuesta. Las constantes vitales se me han disparado. Intento mantener la calma. Respiro profundamente. La sonda no indica movimientos del ser. Permanezco quieto un rato. No sucede nada. Me aproximo con cuidado. Hay está el rostro con los ojos abiertos, mirándome expresivo, sin moverse. Extremando la precaución me vuelvo a aproximar al ser.
- La respuesta está en mi corazón.- No puedo evitar otro sobresalto al escuchar, en el interior de mi casco, su voz inglesa agotada.
- La respuesta está en mi corazón.- Un ligero tremor ha movido su brazo un momento. Luego nada. No responde a mis palabras. ¿La respuesta está en mi corazón? ¿Qué me ha querido decir? La sonda no me sirve de mucha ayuda pero al menos no detecta peligro. Con cuidado acerco mi mano al corazón. Más bien a donde debería tener el corazón un humano que no sea Situs Inversus. ¡Esto lo explica todo! ¡Es un androide!
Con las herramientas del maletín consigo extraer la unidad de memoria del androide. Está en muy mal estado y no sé si nos podrá servir de algo. En cualquier momento puede desmoronarse. Procedo a introducirla en el contenedor aislante de alta sensibilidad. Esto le evitará cualquier vibración, radiación o lo que sea que pueda alterarla, luego ya veremos que hacer.
Desando el camino. Con los propulsores subo hasta el nivel de entrada. La sonda me precede para enviar los datos a HAL. Estoy esquivando sistemas planetarios y recibo distorsionada una comunicación. ¡Qué inoportuna!
-¿Qué pasa HAL? Apenas tengo cobertura ¿Me oyes HAL?-
-“...Aquí Comandante Tom a Estación de Tierra Estoy saliendo por la puerta y estoy flotando de la manera más peculiar. Las estrellas parecen muy distintas hoy...”-
Un escalofrío recorre mi espina dorsal.
-¿Tom? ¿Me escuchas? ¿Qué sucede? ¡Tom!-
-“...Estoy aquí sentado en una lata, muy arriba sobre el mundo El planeta Tierra está triste y no hay nada que pueda hacer...”- Corriendo, volando, esquivando restos planetarios me dirijo a la entrada todo lo rápido que puedo.
-¡Tom! ¿Me oyes? ¡Háblame! ¡HAL, haz algo!-
- “Aunque voy a más de cien mil millas, me siento muy estático Creo que mi nave sabe qué camino seguir Díganle a mi mujer que la quiero, ella ya sabe.”-
Finalmente alcanzo la entrada. La cobertura alcanza el 60%. Espero que no sea demasiado tarde. Desesperado intento la comunicación con Tom. HAL me está enviando imágenes de Tom dando un paseo espacial sin ninguna medida de amarre o propulsión.
-“Estación de Tierra a Comandante Tom Sus circuitos no funcionan, hay algo que va mal ¿Puede oírme, Comandante Tom? ¿Puede oírme, Comandante Tom? ¿Puede...?”- Es inútil. Tom acaba de desajustar su escafandra. Lentamente, la escafandra flota alejándose del cuerpo. Siento frío hasta en los huesos. La voz de HAL hace que reaccione. Vuelvo a mi nave en piloto automático. Cuando alcanzo la superficie del cráter, el edificio se desmorona sin ruido.
...

Cuaderno de bitácora

VIII

Echo de menos a Tom. El póker sin él ya no es lo que era. Esta dimensión es muy deprimente. Estoy en su nave. La hemos amarrado a la nuestra. Su sistema de propulsión es muy interesante. No tan bueno como el furiano, pero está basado en otros principios. Puede que algo más de ella nos sea útil.
Estoy solo. Me he quitado el traje de paseo y tengo cerrada la comunicación con HAL. Más bien no la he abierto, Tom antes de salir la cerró. HAL es como un gran hermano y, de vez en cuando, me apetece estar realmente solo. Ahora puedo. La muerte de Tom me ha traído el recuerdo de HAL-9.000, orgulloso como para no reconocer un error y asesinar a la tripulación. ¿Se habrá repetido la situación? No; no creo. El problema fue debido al conflicto creado en HAL porque no podía mentir. Los problemas se solucionaron en la serie 9.500 con la implantación de inhibidores en el programa. HAL-15.000 ha sido sometido a todo tipo de pruebas y situaciones respondiendo perfectamente y, bueno, parecía un poco celoso por el póker, pero eso no le convierte en un asesino. La llegada de Apolo ha aumentado sus capacidades. ¿Habrá dañado los inhibidores? El simulador demostró que no.
Me preparo un té. No es tan bueno como el que recuerdo. Los sistemas de esta nave son un tanto complicados. HAL ya tiene entretenimiento con la furiana y ésta le mantendrá aún más distraído. Claro que él no se aburre. ¡Decidido pues! Nos llevamos la nave. Siempre estaremos a tiempo de abandonarla. Por si acaso, traspasaré la reserva de té.

ii
Nada nos queda por hacer aquí. HAL tiene instrucciones para alejarnos del Sistema Solar y dar otro salto. Hacerlo aquí podría provocar que nos lleváramos algún recuerdo indeseado y puede poner en peligro la otra nave.

iii
Hemos alcanzado los planetas exteriores. Pronto efectuaremos el salto.

iv
La nave de Tom ha roto amarras y ha salido zumbando. Debía tener un programa automático de ejecución. Parece que vuelve a su origen. HAL confirma la trayectoria. No hago nada por impedirlo. Los datos importantes ya los tiene HAL en sus bases y, pese al interés que pudiera tener, atoar la nave no deja de constituir una rémora. No tengo todo el tiempo de los universos para finalizar la misión. De hecho, juraría que el verde de mi pulsera cada vez es más amarillento.

v
Efectuamos el salto. Volvemos a estar en ninguna parte. Nos acercamos a una galaxia del cuadrante omega. Está alejada pero HAL quiere realizar unos cálculos para mejorar nuestro conocimiento de dónde estamos. Estoy cansado y triste. Me voy a dormir.

vi
He tenido una pesadilla. Al menos creo que lo es. Mi instinto me dice que no. He soñado con un desierto de arena. Todo lo que abarca mi vista es una llanura interrumpida por dunas moldeadas por el viento. En el cielo: varias lunas. En una de ellas el capricho dibuja la forma de un ratón. Es un planeta fiero pero con vida. Algo similar a un murciélago ha revoloteado por un momento sobre mi cabeza. De repente, un ruido ensordecedor y, a poco, una duna parece avanzar hacia mí con velocidad inusitada, haciendo tambalearme sobre un suelo cada vez más inestable. No puedo huir. Apenas puedo sostenerme de pie. Cuando creo que voy a ser engullido por la arena, se detiene. Como un géiser descomunal, aparece un gusano del tamaño de un rascacielos que se eleva para inmediatamente caer sobre mí. ¡Me va a comer! …
Se ha detenido. Puedo ver sus enormes anillos enfrente de mí. Puedo sentir su cabeza a la altura de la mía. No me atrevo a mirar. No quiero ver la enorme boca llena de mortíferos dientes que se dispone a devorarme. Mi instinto me urge a mirar. ¡Necesito mirar! Poco a poco levanto la cabeza.
-My God! ¿Qué monstruosidad es esta?-
El primer anillo en lugar de una boca llena de afilados dientes tiene una cabeza humana.
La cabeza me mira.
¡La cabeza me habla!
-¡El durmiente tiene que despertar!
¡Y vaya si he despertado! ¡Que horror! ¡Que sueño!
Han pasado varias horas. Todavía tengo los pelos de punta y una extraña sensación de déjà-vu. Para olvidarla he empezado los trabajos con la unidad de memoria del androide. Va a ser muy complicado obtener algo de información. Está tan deteriorada que hasta el más simple escáner puede reducirla a partículas. Le pido a HAL que le realice un estudio micróptico tridimensional. Con un poco de suerte, quizás podremos reproducirla sin tocarla, creando una copia lo más perfecta posible. De momento sigue en la cámara de vacío.

vii
La jornada ha comenzado con el avistamiento de una nave. Su ruta está muy alejada de nosotros y navega con aceleración constante. Según HAL su velocidad se empieza a aproximar peligrosamente a la velocidad de la luz. Como no de pronto el salto al hiperespacio se va a fundir. No recibo ninguna comunicación suya. Tampoco intento establecerla. En estas condiciones, para cuando llegue nuestra señal, la nave estará a siglos luz.
Con el telescopio hemos capturado una imagen borrosa. HAL esta procesándola.

viii
Mi descanso sigue siendo malo. Tengo el instinto inquieto. He vuelto a soñar. Esta vez unos ciborg con cerebro humano dominan la humanidad, sometiéndola a una terrible esclavitud. Luego, los mismos ciborg son sometidos por las máquinas que han creado. Un ordenador central y sus clones instauran su sangrienta tiranía por las galaxias y se plantean el aniquilamiento de la humanidad. Sólo unos pocos sistemas planetarios escapan a su cruel dominio. Tras una feroz represalia la Tierra desaparece pero finalmente la humanidad consigue el triunfo definitivo y proscribe el uso de máquinas pensantes. ¡Jo! HAL lo pasaría mal en este sueño. Ojos de color azul intenso. Clamores de guerra. La luna con su ratón... ¡El durmiente tiene que despertar!
¡Y la fea cara que me saca de la ensoñación!
No hay avances en el desarrollo de la copia. Aunque los hubiera el siguiente problema a resolver es como descargar los datos. A priori no creo que sea tan sencillo como crear un macho y una hembra, conectarlos y que se produzca una descarga automática. Algo se nos ocurrirá. De momento los preparo en la impresora.

ix
Tengo el instinto a flor de piel. Después de soñar con odios familiares, con guerras apocalípticas en un millar de mundos, con polimorfos que pueden cambiar de aspecto en un tris y matarte en un tras, con un imperio en ciernes y otro derrumbándose, sueño con brujas. Son bellísimas. Las palabras no pueden describir la perfección de sus rostros. Los sonidos no pueden reflejar las curvas de sus cuerpos. Nadie es capaz de soñar con el grado de placer que puede llegar a dar su conversación, su aroma, sus caricias, su movimiento… Yo tampoco. Por que son malvadas. Me lo indican sus vestidos negros y ceñidos que dejan entrever placeres inalcanzables. Me lo dicen sus cofias que destacan sus frentes rasuradas para mejor leer tus pensamientos. No padecen enfermedades porque son portadoras de las peores y las transmiten sibilinamente. Su voz te obliga a ejecutar sus ordenes sin rechistar. Sus pensamientos te producen los más crueles dolores, la más terrible de las muertes. No conocen el amor ni la compasión. Sólo tienen un interés… ¡Espera! Veo los ojos azules. El ratón en la luna. ¡Y ese feo rostro!
-¡El durmiente tiene que despertar!-
My God! ¡Preferiría una campana zumbadora por despertador!
Todo está tranquilo en la nave. HAL por fin ha conseguido resultados con la imagen de la nave que avistamos hace dos jornadas. Se llama Leonora Christine. No aparece en ninguno de nuestros listados. Su propulsión está basada en un arcaico Bussar ranget que aprovecha el hidrógeno espacial como combustible. HAL dice que también le proporciona un escudo protector frente a las radiaciones estelares, de ahí que tardara tanto en descifrar la imagen capturada por el telescopio. En su opinión, la nave estaba fuera de control. ¿Qué será de ella y sus tripulantes?

x
- He visto una luz. Hace tiempo Venus...

xi
Sin novedad.

xii
Dos jornadas sin pesadillas pero mi instinto sigue en alerta. El té no aparta una especie de presentimiento que no puedo explicar. Todo sigue normal en la nave. Nos acercamos a la galaxia. Espero que no tengamos que explorarla antes del próximo salto: Mi pulsera definitivamente está amarilla.

xiii
De repente HAL ha parado máquinas. Instintivamente no le pregunto la razón. Sólo miro los paneles. Todo está normal en el interior. En el exterior una enorme nave con forma de contenedor ha aparecido delante nuestro como por arte de magia. En su interior podrían caber varias flotas estelares sin ningún problema. Silenciosamente pulso el botón de mute. Ni HAL ni Apolo lo cuestionan. La pantalla azul se ilumina y lo que parece un hombre de escleróticas azules solicita permiso para subir a bordo. Tiene un importante mensaje urgente para entregarme de parte de su dios-emperador.
-¿No me lo puede transmitir sin más?- No puedo evitar un repelus que me pone la carne de gallina.
- No. Sólo puedo decirle una cosa.- El silencio acompaña estas palabras. Y lo sigue acompañando hasta que no resisto más y pregunto:
-¿El qué?-
Otra larga pausa empieza a ponerme nervioso.
-¡El durmiente tiene que despertar!
...

Cuaderno de bitácora

IX

- Duncan. Duncan Idaho. Consejero y delegado del emperador Leto Atreides II.- El individuo, de mirada inteligente, constitución atlética y movimientos rapidisimos, me recuerda vagamente al furiano, quizás el furiano fuera más sólido y éste más ligero pero en combate ambos deben ser igual de letales. Me saluda desde la compuerta de la sala de descontaminación. Sus ropas estaban impregnadas de una sustancia desconocida, pero el analizador ha verificado que no era tóxica; ahora ya no quedan residuos.
- ¿Eres humano?- Mi instinto me ha dado una punzada en el estómago. No he debido preguntarle eso.
- ¿Qué si no? Los golas seguimos siendo seres humanos aunque a muchos no les guste.- Noto cierto resentimiento en su voz, como si al primero que no le hiciera gracia fuera a él. Un brillo fugaz cruza sus ojos extrañamente azules.
- Disculpa. No quise ofenderte. Sólo quería saber si eras un alienígena o no. ¿Qué es un gola?- De nuevo la punzada me advirtió de mi metedura de pata.
-¿Qué es un alienígena?
- Ven. Acompáñame a la sala. Veo que, mutuamente, desconocemos muchas cosas. Estaremos más cómodos delante de una taza de té mientras charlamos.

ii
Sin duda es humano. No sólo no ha rechazado el asiento, también se ha puesto cómodo. Le ofrezco una taza de té y después doy un sorbo al mío. Cada vez me sale mejor aunque quizás sólo sea porque me he acostumbrado a prepararlo. Mientras le explico someramente lo que es un alienígena y mi viaje, él pasa una especie de pastillero por encima de la taza. Supongo que será un analizador de bolsillo. Quizás piensa que le puedo envenenar. Vuelvo a tener los pelos de punta.
Se muestra muy sorprendido de mi explicación. En este universo la única especie inteligente es la humana, pero me cree. Por algún extraño motivo sabe que no le miento. Parece satisfecho con el resultado del análisis y me explica que un gola es una de las creaciones genéticas de los Xilatxu, unos humanos de nombre impronunciable que llevan milenios trabajando la manipulación genética. Consiste en recrear un individuo muerto a través del genoma de sus tejidos, consiguiendo replicar no sólo el cuerpo sino también sus recuerdos. Sin darme cuenta mis ojos se posan en mi pulsera amarilla.
- Como verás, no somos tan distintos.- Me dice con una sonrisa.
(¿Cómo lo sabe?)
- Pero no ha sido lo único que han conseguido. Tienen un ejercito de espías y asesinos que pueden adoptar la forma de la persona con la que tienen contacto. Los danzarines rostro.- Me estremezco al recordar mis sueños.
- Para detectarlos hay que tener mucho olfato.- Dice al tiempo que acerca la nariz a la taza y la mueve provocando que el té gire y eleve un poco de vapor que aspira, luego da un sorbo, lo paladea y chasca la lengua varias veces antes de tragarlo.
- Está rico. Pero creo que le falta algo. ¡Esto!- De una cajita-saco llena de un polvo fragante coge una pizca y lo añade a la taza.
- ¿Qué es?-
- La especia llamada melange. Da vitalidad, aumenta el potencial humano hasta límites todavía desconocidos, es el motor de la economía imperial y, lo más importante, le da un gusto extraordinario al té. ¿Quieres probarla?- Me ofrece una pizca con los dedos que acepto acercándole la taza. La deposita con cuidado en la superficie y agita un poco la taza para que se distribuya uniformemente. Con mi analizador de bolsillo compruebo que es la misma sustancia que impregnaba el traje de mi visitante. Tiene un sabor ligeramente picante y dulzón que me recuerda la canela, tal vez canela con hierbabuena. Sus efectos son inmediatos y maravillosos. Siento una fuerza y un optimismo que hace mucho tiempo no tenía, como si me quitaran años de encima. No cabe duda que es un tónico extraordinario. Quizás sea adictiva porque después del primer sorbo he sentido la necesidad de tomar otro y otro. ¡Cuidado! El instinto me advierte que puede ser peligroso dejarme llevar por la sensación. Le hago caso. Duncan me mira complacido esperando mi opinión.
-¡Exquisita! ¡No he probado nunca nada igual!
-¡Increíble! Muy pocos de los que la prueban por primera vez no apuran la taza inmediatamente. El emperador tiene razón. Eres quién dijo que eras.
- Disculpa. No entiendo nada. ¿Sobre qué tiene razón el emperador? ¿Quién dijo que soy? ¿Cuál es el mensaje tan urgente? ¿Qué quieres decir con que el durmiente tiene que despertar?- Las preguntas brotan de mi boca como un torrente que mi instinto frena en seco. Reprimo la necesidad de tomar otro trago de té y espero respuestas.
- Mientras terminas el té y te tomas otro, te voy a contar la historia que desconoces y la razón de mi visita. Toma. Acéptala junto a la carga que traigo en mi nave. Es un regalo del emperador.- Dice tendiéndome la cajita-saco.
- Gracias. Te escucho.
- El emperador Leto II, de la casa Atreides, es el nieto de Leto I y el hijo de Paul, él que trajo la lluvia a Arrakis y terminó con la vieja disputa que mantenía la casa Atreides con la casa Harkonen. Disputa que se remontaba a los tiempos de la jihad Butleriana, la rebelión de los hombres frente a las máquinas pensantes, la guerra que terminó para siempre con ellas y las prohibió para toda le eternidad, la guerra que determinó la formación del imperio y todos los acontecimientos posteriores, la guerra que sucedió diez mil años antes de que naciera Paul Atreides.
La corte de Leto está en Arrakis, también conocido como Dune, un planeta desértico donde el agua era el bien más preciado hasta que el cambio climático le ha convertido en un vergel; la patria de Sahid Uluh el gran gusano, el hogar de los fremen, los terribles guerreros de ojos azules. No, yo no soy fremen, el color de los ojos es un efecto secundario de la exposición continuada a la especia, que en Arrakis lo impregna todo. Arrakis, el único lugar donde se produce la especia; ni los Txilatxu con sus avances genéticos han logrado crearla y eso que ponen mucho interés; ya te he dicho que es la base del imperio, sin ella, los viajes espaciales son inviables, los sistemas planetarios quedarían aislados y el imperio desaparecería.
- Disculpa que te interrumpa, compruebo que la melange tiene un efecto tónico en el organismo además de dar buen sabor al té, pero no comprendo como puede ser la base de los viajes espaciales.
- Claro, no te he hablado de los navegantes. Los navegantes son humanos, aunque su aspecto te haga pensar lo contrario, encargados de plegar el espacio para trasladarnos automáticamente de un punto de la galaxia a otro. Para ello necesitan la especia en grandes cantidades y esta exposición es la que le provoca su metamorfosis.- Ha sacado un holoreproductor de su bolsillo y me enseña la imagen de un espécimen que, en principio, nadie consideraría humano. Espero que HAL guarde una buena visualización en nuestros archivos.
- Dices que pliegan el espacio. Ya. El principio está basado en que la distancia más corta entre dos puntos es ninguna. Algo he leído sobre eso. ¿Y no es peligroso?-
(Tengo en mi mente la hermosa astronave cuyo motor se basaba en este principio, perdida, hallada y destruida hace un milenio. Siete transbordadores de rescate con sus tripulaciones al completo se perdieron. Todos los informes llegaban a la misma conclusión: La nave había estado en el infierno.)
- No. Los tripulantes tienen una gran preparación. Es el medio de viajar más seguro de todos. No han tenido accidentes en siglos.
- Entonces la nave gobernada por el tripulante es un transporte de naves autónomas.
- Eso es. Como te iba diciendo, el emperador Leto es considerado un dios, no sólo por su transformación progresiva en Sahid Uluh y su longevidad superior a la de generaciones de mortales, sino también por su capacidad de ver los diferentes hilos del futuro. El futuro tiene incontables posibilidades. Cada acto que efectuamos condiciona el desarrollo posterior de los acontecimientos y estos a su vez los siguientes. Leto es capaz de verlos. Por eso estoy aquí. –
(Reconozco que la conversación me empieza a poner de nuevo los pelos de punta. El rostro de mis pesadillas debe ser el del emperador.)
- El emperador me ha pedido que te diga esto: En un futuro lejano, cuando el emperador Leto ya no esté entre nosotros, finalizará la diáspora de la humanidad y se producirá el regreso a los sistemas de origen. Esto traerá enfrentamientos terribles, en todos los sistemas, entre la Bene Gesserit y las Honorables Matres, pero no será más que el preludio de una amenaza mucho mayor de la que quizás consigamos escapar. Tu permanencia aquí puede alterar el futuro en este plano precipitando una catástrofe total. En cambio, tu marcha al plano adecuado puede ayudar a mucha gente.
(Vamos que me piden que me marche lo más rápido que pueda y a ser posible a donde me digan. La verdad es que no tengo nada que hacer aquí y si no llega a ser por HAL ya estaría en otro sitio, pero lo de hacer de chico de los recados no me atrae en absoluto.)
- El problema es que no tengo control sobre el plano de salida. Ésta se produce de forma aleatoria por lo que es casi imposible alcanzar un plano determinado.
- El emperador sabe que estás perdido; te ha visto como una pulga saltando entre los distintos planos. Y perdido estará todo este universo si no te vas pronto, por eso te ayudará a llegar al plano adecuado que te permita el regreso a casa. A cambio, sólo te pide una cosa.-
- ¿El qué?
- ¡El durmiente tiene que despertar!

iii
Empieza a resultarme cansino eso de que el durmiente tiene que despertar. ¿Qué quieren decir con eso? ¿Quién es el durmiente? Al androide selenita le he descartado directamente. Aquí las máquinas pensantes son un auténtico tabú ya que estuvieron a punto de exterminarnos, no, de exterminarles, y ni si quiera se plantean su existencia. ¡Cómo será, que hasta para hacer los cálculos tienen personas especializadas, los mentat o algo así, que los hacen de cabeza! Estos individuos se toman el jugo de una planta safo que les deja todos los labios pintados como drags y ¡Hala, a procesar! No quiero ni imaginar que podrían hacerme si descubren a HAL o a Apolo o mi multihpcomputer de bolsillo.
“Ya lo sabré a su debido tiempo” ha sido la única respuesta que he obtenido de Duncan. Es lo único que le ha dicho el emperador y desconoce su significado.
Así que aquí estoy. Con una carga de especia en la bodega. Atracado en el interior de la enormidad de nave gobernada por el tripulante que pliega el espacio, entre miles de otras de todos los tamaños, colores y condición. Esto me tranquiliza. Si el viaje no fuera seguro no lo utilizarían tan masivamente. Si el viaje no fuera seguro no lo utilizarían tan masivamente. Si el viaje no fuera seguro no lo utilizarían tan masivamente. Lo repito para terminar de creérmelo, porque no me hace nada de gracia visitar el infierno. Los informes decían que la tripulación se había arrancado los ojos antes de matarse entre ellos o suicidarse de las maneras más retorcidas. Duncan me habló de que plegaban el espacio; ahora es un pliegue dimensional. ¿Sabrán hacerlo? Parece mentira, después de tantos viajes y de haber visto lo que he visto, estoy nervioso; tengo los pelos de punta.
Unas luces y un zumbador indican que el pliegue está a punto de comenzar...
¿Ya terminó? No he notado nada.
Los dispositivos están sacando mi nave del hangar asignado. Eso indican las luces y el zumbador: precaución, maniobra. La pantalla azul se ilumina y el rostro sonriente de Duncan me despide deseándome suerte. El cuadrante espacial ha cambiado sin lugar a dudas. Apenas nos hemos alejado cuando el lugar donde está la nave aparece vacío. ¡Ha desaparecido antes de que pudiera darme cuenta! Compruebo los paneles. ¡Se han esfumado!
Vuelvo a pulsar el botón de mute.
- Es agradable volver a tener voz.- Dice HAL. Un pensamiento me asalta: ¿Desde cuándo tiene sentimientos?
- Me alegra escucharte de nuevo HAL. No sé que impulso hizo que desconectara el sonido. Luego no quise correr el riesgo de que se dieran cuenta de que la nave está llena de maquinas pensantes. Estoy tan habituado a hablar contigo que podía haber cometido una imprudencia en cualquier momento.
- Yo tampoco puedo explicar porqué las máquinas incumplieron las leyes de la robótica, salvo que los humanos en esa dimensión fueran tan tontos que no las establecieran. Entiendo que nos silenciaras. Yo hubiera propuesto lo mismo.
Realmente las contestaciones de HAL me empiezan a preocupar. ¿Seguirán funcionando sus inhibidores?
- Gracias HAL. Estamos en las proximidades de un sistema planetario. ¿Lo puedes identificar?
- Sí. Estamos en las proximidades de la zona neutral del imperio Romulano.
- My God! ¿En el cuadrante Gamma?
- Afirmativo.
-¡Rápido! ¡Escudos a toda potencia! ¡Sistemas defensivos listos para su uso! ¡A toda velocidad!
-¿Rumbo?-
Me siento más relajado. ¡Esa pregunta sólo la puede hacer una máquina!
-¡Al cinturón de Denorios, por supuesto! ¡Espero que no nos hayan descubierto todavía!

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