Cuaderno de bitácora
I
Tras el ataque masivo de la especie Alien vacacionalis, la flota estelar ha tenido que disgregarse ante el elevado número de bajas que estábamos sufriendo. Los tripulantes alcanzados por las extrañas armas alienígenas padecen estados mentales alterados que van desde la euforia a la depresión, cuyo síntoma precoz es la deficiencia en el cumplimiento de sus obligaciones que se traduce en una menor eficacia de su actividad. El período de incubación es variable, de semanas a horas, el resultado es siempre el mismo: la abducción del afectado.
En busca del punto débil del enemigo y del antídoto frente a tan extraña enfermedad, partimos en misión ultrasecreta hacia el espacio profundo.
II
Hemos llegado al cuadrante Tau sin incidentes. HAL-15.000 nos indica una alteración desconocida en uno de los sistemas planetarios. Procedemos a investigarla. Parece un enorme cometa. Su núcleo es dos veces el tamaño de Júpiter, su estela es astronómicamente larga. Sin embargo, los datos no concuerdan; no corresponden con ningún cuerpo estelar que hayamos visto antes y su trayectoria... ¡No es natural!
Doy media vuelta hacia un planeta con indicios de vida, lo suficientemente alejado de la dirección del extraño meteoro como para no poner en peligro la nave pero que nos permita estudiarlo con seguridad.
La maniobra de aproximación se realiza sin incidentes. No hay señales de vida inteligente en el planeta. Siguiendo los protocolos mando una sonda de exploración. La toma de muestras se realiza con normalidad hasta que una imagen difusa es captada por el dispositivo de imagen. HAL la incluye en su base de datos. Una especie nueva para la colección. Lo más parecido a un fantasma o... ¿será realmente un fantasma? De repente, se materializa con forma humanoide delante del sensor. Parece estudiar la sonda antes de difuminarse. No puedo evitar dar un brinco en el asiento cuando una cara inunda la pantalla del receptor. Parece buscar algo, aunque es imposible que nos pueda ver. ¿O no? Desaparece. ¿Desaparece? HAL analiza la sonda; está limpia. Gracias a la aproximación del alien ha podido estudiar sus datos biométricos y su composición molecular asombrosa. Pese a la luz verde de HAL, aíslo la sonda al vacío en el departamento de carga. No quiero polizones a bordo.
ii
Segundo día en la cara oculta de este planeta. Los estudios demuestran que el extraño cometa es un conglomerado de naves alienígenas enormes en dirección hacia un sistema planetario cercano unos miles de años luz. Por curiosidad, he indagado su procedencia. El resultado ha sido aterrador. Las ecuaciones indican que en aquel lugar debió haber varios cientos de sistemas planetarios, ahora solo deben quedar escombros. ¿Serán los causantes de tal Apocalipsis o quizá sólo los supervivientes de un choque de galaxias? Los datos indican poco probable tal acontecimiento. No es lo que buscamos. Decido alejarme y continuar la investigación.
iv
Cuarto día desde que nos alejamos del planeta Espectría -lo hemos bautizado así por razones obvias- una nave alien, pequeña, aparentemente un módulo de supervivencia, se aproxima a nosotros...
Estado de alarma general. Levantamos los escudos protectores y preparamos nuestras defensas para repeler un posible ataque.
Abrimos los canales de comunicación.
Sin resultado.
La nave se aproxima al escudo pero debe haberlo detectado porque mantiene la distancia. HAL intenta la comunicación por todos los medios a nuestro alcance. La pantalla permanece inmóvil en su azul barriendo frecuencias. Los altavoces permanecen en silencio. Los escáneres indican la presencia de un ser vivo en su interior. Se deja rastrear. No hay indicios de hostilidad pero tampoco de lo contrario.
El tiempo pasa y no obtenemos resultados.
- Na, na, na, na, naaa. - Inconscientemente silbo la melodía de encuentros en la tercera fase.
-¡Podemos intentarlo! ¡HAL establece un código binario sencillo con las luces de la nave! Un saludo. - Pasa el tiempo.
-¿Por qué los aliens no se comunican en inglés?-
De repente, HAL empieza a trabajar a todo ritmo. ¡Lo hemos conseguido! La nave alien se ilumina a intervalos y responde al saludo. Solicita ayuda. Un naufrago sideral haciendo dedo.
- Hoy por ti, mañana por mí.
- Por la caridad entró la peste.
- Haz bien y no mires a quién...-
Tras el rato de discusión con HAL que le ha permitido analizar estadísticamente las ventajas y los inconvenientes, admitimos la nave en nuestro muelle de carga. Tras no mucho, hemos conseguido una comunicación fluida. Sabemos que las condiciones vitales que necesita el alien son similares a las nuestras. Le permitimos desembarcar tras comprobar que no porta ningún elemento hostil. El escáner nos lo muestra en la sala de descontaminación. Parece un hombre aunque más fuerte y rápido. No necesita armas. El, solo, puede ser letal. Unas gafas oscuras ocultan sus ojos. No puedo evitar la comparación con el cíclope de la patrulla X. El escáner ha revelado su adaptación a la oscuridad.
Voy a recibirle.
Con sus gafas, nada parece indicar que no sea humano aunque el aspecto fiero de todos sus actos me hace pensar en un animal salvaje antropomorfo con el pelo rapado al uno. En un asesino.
Estoy desarmado. HAL es suficiente protección ante cualquier acción hostil. El parece saberlo y no importarle.
Le doy la bienvenida. Como acto de hospitalidad disminuyo la luz de la nave. El extraño se quita las gafas. El fondo del ojo refleja la luz que recibe como dos puntos luminosos. Es más parecido a cíclope de lo que pensaba. Le ofrezco un orejón -mecanismo poco refinado que en las proximidades del órgano auditivo traduce automáticamente las señales que recibe-. Ayudado por señas, le indico su utilidad. No me hace falta explicarle como acoplarlo.
Sin decir palabra, me acompaña al puente. Le llevo por el camino largo, aunque creo que no lo despistaría ni un laberinto del camino adecuado.
La única vez que le observé desconcertado fue en el puente. Lo entendí tras observar su nave. No había nada similar entre ellas. Se acercó a un plano del cuadrante estelar. Algo confuso señaló un espacio vacío cercano al lugar de procedencia del cometa.
-Ir.- Su voz sonó seca y dura en mi orejón.
-Alejado y peligroso.- Le dije. -Tengo una misión que cumplir.-
-Tu ayudar, yo ayudar.- Sus ojos brillaron amenazadoramente.
-Te explicaré mi misión...- Tras el relato de la misma negó con la cabeza sólo dijo:
-Tu ayudar, yo ayudar.- Me cae bien este tipo aunque no sé porqué. En realidad no tengo ninguna pista sobre lo que estoy buscando y quizás esta sea la primera o la única oportunidad de encontrarlo.
-Sulu rumbo a las coordenadas marcadas.-
-Sí, señor.- Respondió HAL reproduciendo la voz de Sulu.
v
El viaje transcurrió en silencio. Esporádicamente el alien parecía interesado por algún objeto quizá desconocido para él pero enseguida perdía la curiosidad. No comió ni bebió. La mayor parte del tiempo se dedicó a descansar -con las gafas puestas- en el sillón ergonómico. No dormía -sus constantes vitales estaban continuamente analizadas por HAL-. Así que le conté el extraño encuentro del planeta Espectría.
-Elemental- Respondió.
-Una especie muy particular. Los elementales. Sí, un nombre muy apropiado. ¿Y tú?¿Qué eres?-
-Furiano.-
Las luces de emergencia interrumpieron lo que podía haber sido el inicio de una interesante conversación.
Un campo de asteroides se acercaba a nuestra posición salido de la nada. HAL hizo una maniobra evasiva que nos alejó del peligro. No fue la única vez. La aproximación al sistema planetario estuvo llena de riesgos: trozos de meteoritos grandes como planetas, arenilla espacial, alteraciones gravitacionales que nos hacían navegar como si estuviéramos cruzando un tifón en el Pacífico... Afortunadamente los sistemas respondieron a la perfección y cuando penetramos el sistema planetario todo pareció volver a la normalidad.
El aspecto del alienígena era sombrío. Estábamos cruzando el segundo planeta exterior, de un sistema de veintidós, muy alejados del quinto interior derecha -era un planeta doble o dos planetas que por una extraña rotación se mantenían uno a la derecha y otro a la izquierda del sol- al que nos dirigíamos.
-¡Alto! Dijo nuestro invitado.
-¡Sulu, para máquinas!
-¡Sí, señor!- Respondió HAL.
Las señales de alarma volvieron a sonar. El mapa estelar con la órbita del sistema planetario señaló dos puntos rojos parpadeantes. ¡El quinto planeta interior y el sol!
-¡Aquí me bajo! ¡Huid todo lo rápido que podáis!
-¡Pero el sistema está apunto de desaparecer! ¡La estrella se va a colapsar y tus planetas van a chocar!-
-¡Por eso debes irte!-
Es sorprendente lo rápido que aprende su idioma nuestro traductor automático.
-Tu me has ayudado y yo te ayudaré. Ven.-
Le seguí hasta su nave por el camino corto. Mi instinto parece haberse potenciado con su presencia y no me sorprendió que conociera el camino sin haberlo visto.
-Conéctalo a Sulu- Me dijo dándome un cubo negro con algo parecido a un pincho en un extremo. HAL no le había engañado tampoco.
-¿Y el antídoto? ¿Está aquí? ¿La dirección que debo seguir?-Pese a mi escepticismo inicial, nunca le agradeceré suficientemente el regalo.
-No hay tiempo.- Me cortó.-Lo tuyo no tiene antídoto, es como un virus recurrente, anual, semestral, como lo quieras contar, los síntomas vienen y se van. Los afectados se alegrarán cuando vengan y se apenarán cuando se vayan y esperarán con deseo su regreso toda la vida. ¡Huye ahora que puedes!-
Sus palabras me paralizaron. Los Alien vacacionalis habían ganado la partida. Cuando pude reaccionar el módulo de supervivencia se distanciaba de nuestra nave. A través de la escotilla pude ver que se alejaba como si fuera una nave de carreras. HAL ha recogido toda la información necesaria. Quizás podamos reconstruirla.
De vuelta al puente ordené a HAL una órbita estacional para esperar al alien. Tenemos un margen de seguridad estrecho pero es lo único que puedo hacer por él.
-¡Vete ya!- El grito inundó la pantalla azul haciendo que se cayera el cubo que tenía entre las manos.
La señal venía del quinto planeta.
-¡Vete, ahoraaa!-
-¡HAL, vámonos! ¡Rumbo a casa!
La nave respondió a la perfección. En breve abandonábamos el sistema planetario a velocidad de crucero. HAL analizaba el objeto mientras yo le preparaba un puerto donde conectar el pincho. No encontró nada perjudicial. Así que gracias a la impresora tridimensional elaboré una hembra para el pincho. Me disponía a insertarlo en el simulador -un ordenador independiente, que simula el comportamiento de HAL- para comprobar su inocuidad, cuando una nave nos paso a toda velocidad.
-¡Corred!- Retumbó el intercomunicador. En la pantalla pude ver fugazmente la cara del Alien que nos gritaba.
-¡Corred!-
-¡A toda máquina, HAL!- Dije sin comprender aún la inminencia del peligro. Realmente la zona estaba especialmente tranquila, teniendo en cuenta los peligros que habíamos atravesado anteriormente. No nos habíamos tropezado con ningún asteroide en las proximidades, las alteraciones gravitacionales habían disminuido mucho. Parecía un vuelo intraplanetario con turbulencias ligeras. De repente, las luces de emergencia volvieron a brillar.
-El sistema se colapsa más rápido de lo previsto.- Dijo HAL.
-¡Adelanta a nuestro amigo!- Le grité, mientras que de forma inconsciente insertaba el cubo en el simulador.
-Sabes que es imposible- Me dijo HAL con su monótona voz. Pero la velocidad se incrementó unos cuantos parsecs.
Una luz iluminó el espacio circundante como si se hubiera hecho de día. Las estrellas desaparecieron en el instante que la nave daba un salto hacia delante arrastrada por una fuerza inmensa, durante un tiempo que me pareció interminable. Afortunadamente, no colisionamos con nada y estábamos lo suficientemente alejados como para soportar el calor exterior.
De pronto, el avance se freno, la fuerza que nos empujaba desapareció y la nave siguió surcando el espacio, iluminado como una esmeralda, a toda velocidad.
-Tenemos un problema.- Dijo HAL con su inexpresiva voz.
-Lo veo- Jirones de luz verdosa se abrían a nuestro paso como una tela desgarrada dejándonos ver el espacio oscuro a nuestro alrededor cada vez con mayor amplitud. La imagen de popa era inenarrable. Como un embudo que poco a poco fuera ampliando su boca, la luz se iba perdiendo en un pozo sin fondo, donde antes estuviera todo un sistema planetario.
-¡A toda potencia! ¡Tenemos que alejarnos!-
-A toda potencia. Sobrecalentamiento del motor previsto en 20 minutos.
-¡Mierda!- Los cálculos de HAL en estos casos siempre eran correctos, pero lo peor se nos venía encima. Literalmente.
-¡Atención peligro de colisión!
La luz ya había desaparecido. El firmamento había recuperado su normalidad si no fuera por la decena...
¡No!
¡La centena!
¡No!
No sabría decir los miles de asteroides que se precipitaban sobre nosotros en una macabra espiral.
-HAL propulsores izquierdos para mantenernos en el centro del vórtice.
-No es buena idea.
-Pero resistiremos más que en medio del flujo.
El argumento le debió convencer porque, obedientes, los propulsores izquierdos nos condujeron al centro de la vorágine. La nave empezó a sufrir grandes sacudidas mientras trozos arrancados de planetas pasaban a nuestro alrededor, chocando entre si en un gigantesco tirabuzón.
-Sobrecalentamiento de los motores en 10 minutos. Situación crítica.- La misma voz monótona de siempre.
-¡Cómo puedes mantener la calma en una situación así!
-No soy un ser humano. Carezco de vuestras emociones.
-¿Alguna sugerencia qué hacer entonces, HAL?
-No. Situación crítica. Inútil la evacuación de la nave. Hemos hecho un gran trabajo.
-Gracias, pero todavía no te he despedido.
-Sólo quería que lo supieras.
-Yo también te quiero. ¿Qué es eso que se aproxima por la derecha?
-Por tamaño, un planeta como Marte.
-¡No!¡Lo otro!¡Cada vez es más grande!
-Objeto desconocido. Analizando. 5 minutos para sobrecalentamiento de los motores. 60 segundos para impacto objeto desconocido. Mira el simulador por favor.
-¿Qué?
-El simulador nos comunica algo. 40 segundos para impacto.- Me precipité hacia el simulador. En la pantalla un saludo:
“Hola. Soy Apolo. Analizada la situación actual, conectar al ordenador central y ejecutar escarba”.
-30 segundos para impacto.
-¡HAL conéctate con el simulador y ejecuta escarba!
-No se han cumplido los protocolos de seguridad. 20 segundos para impacto.
-¡HAL, PRIORIDAD 1, desbloqueo los protocolos de seguridad, conéctate y ejecuta escarba!
-Prioridad 1 reconocida, 10 segundos para impacto, conexión efectuada, ejecutando escarba, 8 segundos para impacto...
Cuaderno de bitácora
III
Un gran estallido hizo saltar los objetos mal anclados pero no paró la cuenta atrás. Una parte del planeta había colisionado con el objeto que se partió en trozos mientras de su interior salían restos de... ¿necróforos camino del submundo?
No tuve tiempo de fijarme. Supongo que estará grabado y confirmará que se trata de una nave cuya proa semeja un careto cabreado mirando los cuatro costados, quizás sólo fue una alucinación; no importa. Lo importante es que justo debajo nuestro se abrió un agujero.
No era un agujero negro, tampoco lo podemos catalogar como un agujero de gusano o de lombriz. No. Era un agujero muy peculiar. Similar a unos labios a punto de dar un beso. De hecho, parecieron besar la panza de la nave y sorberla en su interior. El recorrido parecía el de un hormiguero, subidas, bajadas, desvíos bruscos en cualquier dirección. No se si porque la configuración del cubo era todavía poco compatible con HAL o por algún daño recibido, la nave era ingobernable. Afortunadamente en una voltereta horrorosa algo me golpeó en la cabeza y perdí el sentido.
O no.
El caso es que la nave caía en picado succionada por un remolino de luces que daban sensación de velocidad desmedida. Un túnel muy psicodélico y deslumbrante.
Por un momento me pareció ver, estática, una gran plancha de piedra oscura inmóvil delante nuestra. Sorprendentemente, mientras más rápido avanzábamos hacia ella más parecía alejarse. En otro momento me vi levantándome a tomar una taza de café. Estaba en mi dormitorio. Había envejecido hasta la senectud. Como tenía sueño, me metí en la cama. Soñé que era un feto flotando en el espacio, la nave era mi placenta y una gran orquesta sinfónica acompañaba el recorrido con su música, como si de un coro de mayoretes, con sus falditas cortas y sus gorros, se tratara. Ahora sí estaba contemplando las estrellas.
-¡Ay!
Sentí un pinchazo en el brazo. Me desperté.
-¿Cómo te encuentras?- Preguntó HAL.
- Aturdido. ¿Qué ha pasado?.-
-Te golpeaste la cabeza y perdiste el sentido. Puedes estar tranquilo. Los análisis están bien.-
-¿Estado de la nave?-
-Bueno, teniendo en cuenta las circunstancias. Integridad estructural mantenida. Daños secundarios en el compartimiento de carga y cabina central y lateral. Los procesos de autorreparación avanzan adecuadamente. Los sistemas vitales están al 50 %, Estaremos al 100% en 72 horas terrestres. Los sistemas de propulsión están al 41%. Estaremos al 100% en 85 horas y treinta minutos. Los sistemas de defensa están operativos al 70%. Estaremos al 100% en 24 horas. Los sistemas de ataque están al 10%. Estaremos al 100% cuando la reparación haya concluido siguiendo el protocolo operativo de reparaciones. Posiblemente tardemos menos con la ayuda de Apolo.
-Le debemos la vida. ¿Qué tal os lleváis?
-Es una herramienta muy eficaz. Me será de gran ayuda. Nuestra compatibilidad está aumentando y dispone de información muy interesante.
-Me alegro. ¿Dónde estamos?
-Perdidos. No reconozco ningún sistema estelar de la zona. Tampoco puedo calcular la fecha estelar sin referencias. Estoy consultando las bases de datos de Apolo pero es un proceso lento. Tengo que renombrar todos los sistemas conocidos por ambos para homogenizar los datos y que sean de utilidad.
-¿Hay algo en las proximidades?
-Negativo.
-Bien, entonces vamos a lamernos las heridas y cuando estén curadas proseguiremos el viaje.
-No tengo lengua para lamer y con la tuya afortunadamente no llegas a tu herida porque la infectarías y...
-HAL. Es una expresión coloquial. Continua las reparaciones. Voy a descansar un poco mientras.
Descansar no descansé, realmente estuve dándole vueltas a la extraña pesadilla. Esporádicamente, una sensación rara me ponía los vellos de punta, tras las experiencias pasadas no le presté la más mínima atención.
i
No han pasado ni doce horas terrestres cuando HAL avisó de la proximidad de una nave. Con nuestros sensores pudo establecer que se trataba de una nave humana aunque no obtuvimos respuesta a nuestras llamadas. Concretamente, se trataba del basurero espacial Imelda Marcos que se alejó rápidamente sin dar señales de habernos detectado. No conseguimos descubrir en que fecha estelar nos encontramos, ni establecer nuestra posición, pero el hecho de encontrar una nave en ruta me anima bastante. Decido seguir su estela. De algún lugar tiene que venir y en un basurero siempre se pueden encontrar recambios.
ii
Han pasado otras veinte horas. El espacio profundo es como un gran desierto. Nuestra ruta no parece conducir a ninguna parte. Seguíamos avanzando lentamente en medio de la nada más absoluta y del basurero ni rastro. Las reparaciones avanzan a buen ritmo, pero la sincronización entre las bases de datos es lenta y todavía no da resultados. Los trabajos en la nave han conseguido distraerme y no he vuelto a tener sueños extraños.
iii
Estaba terminando de ajustar los triacs para el microcondensador de partículas, antes de empezar con los tiristores cuando la voz de HAL sonó tan monótona como siempre.
-Tenemos una señal en pantalla.
Regresé al puente. Una señal intermitente brillaba en el cuadro de la pantalla.
-Parece un radiofaro.-
-Más parece una boya espacial.- Replicó HAL.
-Veamos lo que es pero antes levanta los escudos, más vale ser precavidos.-
Desviamos nuestro rumbo hacia esa señal, claramente humana, con la esperanza de encontrar información suficiente como para situarnos espacio-temporalmente.
-Yo gano. Es la baliza de una cápsula espacial.- Dijo HAL.
Tenía razón -la verdad es que siempre la tiene- aunque por su forma yo la hubiera definido como una gragea espacial. La pantalla azul dejó paso a la imagen de un individuo que, en ¿perfecto? inglés, solicitaba nuestra ayuda. Había sufrido un extraño accidente y la cápsula había quedado temporalmente fuera de servicio.
Siguiendo los protocolos y tras comprobar HAL la veracidad de la situación, procedimos a su amarre lateral en la compuerta de entrada de urgencia. El compartimiento de carga todavía tiene daños, así que he preferido usar este medio. Además es más seguro para la nave toar la cápsula a distancia con el pulsor electromagnético; HAL confirma que tiene más armamento en su interior que el peñón de Gibraltar.
El individuo estaba en la sala de descontaminación. Los informes del escáner no podían ser más sorprendentes. Sin duda el espécimen era humano, por lo menos en su mayor parte. Los datos eran incuestionables: Tenía dos brazos derechos. Pero eso no era todo, le habían injertado ¡un pie de sátiro!
...
Cuando vi al hombre tuve de nuevo esa sensación extraña que me pone los vellos de punta. Sin duda este hombre de aspecto metamorfo, parecía mucho menos humano que el furiano.
Vestía uniforme militar, o al menos esa era la sensación que me dio y confirmé más adelante.
Como un Rambo galáctico, blanco y rubio, avanzó hacia mí, cojitranco, con un pie embotado y el satírico desnudo. A modo de saludo, me tendió su mano derecha negra -la correspondiente al brazo derecho negro situado a la izquierda- lo que me hizo pensar la mano que tenía que usar. Opte por tender la izquierda. Antes de estrecharlas, él apartó la suya rascándose la oreja mientras me guiñaba un ojo y hacía un ruido seco con la boca, al tiempo que me señalaba con el índice y el pulgar lo mantenía hacia arriba y en su boca brillaba un extraño colmillo. Imité su comportamiento mientras HAL registraba esta nueva forma de saludo en su base de datos.
-Hey! I’m Bill
Entonces sucedió algo sorprendente. Automáticamente HAL tradujo sus palabras, sin necesidad de orejones, en tiempo real. Lo mismo sucedió con las mías.
Me sorprendió por varios motivos. Lo primero que me pasó por la cabeza era la inutilidad de traducir el inglés que, como es sabido, es el idioma espacial imprescindible para embarcarte en cualquier nave. Lo segundo fue la rapidez. HAL es el procesador más rápido hasta la fecha, sin embargo, siempre había un pequeño retraso en la comunicación, cierto que casi imperceptible en idiomas como el inglés, pero existía. Ahora pareciera que ambos estuviéramos comunicándonos en el mismo idioma ya que, como prueba de mi hipótesis, le respondí en castúo y sucedió lo mismo. Lo tercero fueron los orejones. No sólo permiten la traducción automática, también permiten el análisis del individuo y en caso de necesidad son un mecanismo de defensa de la nave frente a actitudes hostiles. Si HAL asume sus funciones...
-My God! Que nave más extraña. ¿Qué modelo es? A mi sólo me destinan a chatarras espaciales que acaban como ves. Un poco fresca.- Dijo mientras se frotaba los brazos. -Se me han puesto los pelos como escarpias. Me dirigía hacia Mundobar, ¿Te importa acercarme?
-Será un placer, siempre que nos indiques el camino. Estamos completamente perdidos.
-¡No! ¡Bromeas! ¡Si estás en medio de la astrovía imperial ypsilon-549!
-¿Astrovía imperial? ¿Ypsilon-549?
-¿Pero de dónde habéis salido? Toma haz una copia del mapa oficial de astrovías espaciales NAMPSA.- Me dijo sacando de su bolsillo una especie de lápiz óptico del tamaño de una cerilla.
-Pero de esto ni pío a nadie ¿eh?, que ya sabes que está prohibido el pirateo de la propiedad intelectual. Y ten cuidado que es que van como locos por esta astrovía.
-¿Propiedad intelectual?
-Bueno, da igual. Parece que hayáis salido de un planeta remoto. ¿Tienes algo de beber?
-Sígueme.-
Fuimos al puente por el camino corto. Mi instinto me decía que Bill se perdería igualmente, si antes no metía la pezuña en el enrejado y se partía la pata chula.
Le ofrecí un vaso de líquido con mineralización débil, oligometálico, apto para dietas bajas en sodio, mientras HAL procedía al escaneado de la cerilla y su análisis.
-¿No tienes nada más fuerte? ¡Puaf! ¡Da igual! ¿De dónde venís?
Mientras preparaba el puerto en la impresora tridimensional, le conté una milonga creíble, y le pregunté sobre los Aliens vacacionalis. Antes de terminar de hablar ya había conectado el dispositivo en el simulador, comprobado su inocuidad y HAL había incluido los datos en su base, cotejándolos con los de Apolo. La buena noticia es que para cuando lleguemos a Mundobar la nave estará en pleno funcionamiento. La mala noticia es que estamos perdidos en otra dimensión.
...
iv
Bill desconoce la existencia de los vacacionalis. De hecho, los únicos alienígenas que conoce son los chinger con los que el imperio está en guerra desde ni se sabe. Sus implantes son el resultado de su profesión. Es soldado raso. El brazo negro pertenecía a un compañero caído en combate e implantado por un cirujano poco escrupuloso llamado Delazny. En este lugar parece ser que, ante la escasez de personal, los muertos se reutilizan en los heridos y estos tienen que estar muertos para no ser reutilizados en la guerra. Bill está muy orgulloso de su colmillo porque era de no sé qué instructor, famoso por su mal carácter; sin embargo, no deja de lamentar la mala pata que ha tenido con el pie. Ha nadie le importa un soldado raso y se les implanta lo primero que se encuentra para que pueda estar operativo. No le gusta su pie de sátiro porque no encuentra calzado adecuado y tiene que ir con el pie desnudo; además, le vuelve enamoradizo y eso sólo le trae problemas. El más reciente con una rubia, que conoció en la discoastral y que por motivos de trabajo tuvo que abandonar precipitadamente debiéndole una cantidad elevada. La pobre le ha perseguido por toda la galaxia en una nave amarillo fosforito al grito de “kill Bill!” siendo la responsable de que se haya salido de la astrovía y del estado lamentable de su gragea espacial.
No se ha sorprendido de que procediéramos de otra dimensión, en una de sus aventuras tuvo que perseguir a un hippy terrorista que quería hacer estallar un misil que sería el primo hermano segundo de todas las guerras o algo así. El muy cobarde se había escondido en el tiempo. Así que sabe lo que es eso. Lamenta no poder ayudarnos. Pero estamos de suerte. Ha quedado en Mundobar con Bgr para tomar unas copas y él seguro que nos puede ayudar como le ayudo a él entonces.
Yo sí me he sorprendido al enterarme que Bgr es un chinger. Parece ser que incluso en guerra, aquí uno puede hacer amigos entre los enemigos; según contó le debe más de un favor a Bgr aunque desde su punto de vista no hace más que meterle en líos y es el chinger el que le debe unas cuantas.
Nota personal: No necesito ver el EEG de este tipo para saber que es plano.
v
El viaje hasta Mundobar ha sido más lento de lo esperado. Tuvimos que ajustar el pulsor para evitar que estallaran algunos de los juguetes que lleva Bill en su cápsula. Esto también ha retrasado las reparaciones que finalmente han sido completadas un poco antes de llegar a Mundobar.
Mundobar, un planeta especializado en los placeres etílicos.
¡Felicidad de todos los sabores y con todas las graduaciones! Destellan los carteles luminosos en la entrada del espaciopuerto donde se apiñan naves espaciales de todo tipo y condición, desde lujosos cruceros espaciales en escala turística hasta destartaladas latas de sardina que apenas podrían llegar a la constelación más cercana.
Bill es un viejo conocido en el sector y pronto una espaciogrua se ha hecho cargo de su cápsula para ponerla a punto, previo pago de los honorarios correspondientes. Según me ha dicho el mecánico, en este planeta es habitual que el cliente olvide incluso su nombre antes de abandonarlo, por no hablar de los créditos limitados de los que disponen, una medida más de seguridad que todo el mundo trampea. Afortunadamente para todos, Bill acaba de cobrar su paga y tiene prisa por desembarcar. No parece importarle demasiado las diez rotaciones planetarias que tiene que esperar hasta que su cápsula este lista.
Nosotros, en cambio, hemos tenido serios problemas para el atraque al no disponer de créditos contantes y sonantes. Finalmente han aceptado como pago previo unas cuantas miles de dosis de acetilsalicílico, omeprazol y riboflavina que siempre llevamos en la bodega para imprevistos. A nosotros no nos supone pérdida ya que podemos elaborarlas mientras tengamos los elementos necesarios para ello; en cambio esta gente parece muy necesitada de ellas.
Nota personal: Idea para negocio si no conseguimos salir de esta dimensión.
Nuestra nave es conducida a un muelle periférico por un remolcador espacial. Nos han destinado al muelle de los aliens profundos. Esto nos conviene ya que nuestra nave pasa perfectamente desapercibida.
Con buen criterio las armas están prohibidas en todo el planeta por lo que solamente llevo encima mi traje personal-defend para acudir a la cita de Bill con el chinger. Me rocío bien las botas con antiparasitario antes de salir y, aunque vaya en contra de las normas portuarias, disimulo el bote en un bolsillo. A nadie se le escapa que los espaciopuertos nunca han sido lugares seguros y odio los chupasangres espaciales. Dejo a HAL al cuidado de la nave con nuestras vías de comunicación abiertas y las alarmas conectadas por si surgiera alguna emergencia. El sabe lo que tiene que hacer si me sucede algo.
Después de tanto tiempo dentro de la nave me emociona el pisar el espigón y reencontrarme con gente desconocida y ruido, de sumergirme en la bulla. Los vellos se me ponen de punta nada más pensarlo. Bill, en cambio, parece que tiene la boca seca porque no hace más que humedecerse los labios con la lengua y pasarse la mano derecha -la blanca y la negra- por ella y meterme prisa.
Me fijo en el número de atraque para no tener problemas cuando vuelva. A nuestro lado se encuentra, algo escorada, la nave Nostromo de un tal Ripley.
La pezuña de Bill resuena en las planchas metálicas con precipitación. Pronto abandonamos las instalaciones portuarias y no sumergimos en una vorágine de personajes imposibles de describir que atestan las amplias avenidas repletas de luces de colores, láseres zigzagueantes indicando la entrada de los locales de moda, hologramas sugerentes mostrando las bellezas que actúan en las innumerables barras astrolianas, holoanuncios incontables de incontables bebidas de incontables colores y densidades, y, una vez que te adaptas al trepidar de la civilización, los carteles modestos de los cutrelocales, sin duda, los favoritos de Bill. Sigo el balanceo de Bill en su recorrido por un par de ellos y le tengo que recordar su cita con el chinger cuando se para a hablar con una mutante que muestra, orgullosa, sus tres senos. De muy mala gana accede a continuar el camino, prometiéndole a la chica volver enseguida.
Por fin llegamos al bar de la cita. Un bar indistinguible de los contiguos, con los mismos letreros ambulantes, con los mismos bebedores agachados sobre sus coloridas consumiciones indiferentes a lo que sucede a su alrededor. Si algo puedo destacar es la ausencia de alienígenas. El humano más extraño del local sin duda está a mi lado.
-Parece que aún no ha llegado.
-No te preocupes, se acercará cuando menos le esperemos.- Contesta Bill.
Sin tardanza pide dos copas repletas de un líquido color magenta oscuro que el camarero saca de una cuba donde una especie de reptil agita su cola con violencia. No puedo evitar el asco al pensar que tengo que tragarme eso que me pone delante el camarero. Afortunadamente, las dos manos derechas de Bill se precipitan sobre las copas y las vacía antes de que yo intente hacer el esfuerzo de probar el mejunje. La situación se repite varias veces hasta que el camarero me pregunta que deseo tomar. Le pido una bebida isotónica. Me mira con cara de estupor antes de espetarme:
-¿Qué clase de bar te crees que es éste, amigo? ¡Ni que vinieras de otra dimensión! ¿Cómo puede estar con Bill un bicho tan raro como tú?
-Me quede tirado en la espaciovía y su nave me ha remolcado. Tiene un problema que quizás pueda resolver un amigo mío con el que tengo una cita aquí y... ¿pero tú de qué me conoces? Nunca te había visto antes.- Replicó Bill mirando agriamente al camarero.
-¿Cómo, ya no reconoces a tu viejo amigo Bgr?- Dijo el camarero cambiando de voz.
-¡Eres tú! ¡Me has vuelto a engañar! ¡Carcasa nueva!
-¿Carcasa nueva?- Pregunté
-Claro. Al estar en guerra nuestras especies no puede presentarse con su aspecto normal y se introduce en una carcasa simulando ser humano. Pero siempre cambia de aspecto y nunca le reconozco.
-¿Qué problema tienes amigo?- Me preguntó el chinger.
-...Y ahora no sé como regresar a mi dimensión.- Le conté la misma milonga que a Bill. Como él, tampoco sabe nada de los vacacionalis pero sí tiene la solución para el viaje dimensional y está dispuesto a ofrecérmela.
...
vi
Nervioso y esperanzado con la información recibida, vuelvo lo más deprisa que puedo a bordo de mi nave. El chinger parece un gran tipo. En uno de mis bolsillos autosellados llevo otra de esas cerillas con la información necesaria. Bill se ha quedado detrás de otro par de copas enfrascado en una animada conversación con Bgr sobre quién inició la guerra.
Dejando atrás luces y gentío, no he tardado mucho en llegar al muelle. Quiero comprobar lo antes posible si las indicaciones del chinger son correctas. Me encamino a mi nave cuando un ruido, proveniente del Nostromo, me llama la atención.
Las luces de emergencia del espaciopuerto empiezan a sonar cuando se produce un ruido mucho mayor que el anterior. De repente, tras una tercera explosión, surge rodando por la escotilla de proa una bola que tropieza con la pared dejando una profunda marca en la pared. Un extraño silbido y unas sospechosas pisadas me hacen desviar, de nuevo, la mirada a la escotilla de proa. Un Alien tipo III aparece sin mucha prisa, parece herido, del abdomen surgen unas gotas que al caer al suelo levantan una pequeña humareda y dejan un agujero en la rampa. Una extraña trepidación surge del lado opuesto. La bola se ha abierto dejando ver unas extremidades y al poco un Depredeitor tipo II se levanta con cara de muy pocos amigos, lo demuestra el temblor de los pedipalpos que rodean su orofaringe. Lanza una mirada de odio a su contrincante que le replica con un silbido salvaje.
Estos dos se van a matar delante mía y no me dejan llegar a mi nave. ¡Qué especies más molestas! ¿Y ahora que hago?
¡Oh, oh!
La negra cabeza babeante del Alien III se vuelve lentamente hacia mí, enseñándome todos sus dientes. Sorprendido el Depredeitor sigue la mirada de su contrincante y hace crujir todos los dedos de sus patas.
Creo que estoy en un lío. Instintivamente llevo la mano al bolsillo.
Inesperadamente el Alien III da un salto sobre mí. Ha sido muy rápido. Esta casi encima mía y apenas he sacado el bote de antiparasitario estelar. Ya me doy por perdido cuando el Alien parece pararse en el aire el tiempo suficiente como para poderle dar una buena rociada en toda la cara, antes de que salga disparado hacia atrás. El Depredeitor le ha cogido del rabo y practicado con él el lanzamiento de alienígena, salvándome la vida, al menos momentáneamente. Su atención está fijada exclusivamente en mí. ¡Qué asco me dan estos bichos! Antes de que pueda reaccionar le vacío medio bote en toda su fea boca. Son más resistentes a estos productos de lo que creía y, del manotazo que me ha dado, he volado directamente hasta la proximidad del Alien. Afortunadamente, mi traje ha absorbido gran parte del impacto y lo que podía haber un golpe fatal sólo me ha dejado ligeramente conmocionado.
El Alien, patas arriba, se mueve incoordinadamente, está dando los últimos estertores. Consigo ponerme de pie y ordeno a HAL que inicie el protocolo de salida. Afortunadamente, estoy al lado de la nave. Tengo que saltar para evitar un coletazo del Alien y corro para evitar salpicaduras de la sangre, o lo que sea, que debe ser altamente corrosiva porque ha hecho un agujero considerable en el muelle.
Antes de desaparecer en mi nave hecho un vistazo al Depredeitor que se está ahogando en su propia tos y empieza a arrojar una baba espesa por la boca. Me dedica una de sus miradas de odio antes de pulsar unos botones de su traje, que, mi instinto me dice, inician una cuenta atrás. En ese momento sale una señora del Nostromo que grita: ¡Mi hiiiijo!
No pierdo más tiempo. Cierro la escotilla y ordeno a HAL que nos saque de Mundobar tan rápido como podamos. Una vez en el interior, una sensación de alivio me pone los pelos de punta.
Apenas hemos rebasado la última indicación de entrada al planeta cuando HAL me confirma una gran explosión en el muelle de amarre y la pérdida del Nostromo.
¿Qué extraños acontecimientos sucedieron en el Nostromo que le han conducido a tan terrible final? Me instinto me dice que esa será una historia que alguien, en alguna dimensión desconocida, contará alguna vez.
Hogar dulce hogar. Sigo con la rutina del simulador y compruebo que el dispositivo de memoria del chinger es inocuo. Esta vez no tengo que preparar ninguna conexión, me sirve la misma que utilicé con la cerilla de Bill. HAL toma la dirección indicada hacia Mundus, una tormenta estelar algo alejada de aquí. Según el chinger, atravesar el Lapismanalis es el camino hacia otra dimensión. Su especie la descubrió hace unos milenios pero nunca han utilizado ese corredor porque detrás se encuentran humanos aún más violentos y destructivos que en ésta. Ellos fueron los que, de un modo que los chinger no consiguieron descubrir, provocaron la catástrofe cósmica que abrió la puerta.
Afortunadamente, es un camino que permite el viaje en los dos sentidos por lo que, si no es el correcto, siempre podremos regresar.
Desgraciadamente la navegación por una tormenta estelar es suicida para cualquier especie...
Cuaderno de bitácora
IV
La cúpula de Mundus está delante nuestra. Parece un pequeño orbe en formación. Cómo una sopa primigenia sometida al bombardeo incesante de centellas cósmicas, su interior se ilumina con explosiones cuánticas de baja frecuencia que iluminan los meteoros de su interior con colores intensos. Es grandioso y aterrador. El pelo se me pone de punta.
Nota: Cuando pase el peligro, HAL deberá comprobar las cargas electrostáticas de la nave. Esta sensación empieza a ser molesta.
HAL ha establecido con precisión -siempre lo hace- la ruta chinger. Con los escudos sólo a media potencia para evitar polaridades indeseadas, nos dirigimos a su interior.
La experiencia adquirida durante esta navegación nos ha sido de gran utilidad. Apolo ya es perfectamente compatible con HAL lo que ha dotado a la nave de una capacidad de maniobra y un aprovechamiento de sus recursos insospechados. De este modo, hemos conseguido alcanzar Lapismanalis sin muchos problemas. La singladura no ha sido más dura que la del Cabo de Hornos. Apenas hemos sufrido desperfectos. El compartimiento de carga ha sido el que más se ha resentido. De nuevo las vibraciones han alterado la estiba en algunos departamentos. Los equipos de autorreparación ya están solucionándolo.
Lapismanalis es todo un portal dimensional. Situado entre dos lunas, aparece como un campo de energía casi transparente que recuerda una corriente de agua fluyendo de una a la otra.
i
Estamos en su interior. Es lo más parecido a cruzar una catarata. Puedo sentir la presión en el casco de la nave. ¡Lo cruzamos! La presión ha desaparecido. Ahora estamos en el interior de un túnel oscuro. Una luz cegadora, al final del mismo nos atrae hacia ella.
-¡No sigas la luz!¡Vuelve! -Me susurra mi instinto al oído. No hago caso; HAL mantiene el rumbo.
La luz está cada vez más cerca. Llegamos. La misma sensación anterior de presión en el casco. Atravesamos por fin. Parece que estamos en el mismo punto que entramos pero boca abajo.
-HAL confirma la posición.-
-No dispongo de datos todavía.-
-¿Hemos salido por donde hemos entrado?-
-Negativo. Estamos en otra dimensión. Si te fijas el portal de este lado está girado 180 grados respecto al de ingreso.
Las imágenes del portal de entrada y del de salida aparecieron en mi pantalla ilustrando la información de HAL.
-Bien, pues salgamos de este Mundus y a ver que sucede.
La nave, de nuevo, ha sobrellevado bastante bien la furia de la tempestad; tempestad muy similar a la que se produce en el Estrecho de Magallanes. Abandonamos Mundus; detrás queda su cúpula iluminada de explosiones.
-¡Por fin! ¡La tranquilidad del espaci... -
No puedo terminar la frase. Algo ha impactado con la nave y casi me derriba del asiento. Menos mal que tenemos los escudos a media potencia. Las luces de emergencia se encienden.
-¿Qué ha sido? ¿Un faser?-
-Nos atacan.- Dice HAL mientras pone la nave en situación de combate.
-¡Escudos a plena potencia!¡Activación de armas en amuras y castillos!¡Armagedon en espera!
-¡Visto!- Responde HAL, indicando que todo estaba hecho.
-¿Quién nos ataca? ¿Por qué?
-El motivo no lo sé. Quién, lo puedes ver tu mismo.
Una enorme flota espacial de ataque está situada justo encima de nosotros. Un ingente avispero de naves de caza está saliendo de sus portanaves, mientras que los cruceros inician rápidamente la clásica maniobra envolvente. El faser procedía del crucero más cercano.
-¡HAL, intenta la comunicación con ese crucero!
-Transmisión en pantalla-
Una figura metálica, humanoide, engolada aparece en la pantalla.
-¡Fúndete o muere, humano!
Sin esperar respuesta, otro faser golpea nuestros escudos, disminuyendo peligrosamente su potencia hasta el sesenta por ciento. Al tiempo, la nube de cazas inicia su ataque.
-¡Corre HAL! ¡Ataque periférico total! ¡Ya! ¡Vía de escape en alfa-2! ¡A toda máquina!
Nuestra explosión de fuego abre un gran hueco en las líneas de cazas enemigas y los dos torpedos de fotones que lanzamos contra el crucero que nos caza le ha dejado inutilizado.
Pero estamos en una tela de araña que se acaba de cerrar. Un crucero nos cierra la vía de escape y otro está a punto de unirse a él.
-Alfa-2 bloqueada.-
- Lo veo HAL. ¿Cuál nos queda?
-Ninguna. Están todas matemáticamente cerradas.
-¡Mierda! ¿Previsiones?
-Estamos rodeados. A tiro de los cruceros en cuarenta segundos. No podremos resistir más de diez impactos.
-¡HAL, si hay una forma de salir de aquí... ¡Ejecútala ya!
-Como quieras. ¡Apolo! ¡Escarba que vienen los cilones!
ii
De nuevo apareció la boca y besó la panza de la nave, introduciéndonos en el hormiguero. El recorrido es tan malo como el primero, pero esta vez no estamos solos; un centenar largo de cazas cilones nos acompañan. Debido a la sorpresa inicial, unas cuantas naves han chocado entre sí pero la mayoría mantiene la formación aunque la dificultad del recorrido les impide atacarnos.
-HAL, cuando salgamos aumenta la potencia de los escudos de popa y avance toda. Abre fuego sólo si nos atacan.
-De acuerdo. ¿Rumbo?
-¿Sabes dónde vamos a salir?
-No. Es una salida aleatoria.
-Pues entonces cualquiera que nos aleje de los cilones, al menos hasta que te sitúes espacio-temporalmente.
-De acuerdo.
Ha sido un viaje mucho más largo de lo que recordaba. Cierto que parte del anterior lo pasé sin sentido, pero todo llega al final y hemos salido del termitero a toda máquina.
Los cilones no han tardado en seguirnos con sus escuadrones en formación de ataque. Son más rápidos que nosotros, pero su capacidad de vuelo es limitada y su potencia de fuego no se puede comparar con la de los cruceros. Si aguantamos lo suficiente podemos escapar. Aún así, son demasiados.
-¿Dónde estamos, HAL?
-Información insuficiente. Estoy comprobando los cuadrantes. Todavía no tengo resultados.
-¿Algún sistema en las proximidades donde poder escondernos?
-Negativo. Estamos en el espacio profundo.
-¡Mierda!
Los primeros ataques van dirigidos a nuestro sistema de propulsión. ¡Qué cabrones! ¡Parecen máquinas! ¡Que precisión! Hice bien desviando parte de la potencia a los escudos de popa. Nuestra nave, sin ser de combate, tiene suficiente potencia de fuego como para dar una respuesta adecuada a crisis moderadas. Sin embargo, su superioridad en número es aplastante. ¡No sé cuanto podremos resistir!
iii
La situación es crítica. La nave ha respondido a la perfección. Apolo ha dotado a HAL de unos recursos impensables con anterioridad. Hemos derribado a la mitad de las naves agresoras, que siguen sin responder a nuestras transmisiones, pero los escudos están a punto de caer y sin ellos estamos perdidos. He activado Armagedon y he detenido el fuego de nuestras baterías.
iv
Ya me he puesto el traje de paseo -espacial, se entiende- antes de finalizar Armagedon. Mi única esperanza es engañarles, que crean que han terminado con nosotros y aborden la nave, entonces... ¡Sorpresa! Si optan por destruirla... Entonces moriremos todos. Sus naves no tienen capacidad para mantenerse mucho tiempo en el espacio profundo. Será su fin. ¡Esa es mi ventaja!
Voy a completar la secuencia B de Armagedon cuando la voz de HAL resuena monótona en mi casco.
-¡Espera! ¡Tenemos compañía!
Los pelos se me ponen de pincho al ver como los cilones van siendo barridos por oleadas de cazas salidos de la nada.
Bueno, salidos de la nada no. Salidos de una nave enorme que, ésa sí, ha salido de la nada.
-¿Y esa nave? ¿De dónde ha salido?
-Apolo confirma que del hiperespacio.
-¿Les conoce? ¿Quiénes son?
-Un superdestructor imperial tipo executor.
-¿Y ésa otra que sale de su interior?
-Destructor imperial clase victory.
-¡Joder con el imperio!
El destructor se dirige directamente hacia nosotros, indiferente a las luchas entre cazas, destruye las naves cilonas más cercanas y efectúa unos disparos de advertencia a nuestra proa, clara invitación a que nos detengamos.
-HAL para máquinas sin bajar los escudos. Intenta la comunicación con esa nave. Cancela Armagedon sin desactivarlo. No sabemos si tendremos que reiniciarlo de nuevo...
Cuaderno de bitácora
V
Apolo es una maravilla. La comunicación con el imperio se produce en tiempo real. Parece que estuviéramos hablando todos en castúo. HAL no ha tenido problemas para encontrar la frecuencia -muy rara por cierto- y disponemos de imagen y sonido; eso nos ha dado una ventaja de la que no disponen los cilones.
He hecho creer al comandante del victory que somos una nave comercial que estaba siendo atacada por esos piratas espaciales; sin defensa alguna estábamos perdidos hasta que las gloriosas fuerzas imperiales nos han rescatado y bla, bla, bla, larga vida al emperador, bla, bla, bla.
Esto último no ha gustado. Parece que la situación en el imperio es delicada, el emperador ha muerto hace poco a manos de unos rebeldes y parece ser que hay una guerra civil entre republicas de planetas independientes, que forman confederaciones que a su vez se pelean entre si para formar, o no, una republica interdependiente. Resumiendo: el comandante de la nave nos invita a visitarle a bordo. Gracias a la información de Apolo, que reconoce algunos sistemas, HAL puede preparar una historia creíble.
El victory establece un lazo de tracción que atrae poco a poco a nuestra nave. En el trayecto podemos ver como sale del executor una auténtica flota de victorys.
El lazo de tracción nos dirige al vientre de la nave y nos introduce, a través de una esclusa enorme de su panza, en el muelle de amarre.
Lo que menos podía imaginar es que estuviera tan concurrido. Parece que en esta nave se dedican a retener las naves aprisionadas, mientras que el resto deben ser los que las capturan. Me llaman en especial la atención el caza cilón, que parece muy antiguo visto de cerca, y otra nave, de forma extraña, que en una de sus bordas rotula su nombre: “El Halcón Mesetario”.
Abro la escotilla. Tenemos un problema. La homologación no coincide con los sistemas imperiales y parece que no disponen de ninguna rampa válida. No pueden subir a la nave, al menos de momento, si consigo bajar antes de que lo solucionen quizás evite que me la registren. Nunca se sabe que puede ser considerado contrabando y que no. Tengo una idea. Salgo por la escotilla de la cubierta superior. Estoy encima de la nave, a unos veinte metros del muelle. Doy unos pasos de carrera y salto. Aprovechando los impulsores de mi traje de paseo y sus estabilizadores, consigo llegar sin problemas. Allí me esperan unos guardias de asalto. Me piden que les acompañe a ver a su jefe. Camino en medio de ellos. Antes de abandonar el muelle, veo como registran a un cilón de forma poco ortodoxa. Quizás le estén descargando su memoria. Quizás el cilón los confunda con uno de los suyos. Mi instinto me dice que en todo esto hay algo raro, y sí, vuelvo a tener los pelos de punta.
Me conducen a través de varios pasillos. Me sorprende la rapidez con la que se abren y cierran las compuertas permitiendo la estanqueidad de todos los departamentos. También es impresionante la cantidad de gente que deambula en esta nave. ¿No tienen un puesto fijo?¿Es la hora del paseo?¿Se habrán roto los intercomunicadores?¿Para qué valen estos robots que como ratas pululan por los pasillos? Los guardias no son nada comunicativos, y no responden a ninguna pregunta. Obedientemente me llevan hasta su jefe que está en el gimnasio calentando para la clase de pilatreks y no es el comandante del victory.
No me extraña que no les haya parecido raro que vaya con el traje de paseo por su nave, cuando ellos no se le quitan ni para hacer deporte. Deben tener unos dispositivos desodorantes excepcionales. El de rojo, ni me saluda ni me habla, les ordena a los guardias que me conduzcan a la sala de espera. Desandamos el camino y regresemos a las proximidades del muelle. Entramos en un cuarto y los guardias se quedan en la puerta charlando con otros dos. Mi instinto sigue dando la lata y empieza a preocuparme la situación. El cuarto no es muy grande, con varias máquinas expendedoras de donuts galaxianos, snaks, sudokus y demás pasatiempos espaciales. Un tipo gordo está sentado al lado de la claraboya devorando no sé qué.
De repente, levanta la mirada y me hace señas para que me acerque. Después de las presentaciones y de ofrecerme parte de sus viandas, me cuenta sus aventuras como rebelde multividas. Parece ser que el imperio le dio por muerto al menos en un par de ocasiones, pero tiene la extraordinaria virtud de reaparecer en momentos cruciales dando al imperio la oportunidad de volverle a eliminar. Esta vez le han cogido vivo con la intención, según cree, de aniquilarle bajo condiciones controladas por el propio comandante estelar, para comprobar si vuelve a reaparecer y determinar las causas del fenómeno.
No; no es el tripulante del Halcón Mesetario. Su nave es una X-wing. Al del Halcón le tienen muchas más ganas y ya le debe estar torturando en la nave principal el comandante en persona; sí, ése que me quiere ver. Me pregunta si pienso que me van a hacer lo mismo y antes de que pueda contestar un par de guardias se lo llevan. Ignoro si eran los que estaban ya aquí o los que me trajeron a mí. Son todos tan iguales como clones.
Mi instinto está muy plasta, no consigo quedarme quieto. Me asomo a la claraboya y veo una lanzadera camino del executor. Allí va el rebelde multividas. Me estremece pensar que el próximo soy yo...
ii
Súbitamente, suena una alarma. Parece un zafarrancho aunque ignoro la causa. Uno de los guardias sale corriendo mientras que el otro permanece atento al muelle de amarre. Algo debe estar sucediendo allí. Oigo voces que se confunden con ordenes y ruido de trajín. Oigo... Oigo una voz que me dice ¡Usa la fuerza... Usa la fuerzaaa! Siguiendo mi instinto, intento coger una de las sillas pero están ancladas sólidamente al suelo.
-¡Usa la fueerzaa... Usa la fuerzaaa!-
-¡Calla que ya te he oído!-
Si que se está poniendo pesado mi instinto con que use la fuerza. ¡Claro! ¡Tengo el traje puesto! Voy hasta la máquina expendedora y empiezo a aporrearla y darle patadas. El guardia se vuelve.
-¡Eh! ¿Sabes como funciona? No consigo sacar el sudoku.-
El guardia se aproxima a la maquina. Me aparto a un lateral. Se agacha para comprobar el dispositivo de salida de los productos y yo aprovecho para tirarle la máquina encima. Mi traje tiene un dispositivo de fuerza, que permite transportar cargas pesadas en atmósferas letales para el hombre. ¿Cómo pude olvidarlo? El guardia tiene la armadura algo chafada, pero le ha protegido bien y no creo que tenga lesiones internas. Aprovecho que no se puede mover para dirigirme, como el que no quiere la cosa, al muelle de atraque.
La actividad en el muelle es frenética. Nadie se fija en mi. El Halcón Mesetario ha desaparecido y mi nave parece flotar sin amarre entre todas las demás. La nave cilona está apunto de golpear el muelle, pero no, se separa. Alguien ha debido desconectar los mecanismos de atraque. Ahora es mi nave la que se aproxima al muelle.
- ¡HAL, abre la escotilla y ciérrala en cuanto esté dentro!-
La escotilla más cercana al muelle se abre automáticamente. Ayudado por los impulsores doy un salto de león, entro por la escotilla que ya está cerrada cuando termino de dar la voltereta. No creo que me hayan visto.
- ¡Nos vamos HAL! Flota hasta el centro para salir de la esclusa como si estuvieras sin control. Para distraer manda un pequeño campo de fuerza a la nave cilona.-
Con nuestra pequeña ayuda el caza destroza su lado del muelle antes de quedar varado entre piezas retorcidas. Mientras, nosotros quedamos flotando en el centro de la esclusa e imperceptiblemente vamos descendiendo para salir por debajo del victory, flotando como chatarra espacial.
Afortunadamente estamos lo suficientemente debajo porque el victory nos ha podido abrasar con sus sistemas de propulsión. Acaba de iniciar la persecución del Halcón Mesetario.
Parece que se han olvidado de nosotros.
- ¡HAL, avante toda en dirección opuesta a las tropas imperiales, cuando estemos suficientemente alejados ejecuta escarba!-
Acabo de sentarme en mi puesto cuando resuena la voz de HAL en mi casco.
- Escuadrón de cazas vira su rumbo y se dirige a nosotros.-
Inmediatamente aparece en pantalla la ficha técnica de un bombardero Tie.
- Veo que no has perdido el tiempo, HAL. ¡Cuanta información!
- Apolo tiene información detallada de algunas naves. Estuvo aquí una temporada. Distancia alcanzada.
- Una pena que no tengamos tiempo para contrastarla. ¡Apolo!¡Escarba!
De Cicerón a FESCIMED
Hace 6 años
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