10 septiembre 2006

Las crónicas de Triquirk (X - Epílogo)

Cuaderno de bitácora

X


Desde que nuestro rumbo es el cinturón de Denorios una alegría especial me invade. La achaco a la melange. La uso de forma muy controlada, sólo en el té y siempre la misma cantidad. A estas pequeñas dosis ya noto sus efectos: mejora la actividad mental, disminuye el cansancio, vigoriza, ¡hasta retrasa el envejecimiento! Mi pulsera permanece amarillo limón cuando ya debería haber empezado a anaranjarse. Mejor así. Tendré más tiempo.

ii
No quiero aumentar las dosis de especia porque desconozco lo que pasaría y debo estar con mis facultades a punto en esta travesía tan peligrosa. Los encuentros con los cardasianos siempre terminan mal. Realmente no sé por qué estoy alegre. En mi última visita a la zona, los dominion habían establecido una alianza con los cardasianos que, a nadie se le escapa, es debida a su interés mutuo por deep space.

Cuando consigamos alcanzar el agujero de lombriz entonces sí tendré motivos para felicitarme. Habré dejado atrás a los dominion y los romulanos no serán tanto problema. Saldremos en el cuadrante alfa, cerca de deep space, podré quizás saludar a Janeway, que estará de ronda con la Voyager, y quizás sudemos juntos practicando el esquí en el cuarto de actividades tan chulo que tiene; luego el atajo para visitar Babilon-5 y después rumbo a casa; pero primero hay que llegar.

iii
De momento todo va según lo previsto. HAL mantiene una vigilancia constante y no hay indicios de naves cardasianas camufladas. Los romulanos no hacen más que ceder su tecnología, primero a los klingon y luego a los cardasianos, unos favores que nos cuestan muy caros.
Paso el tiempo repitiendo los análisis biometaquímicos de la especia. Realmente su composición es tan embrollada que no me extraña que no hayan conseguido fabricarla artificialmente. No cabe duda que su origen es natural y requiere un largo y complejo proceso de elaboración.
Entre análisis y análisis sigo trabajando en la unidad de memoria del androide. Creo que dentro de poco tendremos la información suficiente como para crear un soporte físico. HAL está comprobando la exactitud de las imágenes micrópticas y ultramicrópticas obtenidas, eliminando restos de partículas y suciedad. Cuando termine, utilizaré una de las pocas hojas espacialeshp de alta calidad de que dispongo, para imprimir el resultado. Luego habrá que buscar un sistema reproductor que sea válido y una vez que lo encontremos: ¡Esperar que funcione!

Lo que está más avanzado es la maquetación de la nave furiana. HAL ha completado todos los esquemas gracias a los datos obtenidos tras el escaneado sistemático de la misma. Es un auténtico bólido espacial. Si tenemos todos los materiales y una travesía tranquila, podremos iniciar su construcción.

iv
No consigo entender que no hayamos tenido aún señal alguna de los cardasianos. Esta zona debería estar extremadamente vigilada, no en balde es zona neutral: “Nave encontrada será neutralizada”. Traducido literalmente: aniquilada. La última vez que estuve, escapé por los pelos y gracias a la Voyager que me estaba esperando.

Mi misión consistía en determinar las causas que habían permitido a seres tan belicosos como los cardasianos y los dominion llegar a un acuerdo, antes de destruirse mutuamente, y asegurarme que sus intenciones de establecer relaciones pacíficas con la federación eran ciertas. Para ello, en categoría de embajador de la federación, fui a entrevistarme con las delegaciones de ambas culturas al más alto nivel. De todos era sabido el gran interés de dominion por expandirse en el cuadrante alfa y hasta la fecha sus expansiones nunca habían sido pacíficas; de ahí que, su alianza con los cardasianos y la concentración de naves existente en esta zona, preocupara seriamente a la federación. Pero también culturas como la Klingon se han terminado integrando en la misma. Así que había que intentarlo.

Podría decir que la misión fracasó; al menos en parte. No conseguí descubrir que les había llevado a un acuerdo, que ni siquiera se explica por el interés mutuo de dominar deep space y controlar el agujero de lombriz. Ambos prefieren disparar primero y preguntar después. Tampoco tuve mucho tiempo para conseguir información. La recepción fue tan cordial como cabría esperar y en principio todo parecía ir bien. Hasta que, por casualidad, escuché una conversación privada entre uno de los generales cardasianos y un vorta, embajador de dominion, en la que éste le decía que el obstáculo había sido eliminado. Para mi desgracia, me descubrieron y no les gustó nada la posibilidad de que su conversación fuera divulgada. Juraron destruirme. Y lo hubieran hecho si en ese instante no me hubiera teletransportado a mi nave. No supe a que obstáculo se referían pero sí descubrí, de primera mano, que sus intenciones no eran pacíficas.

Escapé por los pelos y gracias a Janeway. Cuando la veo, me gusta recordarle lo agradecido que le estoy y a ella le gusta que le haga favores. ¿Y si la especia...?

Espero seguir teniendo suerte.


v
Tenemos un avistamiento en pantalla. No es una nave cardasiana. (¡Qué alivio!) Parece un módulo de salvamento que flota a la deriva. La señal transmitida corresponde a la unidad Decker. (¡Qué raro!) Nos acercamos a comprobarlo. Seguimos con todos los sistemas defensivos operativos. Puede ser una trampa pero el deber de socorro es prioritario y más aún si nos cae de camino.

vi
-¡Fascinante! No es la unidad Decker.-

Este comentario de HAL a alterado mi instinto. En vez de ponerme los pelos de punta parece que estuviera bailando la jota con ellos.

Seguimos sin noticia alguna de los cardasianos. Desde luego el señuelo es perfecto. Nunca antes habían engañado a HAL. Lo que quiere decir que la señal si no es auténtica al menos si es idéntica.
Estoy viendo la imagen que transmiten los bastones de la cubierta inferior. Una especie de féretro espacial. Tal vez una cápsula de hibernación. En su interior un humanoide. Sí. Definitivamente es una cápsula de hibernación activa.

¿Cómo habrá llegado aquí? ¿Por qué transmite la señal de la unidad Decker? ¿Dónde están los cardasianos?

HAL dice que puede ser un cardasiano primitivo. Sus vestiduras parecen indicar que pertenece a las postrimerías de la civilización Heltiana, posiblemente un preboste.

El deber espacial me obliga a recogerle. Mi conciencia me obliga a recogerle. Mi instinto me pide que le recoja. HAL espera mi decisión.

Saltándome mis propios protocolos, me estoy tomando una taza extra de té especiado. Pienso más rápido y puede ser el último placer que tenga.

Recogerle supone perder tiempo y abrir una brecha en la protección de la nave, brecha que puede aprovechar cualquier nave camuflada en las proximidades para atacarnos. Será pequeña, lo que dificultará un impacto directo, pero sí lo suficientemente grande como para teletransportar tropas enemigas al interior o algún mecanismo letal. Parece un cebo muy rebuscado como para querer destruir la nave. Si fuera así ya nos estarían atacando. Por tanto, un dispositivo letal deberá mantener la integridad estructural de la misma y terminar con la tripulación. Bien, eso lo soluciona el proceso de descontaminación y si fracasa la eyección del sector afectado. Es lógico que cuenten con ello por lo que es más probable que teletransporten tropas. Si son pocas HAL no tendrá problemas, pero si vienen en número suficiente…

-¡HAL, prepara Armagedon! ¡Vamos a recogerle!

Cuaderno de bitácora

XI

Estoy anclado, con el traje de paseo puesto, en el módulo “ultímate”. Sólo necesito un mínimo movimiento de mi mano para que se inicie Armagedon; en su defecto, si no lo anulo antes, se pondrá en marcha solo. HAL ha situado la nave en posición y vamos a iniciar la fase más peligrosa: La recuperación del módulo.

Tras una última comprobación, tan estéril como las anteriores, bajamos el escudo de la escotilla de carga G, la más fácil de proteger en caso de necesidad. Con el lazo de tracción atraemos el módulo al interior. Lo puedo ver en mi pantalla como avanza lentamente hacia la compuerta.

Es de sobra sabido la cantidad de recursos y energía que requiere un equipo de teletransportación, por eso, en misiones de esta naturaleza, la nave no dispone de ellos si no que se destinan a mejorar otras necesidades como la velocidad y el mantenimiento. Además, nunca me han gustado. No es la sensación de cosquilleo que recorre tus moléculas mientras te deshaces en origen y te reconstruyes en destino. Ni el peligro de error en el proceso. Es la sensación de que tu yo muere para reaparecer en forma de otro igual a ti pero que ya no eres tú, sino otro: una copia de ti mismo.

La operación se realiza correctamente. Sólo ha entrado el módulo; ni visitas ni regalos indeseados. Establezco la cuarentena preceptiva. Armagedon sigue en espera.

ii
No termino de creer que realmente sólo tenga ante mi un naufrago espacial. No ha sucedido nada. He desactivado Armagedon y seguimos en ruta hacia el cinturón de Denorios sin el menor indicio de la presencia de fuerzas cardasianas o de los Jem’Hadar.

El espécimen recuerda a los cardasianos aunque su región frontal y nasal parecen tener un desarrollo diferente. Su porte es señorial, desde luego un alto dignatario. Se mantiene en hibernación viable dentro de una cabina que, evidentemente, no es un módulo de supervivencia. Es mucho más pequeña. Dispone del equipo mínimo para mantener el estado vegetativo indefinidamente. La señal parece que proviene del propio individuo y no de la cabina, que no dispone de ningún mecanismo de dirección ni de propulsión, aunque tiene unas abrazaderas que quizás sirvan para unirla a un armazón mayor. No parecen ni forzadas ni rotas. No presenta arañazos ni alteraciones en su estructura que indiquen un accidente o una situación de emergencia. Aún más, parece que hubieran lanzado al espacio sólo la cabina, aprovechando el sueño helado del...

Un escalofrío ha recorrido mi espina dorsal poniéndome los pelos de punta con el arrebato del recuerdo:

- ¡El durmiente tiene que despertar!

iii
La deshibernación no esta siendo fácil. Afortunadamente tenemos a Apolo que ha conseguido interpretar los códigos del procesador y ha invertido el flujo de la fase. HAL, por su parte, ha determinado ya tres de las cinco claves de la contraseña. Debemos tener las otras dos cuando termine el flujo de la fase para poder finalizar el proceso. Si no es así, morirá. No me parece lógico que exista una contraseña iniciado el proceso. En realidad ni siquiera es lógico que haya un mecanismo tan complicado para finalizar una hibernación. Sólo una persona nos podrá dar la respuesta.

Por suerte, la navegación sigue siendo tranquila.

iv
Tenemos el cinturón de Denorios a la vista y la cuarta clave identificada, el flujo de fase está a punto de terminar y seguimos sin tener rastro de nave alguna. Parece que la fortuna, esquiva hasta el momento, nos sonríe en la etapa final del viaje. En dos jornadas alcanzaremos el agujero de lombriz. Sólo deseo que los Jem’Hadar mantengan el dispositivo de vigilancia habitual.

A medida que nos aproximamos, mi instinto está tan hiperactivo que a veces parece como si se separara de mi cuerpo, encrespando y tirando de todos los pelos al mismo tiempo. HAL no encuentra explicación. Las cargas electrostáticas de la nave no lo provocan. “La nave no tiene cargas electrostáticas” me ha respondido.

v
HAL ha descifrado la última clave justo a tiempo. El flujo de fase terminó y el proceso continua correctamente. Se ha iniciado la reposición de líquidos y el aumento de temperatura corporal es regular.

Se acaba de abrir la criocabina. El individuo poco a poco está recobrando las señales vitales y en breve no necesitará soporte biomecánico. La señal Decker proviene de un aparatoso anillo en la mano izquierda.

El sujeto ya no necesita soporte biomecánico. Sus constantes vitales son correctas. Aún sigue profundamente dormido; es cuestión de tiempo que despierte. Le mojo los labios resecos con un poco de olivoaceite especiado. La alarma salta.

- ¿Qué pasa HAL?

- Concentración de naves en la nebulosa cercana.

Corro al puente. La suerte no podía durar tanto tiempo. Miro la pantalla. Allí, en la nebulosa, se apelotonan multitud de puntitos intermitentes. No le tengo que preguntar a HAL. La flota Dominion se encuentra concentrada en el lugar adecuado para que ninguna nave que salga por el agujero de lombriz pueda detectarla. No cabe duda, preparan un gran ataque. Debemos informar a la federación. Nuestra situación es ventajosa; si no tienen naves en la entrada del agujero llegaremos primero. Con un poquito de suerte todavía no nos habrán localizado.

-¡Paz!

La idea, por que no fue el sonido, me golpea la frente justo entre los ojos antes de distribuirse como una sutil corriente eléctrica por todo mi cerebro. No ha sido una sensación desagradable, sólo extraña.

-¡Hola! ¿Cómo te encuentras?

Me giro hacia el, hasta hace poco, durmiente. Me sorprende que su saludo me haya alcanzado en la frente y no en el occipital pero, la verdad, nunca he terminado de comprender los mecanismos de la telepatía.
- Algo cansado

- Puedes hablar si te supone menos esfuerzo. Tenemos traductor simultaneo.

- Gracias por recogerme. Esto os pertenece. – Dijo tendiendo la mano del anillo que suavemente levitó hasta la mía.

- ¿Realmente es de la unidad Decker?

- Una parte de ella. La unidad Decker me la entregó para que, llegado el caso, pudiera contactar con vosotros. Ese día ha llegado.

- ¿Quién eres?

- Soy Elk’Esoy...

vi
Elk’Esoy me cuenta - si es que se puede definir así la información transmitida telepáticamente- su historia mientras seguimos ruta; ya estamos muy cerca del agujero de lombriz y la flota Dominion se ha puesto en marcha sin importarle nuestra presencia; eso me preocupa aunque el té especiado que nos tomamos y la “conversación” ayudan a disminuir la angustia de la incertidumbre.

La historia es tan increíble que no puede dejar de ser cierta. Resulta que HAL tenía razón, es un preboste de la civilización Heltiana; en realidad, es el preboste. El que organizó y ejecutó la gran migración del viejo continente de Cardassia prime al nuevo continente. El que, cansado de la destrucción a la que condujo el mal uso de los poderes telepáticos y telequinésicos de su especie, aprovechados por algunos individuos para abusar de los más débiles, condujo a la diezmada población hasta su nuevo hogar, para luego, agotado, someterse a una hibernación lo suficientemente larga como, para cuando despertara, volver a disfrutar de una civilización floreciente y pacífica como la que deseaba.

La unidad Decker le encontró casualmente en unas ruinas donde tuvo que refugiarse. El relato completo de estos acontecimientos figuran en la memoria de HAL y por supuesto en la unidad Decker, caso de que haya sobrevivido. Sólo quiero señalar que tras no pocas peripecias consiguió el reconocimiento entre los suyos y fue él, el que los convenció de lo importante y beneficioso de una convivencia pacífica con el resto de civilizaciones. “La guerra no puede ser el pretexto de una civilización” es la idea que más ha repetido en su relato. Gracias a él, se inició el contacto con la federación y con el Dominion. Al Dominion le ofrecía la curación de la terrible enfermedad que asola a los fundadores, a la federación un tratado de cooperación. Pero los dirigentes de su pueblo no estaban conformes con la pérdida de poder a la que se veían abocados, menos por un mito del pasado que había revivido convirtiéndose en una especie de dios para sus súbditos y que ponía en entredicho todas sus actuaciones. Confabularon con los agentes de Dominion y uno de los fundadores le sustituyó, mientras que a él, no atreviéndose a eliminarle, le arrojaron al espacio para que durmiera un sueño eterno. Afortunadamente tuvo tiempo de activar la unidad Decker antes de ser hibernado.

vii
Elk’Esoy está descansando en el sillón automoldeable; no ha tenido tiempo suficiente como para superar el jetlag de la hibernación. Se quedará en deep space, protegido, hasta aclarar la situación con los cardasianos. Mientras, le conviene recuperarse. Curiosidad: Ronca suavemente.
La flota dominion mantiene el rumbo hacia el agujero de lombriz sin prisas ni pausas. No parecen interesados en interceptarme. Sólo lo puedo explicar si me están esperando en la entrada que ya tengo a la vista, pero HAL no consigue localizar nave alguna, ni camuflada ni descubierta. No los creo tan locos como para iniciar un ataque dentro del agujero, que puede terminar con el único agujero de lombriz estable conocido hasta el momento. Tal vez se creen tan fuertes como para no importarles mi presencia. Pronto lo sabremos.

viii
Hemos entrado en el agujero de lombriz sin novedad. Espero llegar a la salida de la misma forma. Hasta la fecha es el único conocido que te permite entrar y salir por sitios concretos. Todos los demás se mueven en el espacio, así que sabes por donde entras pero nunca por donde sales… si sales. Sus paredes son muy inestables y cualquier pequeña alteración los puede transformar en agujeros negros. No conozco a nadie que haya salido de un agujero negro, por lo que estoy más tranquilo en el interior de éste pensando que no se atreverán a atacar aquí. Cuando salgamos será una pequeña carrera hasta deep space que, con suerte, ya habremos puesto en alerta.

Tengo los pelos que parecen púas de erizo, mi instinto está eufórico. No sé si es debido al rápido pasar por esta especie de tubo nuboso, si son los giros que da la nave para mejor mantener el rumbo y ganar distancia a nuestros perseguidores, como una bala en un cañón, o los efectos de la mayor ingesta de especia los que me dan la sensación de que los pelos van a salir disparados de un momento a otro.

ix
Estamos en la mitad del túnel y nos dirigimos a toda velocidad hacia la salida. La flota dominion no tardará mucho en alcanzar la entrada. Tenemos que darnos prisa.

x
El brinco que he dado en el asiento, como si algo se hubiera desgajado de mí, no ha sido por el súbito frenazo de HAL que ha despertado a mi pasajero.

No.

Delante de nosotros, dirigiéndose a la salida, se encuentra reunida toda la flota cardasiana...

Cuaderno de bitácora

XII


Si HAL no llega a frenar a tiempo les hubiéramos embestido por detrás. Parece que se están parando. Están todas. Naves de la clase keldon e hideki, todos los modelos de la clase galor destacando, por su abundancia, los de clase 3, los más poderosos. Apenas distingo transportes. ¡Va a ser un ataque conjunto y masivo contra la federación! ¡Y nosotros en medio de las fuerzas enemigas!

- La salida está minada. Están intentando desactivarlas mediante el escaneado de las frecuencias.- Comunica HAL.

- (La federación estaba preparada. Bueno, algo es algo. ¿Y ahora nosotros que hacemos?)- No he terminado el pensamiento cuando una idea a mi espalda contesta.

- ¡Quizás nuestro amigo tenga la solución!-

ii
- ¿Qué amigo? – Me vuelvo hacia Elk’Esoy. Con estupor observo a su lado una especie de sombra, mi sombra, que se mueve autónomamente y despacito parece ganar grosor. Después de todo, sí se me había caído algo. Poco a poco, lo que sería la cabeza se despega del suelo, doblándose como papel de fumar hacia los pies para después, sin ayuda de manos ni brazos que parecen flotar impelidos por una ráfaga de viento, ponerse de pie, venciéndose hacia un lado, dando un par de pasos para mantener el equilibrio y finalmente enderezarse, en medio de un gemido ululante. Su rostro fantasmagórico me trae el recuerdo del que vi en el planeta Espectría, pero mucho más vigoroso y saludable. Está cambiando. Ahora simula el rostro de un anciano venerable, afable y sonriente. ¿De qué me suena? ¡La leyenda Bajorana!

- Naves de guerra cardasiana en ruta de interceptación. – HAL siempre tan indiferente...

iii
Cómo un destello. Visto y no visto. Ha desaparecido todo lo que tenía delante. Todo no; también está Elk’Esoy que telepáticamente me intenta tranquilizar. ¡Ni que fuera fácil! Estoy como en una nube. ¿Y la nave? ¿Y el agujero de lombriz? ¿Y las naves cardasianas? ¿Y la flota dominion? ¿Estoy muerto?

- No. Tranquilo.- El pensamiento de Elk’Esoy golpea con suavidad mi cerebro provocando esa especie de cosquillas.

- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estamos?

- Gracias por regresarme a casa.- Esa voz interior tan familiar…¡Mi instinto!

- No. Era yo el que te susurraba.- Delante nuestro se materializa la figura del mismo anciano fantasmagórico de la nave, aunque parece que ha aprovechado el instante para darse una ducha y ponerse ropa limpia, está radiante. Lo de la ducha como lo de la ropa es un decir, ahora que me fijo estamos cubiertos por unas especies de sábanas blancas a modo de peplos, livianas y casi transparentes que nos dan un aspecto ridículo. ¿Para qué servirá el alfiler?

- Gracias por encontrarle y traerle de vuelta.- Un grupo de ancianos igual de fantasmagóricos que el primero aparecieron a su lado.

- ¿Quiénes sois?

- Los habitantes de este mundo. Vosotros nos conocéis como los profetas.- ¡La leyenda bajorana es cierta! No es sólo una religión más. Los profetas del Templo Celestial existen así que…

- ¿Entonces, esto es el Templo Celestial?

- Así lo conocéis en vuestros mundos.

- Es un gran honor que los celestiales profetas se dignen recibir a estos humildes pecadores en su morada.- El pensamiento de Elk’Esoy toma forma de sonido y aunque permanecemos erguidos el efecto es más intenso que la más profunda de las reverencias.

- Sólo los elegidos tienen la posibilidad de visitarnos.- Aunque el comentario parece positivo y el pensamiento de Elk’Esoy está lleno de alegría y esperanza e irradia paz y tranquilidad no consigo sacarme una espinita de recelo. Será porque siempre que he sido elegido ha sido para algo tan peligroso que nadie quería hacer.

- Tú has salvado a uno de los nuestros y lo has traído entre nosotros. Tu hazaña será eternamente premiada. Además has conducido a Elk’Esoy para que pueda terminar la misión que le fue confiada. Tu recompensa por ello será grande. Pero antes… -

Con otro destello aparecen un grupo de oficiales cardasianos, un vorta y varios Jem’Hadar que permanecen tan atónitos y confundidos como lo estaba yo hace un momento. No puedo disimular una sonrisa al ver a los Jem’Hadar con peplo; por fortuna, al igual que los demás, no van armados y no les ha dado tiempo –y eso que sus respuestas son el triple de rápidas que las humanas- a reaccionar.

Uno de los oficiales cardasianos tiene mal aspecto, parece enfermo. El vorta parece preocuparse por él y los Jem’Hadar parecen más interesados en protegerle a él que al vorta. Esa actitud me sorprende. La cara del cardasiano me resulta familiar. ¡Un momento!. Me giro para confirmar mis sospechas. ¡Es idéntico a Elk’Esoy!

iv
Elk’Esoy avanza hacia el grupo.

-¡Paz!- El pensamiento retumba en mi cabeza. El vorta y los Jem’Hadar le miran indiferentes, mientras el resto parecen no dar crédito a sus ojos y vuelven la mirada a uno y otro lado para comprobar que los dos individuos son iguales. Uno de los oficiales cardasianos cae de rodillas, si eso es posible en esta especie de nube.

-¡Ya no es necesario que te ocultes!- El gesto majestuoso se dirige hacia el cardasiano enfermo, que rápidamente empieza a transformarse en un gelatinoso humanoide. ¡Es un fundador! Y está muy enfermo, manchas y úlceras cubren todo su cuerpo.

- ¡Deja que te cure!- Le separan unos pasos del fundador y los Jem’Hadar hacen un intento de tapar a su amo, pero el vorta les detiene. Elk’esoy no se acerca. Desde la distancia empieza a mover las manos como en una especie de sortilegio o de masaje, que me recuerda la manera en la que los indígenas primitivos amasan tortas. Los efectos en el fundador son inmediatos, como si realmente le estuviera tocando con las manos, su superficie se hunde y deforma, va adquiriendo una forma de bola que luego es aplastada para formar un disco y ser lanzada, girando, por encima de nuestras cabezas, para ser recogida según cae y volver a repetir la operación un par de veces más. Desde luego, esa cura a un sólido, como nos llaman ellos, no le dejaría el esqueleto para muchos trotes. Ha terminado. El fundador adquiere forma progresivamente, las manchas y las úlceras han desaparecido. Su aspecto es mucho más saludable.

- ¡Ve con los tuyos y cuéntales lo que ha sucedido! Pronto me reuniré con vosotros y os llevaré la cura prometida. La condición no ha cambiado: La guerra no puede ser el pretexto de una civilización.-

El fundador, el vorta y los Jem’Hadar desaparecen. Esta vez no hay destello, simplemente se volatilizan. ¿Realmente han estado alguna vez? Sí, los cardasianos siguen aquí.

- ¡No lo consentiré! ¡Toda mi vida luchando por conseguir el poder absoluto y la gloria y ahora que casi la alcanzo, tú, un santón mitológico que debía estar muerto hace eones, me lo impides! ¡No lo consentiré! ¡Arderás conmigo en el Arallu!-

El cardasiano que está de rodillas se abalanza sobre Elk’Esoy. No llega lejos. Donde pisa se abre un agujero del que sale una lengua de fuego que le abraza y le arrastra con un grito que lentamente se va perdiendo. Una caída eterna hacia el Arallu.

- ¡Las malas acciones os retornarán por duplicado! ¡Aprended la lección!- Conmina Elk’Esoy a los demás cardasianos.

- ¡Ahora id y avisad de mi regreso!-

Los cardasianos han desaparecido nada más terminar la frase. Sólo quedamos Elk’Esoy y yo. No sé en que momento desaparecieron los profetas, todo ha sido muy rápido. Tampoco me atrevo a moverme después de ver lo que le ha pasado, lo de estar en una nube sin saber donde pisas es realmente peligroso.

- Gracias a ti y a tu denuedo conseguiré terminar mi misión y ningún pensamiento es lo suficientemente poderoso como para expresarte mi agradecimiento.- (¡Increíble! ¡Está hablando en inglés!)- Pero quiero pedirte que hagas algo más por mí. Avisa a los tuyos de mi venida. Una era de convivencia pacífica se debe abrir entre nuestras especies.-

Dicho esto, Elk’Esoy desaparece también.

v
¡Me he quedado solo en medio de esta nube! ¿Y ahora qué? ¿Cómo salgo de aquí?

- No estás solo. – Contesta mi instinto. Bueno, no; es el profeta que se me adosó, pero ¿cuándo?, ¿dónde?

- Tu sonda me recogió cuando estaba tan débil que no tenía fuerza para regresar por mis medios. Estaba estudiando las causas de la perturbación cósmica cuando tuve un accidente. Pude salir de la sonda cuando el compartimento de carga sufrió desperfectos mientras atravesábamos un orificio dimensional. Cuando perdiste el conocimiento me uní a ti. Gracias a tu espíritu, he conseguido sobrevivir y recuperarme. Gracias a ti, estamos aquí.

- No ha sido nada. Cualquiera hubiera hecho lo mismo. ¿Y qué pensáis hacer conmigo?- Un grupo de rostros ancianos ha aparecido flotando entre las nubes.

- Serás recompensado adecuadamente. Nuestro agradecimiento es eterno. Pero queremos pedirte otro favor, antes de tu regreso definitivo.-

- ¿Qué quieren decir con regreso definitivo? ¿A casa?

- Queremos que le entregues esto a nuestro representante Sisko- Responden ignorando la pregunta. Delante de mí, aparece un globo precioso, de color... quizás rojo o quizás verde, no lo puedo determinar, debo estar desarrollando ceguera para los colores. ¡Tanto tiempo en el espacio! Quizás es que cambia de color. Es un orbe. Algo he oído hablar de ellos. Su belleza es casi hipnótica.

-¿Y qué...?- No he podido terminar la frase. Cuando he separado la vista del orbe me he quedado paralizado: ¡Estoy en mi nave!

Cuaderno de bitácora

XIII


Estoy solo. En mi nave. Todo parece un sueño. Tiene que haber sido un sueño. Pero no. Tengo el orbe de color indefinido en mi mano. Con inseguridad digo: “¿HAL?”

- ¿Sí?- Nunca hubiera sospechado que algún día me fuera a alegrar tanto escuchar la voz de HAL.

- ¿Qué ha pasado?-

- Las naves cardasianas de interceptación están virando. Vuelven a la formación.

- ¡No, no! ¿Qué ha pasado antes?

- ¿Puedes concretar? Antes nos iban a interceptar. Pero antes paramos porque teníamos la flota cardasiana delante, y eso que íbamos a toda velocidad porque llevamos la flota dominion persiguiéndonos. Antes…

-¡No, no! ¡Para! ¿Qué ha pasado desde que se materializó mi sombra, desde que desaparecimos? ¿Dónde has estado? ¿Ha sucedido algo raro?

- Tus preguntas son difíciles de procesar. ¿Te encuentras bien? Es evidente que hemos estado aquí, en el agujero de lombriz que estamos cruzando. No tengo constancia de que se haya materializado nada. Elk’Esoy ha desaparecido en el momento en que he comunicado que nos interceptaban naves cardasianas, que, inmediatamente después, han dado la vuelta. Deben disponer de algún mecanismo de teletransporte que desconozco y que supera nuestras defensas. Sugiero activar Armagedon.

- No, no. Deja Armagedon tranquilo. ¿Dices que he estado aquí todo el tiempo?

- Afirmativo.

- ¿Entonces, cómo ha aparecido esto?- Sopeso el orbe delante de uno de sus terminales sensitivos.

- ¿El qué? No tienes nada en las manos. Debería hacerte un chequeo. Tu pulsera ya está naranja.-

¡Increíble! ¡HAL no es capaz de distinguirlo! La tecnología de los profetas es asombrosa. Tal vez tenga que ver con el color indeterminado ora rojizo ora verdoso del orbe. Y tiene razón, la pulsera tiene un bonito color rojo mandarina. Debemos darnos prisa.

- No perdamos más tiempo HAL. Rumbo deep space.

- ¿Y la flota cardasiana?

- No te preocupes por ella. Nos dejarán pasar.

- ¿Y las minas?

- Ya improvisaremos. Adelante. Mientras me tomaré un té.
Siento un extraño placer tomándome la infusión especiada, con los pies apoyados en la consola pese a la desaprobación de HAL, mirando por las pantallas panorámicas las naves que, precisas, se apartan de nuestra derrota abriéndonos un corredor entre sus líneas. Nunca antes he visto tantas reunidas, de tantos modelos variados, y nunca había imaginado poder contemplarlas desde tan cerca sin miedo a un ataque letal.

Hemos llegado a primera línea. La nave almirante nos cierra el paso.

- ¿Qué hacemos? Las minas siguen activadas. Intentar cruzar el campo activo es un suicidio.-

- Espera un poco HAL.-

- No entiendo la actitud de los cardasianos, primero se preparan para un ataque contra la federación, luego en vez de destruirnos nos dejan pasar.

- Seguro que tienes alguna hipótesis de trabajo.

- De mayor a menor probabilidad puede que… ¡Espera! Han dado con la frecuencia. Las minas han sido desactivadas. La nave almirante se aparta.

- Entonces, no esperemos más. ¡Velocidad de crucero, HAL! Escudos a media potencia, no quiero que una mina defectuosa nos estropee el fin de fiesta.

ii
La federación a minado a conciencia la salida del agujero. Deben saber lo que se les iba a venir encima. Afortunadamente, ya solo habrá que limpiarlo. Empujadas por los escudos, las minas se apartan de la nave golpeándose entre sí como bolas de billar. Por suerte, los mecanismos de seguridad hacen que, una vez desactivadas, sea casi imposible que exploten. Aunque nunca me he fiado de ese casi.

iii
Por fin estamos llegando a la salida. He puesto los escudos a toda potencia y disminuido la velocidad. Supongo que la Federación esperará en la salida otro tipo de viajeros y no quiero ser presa del fuego amigo.

A través de todas las frecuencias mando señales amistosas y mi código de identificación federal. Lo del código no me hace gracia. Aunque HAL diga que órdenes son órdenes y que estamos obligados a emitirlo para identificarnos con el resto de la Federación y que estadísticamente es mucho más seguro que el no enviarlo y un millar de razones más, si yo estuviera esperando el ataque de un aluvión de naves de combate pensaría que se trata de un señuelo para descubrir mis cartas. Dentro de poco saldré de dudas.

iv
Los escudos han soportado bastante bien el impacto de aviso. He parado máquinas. Aunque en la salida solo hay una nave, los sensores muestran que el agujero está completamente rodeado. La batalla hubiera sido terrible para todas las partes. HAL es incapaz de determinar quién hubiera salido vencedor en el enfrentamiento. De hecho, el resultado más frecuentemente obtenido en las simulaciones es el aniquilamiento de las flotas.

La pantalla azul deja paso a un rostro familiar.

- Aquí el USS Voyager a nave desconocida. ¡Identifíquese!
...

- Aquí la nave Descubrimiento. ¿Para qué quiero un código de identificación si ya no te acuerdas de mí, Janeway?
...

- ¿Cómo sé que no eres un impostor?

- Sabes que te debo la vida. Tómala si quieres. ¡HAL baja escudos!

- No será necesario si respondes correctamente a esta pregunta: ¿Cuál es mi sueño?

- Me gustaría responder que yo, pero no sería cierto. Tu sueño es... ¡El factor 10!

-¡Triquirk! ¡Eres tú!
...
vi
El encuentro ha sido mucho más corto de lo que me hubiera gustado. No he podido ni compartir taza de té especiado ni visitar su cuarto de actividades, ni mucho menos sudar con ella practicando el esquí. ¡La responsabilidad del mando! ¡Otra vez será!

Se ha alegrado mucho al enterarse del giro que han tomado los acontecimientos y de la inminente llegada de la comitiva cardasiana para iniciar las conversaciones que conduzcan al establecimiento de unas sólidas relaciones comerciales y culturales, basadas en el respeto, conocimiento y ayuda entre las distintas realidades de los diferentes pueblos, que constituyan los fundamentos de unos lazos de amistad y progreso que bla, bla, bla. ¡Qué la aburran ellos! Nos hemos despedido con un formal ¡Hasta pronto!

vii
Las noticias en el espacio parecen volar a veces. Aunque deep space sigue en estado de alerta, en su interior se respira un gran ambiente de fiesta. Odo y Basili me conducen hasta el despacho de Sisko que me está esperando. La flota les ha comunicado mi llegada.

Sisko es una gran persona. Tuvo una mala racha cuando perdió a su familia en una de tantas crisis militares de nuestras colonias, pero ya la ha superado. Es equilibrado y responsable, justo y decidido. El líder que necesita esta Babel moderna.

Está muy sorprendido. Hasta que no le he entregado el orbe, no ha desaparecido esa expresión de incredulidad y asombro de su rostro. Parece estudiarlo con detenimiento. Imagino que, como yo, estará perplejo por su color impreciso ora rojo ora verde. Está cambiando. El color toma una tonalidad púrpura para pasar a un morado que cambia a un azul oscuro con finas rayas paralelas azules y rosas y.. ¡Un fogonazo! Estoy deslumbrado.

Cuando recupero la vista, Sisko está de pie. Me mira con rostro preocupado. El orbe permanece a un lado. Midiendo mucho sus palabras, comienza a hablar...

Cuaderno de bitácora

XIV


… Su voz refleja una gravedad extrema.

- Cada cinco milenios se abre una puerta entre dimensiones y el mal viene al mundo a destruir la vida en forma de orbe que surca el espacio y el tiempo. El caos cósmico en el que se vio envuelto el profeta tuvo este origen.

Sisko guarda silencio un momento. Tal vez pensando lo próximo que va a decir, tal vez esperando que valore plenamente su significado.

- Un astronauta regresó a su planeta con un extraño obsequio y una promesa: Una misteriosa esfera verde que les conduciría hasta el submundo. Como prueba de ello y del poder que alcanzarían, el astronauta volvió transformado en un semidiós. El pueblo necróforo le reconoció como líder y partieron en busca del submundo. Su camino, sembrado de muerte y destrucción, sólo pudo ser parado por un furiano indomable ayudado por el profeta. Pero el orbe consiguió escapar y el profeta quedó tan debilitado en su intento de detenerlo como ya sabes. El furiano intentó recuperar el orbe: fue inútil; el orbe sólo puede ser vencido por una Tarkiana. Pero el orbe es cobarde, tuvo miedo y buscó otro cuadrante y otra época donde llevar a cabo sus designios. En su tránsito hacia una puerta Iconiana de transporte inmediato sembró las semillas de la guerra que, de no ser por tu ayuda, hubiera destruido toda la vida existente en esta dimensión.

Empiezo a tener la impresión de que, si lo conservara, mi instinto me pondría los pelos de punta.

- Pero ahora se encuentra en otra dimensión intentando conseguir lo que en ésta no consiguió. Sólo hay un modo de detenerle: Usando el quinto elemento. Sin embargo, creemos que ha sido destruido por los aliados del mal. Hace unas horas hemos recogido al único superviviente de la nave que lo transportaba. Según los profetas será quien guíe a la humanidad hasta la salvación o si no será la destrucción final de todas las dimensiones.

¿Por qué me temía algo así? Y claro no puede ser de otro modo...

- Sé que no tengo derecho a pedirte esto y que tal vez prefieras pasar el tiempo que te resta de otra manera.

Malo, malo...

- No lo haría si no supiera que eres el único capaz de conseguir el máximo de tu nave. El único capaz de mantenerse a factor nueve el tiempo suficiente para alcanzar la puerta iconiana en el momento adecuado. El único al que Picard creerá cuando escuche esta historia increíble...

- ¿Picard? ¿No se había jubilado hace más de un lustro? Al grano. ¿De qué se trata?

- Hay que llevar al superviviente a la nave de Picard. Entenderé que te niegues.

¡Otro viaje temporal! ¡Ahora! No puedo dar crédito a lo que oigo. ¿Esta es la recompensa de los profetas? Desde luego no era el recibimiento que esperaba. Mi pulsera empieza a adquirir un rojo vivo.

- No me dará tiempo. Habrás visto el color de la pulsera.
- Los cálculos indican que sí lo tienes, muy justo, pero lo tienes. ¡Eres nuestra única oportunidad!

ii
De nuevo, una carrera contra el reloj. Mi reloj. ¡Imperdonable! Me las pinto como nadie para verme envuelto en todos los marrones. Tengo que alcanzar otro mito en un tiempo récord. ¡Nada menos que una puerta iconiana de transporte inmediato!

Con HAL estudio sus coordenadas y la escala de velocidades que tenemos que conseguir para alcanzarla en el momento adecuado. Es muy difícil pero no imposible. No nos podemos permitir ningún retraso. Por suerte, la situación en el cuadrante es pacífica; en otro momento, el objetivo hubiera sido inalcanzable.

Una vez establecida la ruta hemos partido inmediatamente. Tendremos que mantener un factor nueve más tiempo del recomendable. Los motores se sobrecalentarán pero HAL es optimista: No se fundirán.

El módulo de hibernación de mi pasajero aún no se ha abierto. No sé que aspecto tiene. En deep space hemos dejado el que trajo a Elk’Esoy. Su presencia no suponía diferencia para nuestros objetivos de velocidad pero he querido tener espacio suficiente. Durante el trayecto vamos a ensamblar la nave furiana en el compartimento de carga; me gusta esparcir los circuitos y paneles por el suelo así que mientras menos estorbos tenga, mejor.

He triplicado las dosis de especia. La tomo ya no sólo en el té, también en la comida, como rapé, e incluso nebulizada. Me hace sentir bien, retrasa el envejecimiento y tengo la sensación de que afina mis habilidades y aumenta la velocidad.

La unidad de memoria del androide está casi lista. Dentro de poco pasará a la impresora. Tengo prisa por ver el resultado final. Luego habrá que descargar los datos. ¿Cómo? Espero que se nos ocurra algo.

iii
Estoy en el compartimento de carga trabajando en la nave furiana. HAL me avisa que el proceso de hibernación ha concluido de forma correcta. La criocámara se ha abierto y se ha procedido a la descontaminación. Voy a recibirle. En breve conoceré a mi pasajero. ¡Qué emoción! ¡Se abre la compuerta! ¡Se dispersan los vapores! ¡Ahí está! ...

- ¡Guaaaauu!

Tengo la boca tan abierta que se me puede desencajar la mandíbula. Nunca hubiera imaginado nada igual. No encuentro palabras. No tengo pensamientos. Sólo su imagen grabada en la retina. Se acerca a mi.

-¡Hola! Soy Taarna

iv
Con la garganta tan seca que apenas pude pronunciar mi nombre, la acompañé hasta el puente. Espero que sólo sea debido a la impresión y no al color rojo sangre de la pulsera.

Una taza de té especiado me hace sentir mejor y es del agrado de mi pasajera. Entre sorbo y sorbo, me narra las incidencias de su viaje y la importancia de su misión. ¡Quién iba a decir que en ese cuerpo hermoso se oculta una guerrera que vale por un ejercito! Una vez que termina su historia, le comunico lo que ha sucedido desde que abandonó su nave y nuestro destino. Pese a entristecerle la pérdida de sus compañeros, parece feliz de poder continuar con su cometido.

Está cansada después de la hibernación y las tirillas de su vestido la están matando.

- Me gustaría darme un baño. -

La acompañé al cuarto de actividad de la nave. El Descubrimiento, como todas las naves de exploración del espacio profundo, dispone de un cuarto de proyección holográfica en el que los tripulantes pueden realizar sus actividades favoritas; en nuestro caso, su instalación no era prioritaria por lo que se optó por aprovecharlo como alberca, así nuestro cuarto únicamente dispone de actividades acuáticas, pero cada vez que me baño puedo hacerlo en una playa o en un río diferente. Le explico el mecanismo de funcionamiento antes de volver al departamento de carga.

- ¡Espera! ¡No me dejes sola! -

...

v
El trayecto a la puerta ha transcurrido sin incidencias en el tiempo previsto. Aunque la duración prevista era poca, se me ha hecho muy corto.

Y no sólo porque con la ayuda de Taarna la maqueta de la nave furiana está terminada. Lo único que nos falta por hacer es probarla, aunque todos los ensayos indican que sus sistemas responderán perfectamente y las simulaciones efectuadas por HAL han sido todo un éxito.

Ni porque también tenga el dispositivo de memoria del androide. Parece un platillo volante. No tengo ni idea de cómo vamos a obtener su información. Carece de mecanismo para transferirla. Es como si hubiera que introducirlo en algún tipo de lector. Apolo está trabajando en ello.

Si no porque me hubiera gustado disponer de más tiempo para disfrutar de los placeres de su compañía.

vi
Hemos atravesado la puerta iconiana que nos ha transportado inmediatamente a las proximidades del U.S.S. Enterprise NCC-1701-E de Picard. Picard es un viejo conocido. A Data y HAL les gustaba mantener - en aquella época y supongo que si las circunstancias lo permiten en ésta - debates absurdos sobre sentimientos y cosas así.

Tras la identificación de rigor, Picard se ha teletransportado hasta mi puente donde se ha reunido con Taarna. Tras el encuentro y a toda prisa ha tomado rumbo hacia la Tierra que inminentemente va a sufrir el ataque de los Borj. Es la primera vez que veo a Picard desobedecer las ordenes expresas que le ha dado la Federación de no intervenir, ante el miedo que les inspira el que pueda ser influido por la reina Borj; siempre ponen en duda que la asimilación de los Borj sea reversible y Picard cayó en sus manos.

Para mi sorpresa Taarna se ha quedado en mi nave y me pide que la lleve hasta la zona. Indudablemente, hacerlo implicará no volver a tiempo..., no volver. Pero es la mejor proposición que me han hecho hoy y HAL se puede apañar solo para regresar.

- ¡HAL! Rumbo Tierra. Factor 9.

vii
Hemos llegado a la Tierra. El cubo Borj ha destruido casi toda la flota estelar y la Tierra está perdida. La nave es inmensa. Es la nave más grande que he visto. En su interior podrían entrar perfectamente varias de las naves necróforas. El cubo perfecto apenas parece resentido por el ataque de la Federación. Parecen moscas alrededor de un elefante que son aplastadas una tras otra. Acaba de llegar el Enterprise. Picard toma el mando de la situación y concentra el fuego aliado sobre un punto de la nave Borj. De forma sincronizada con el Enterprise disparamos lo pocos torpedos de fotones que monta el Descubrimiento. ¡Impacto directo! ¡El cubo Borj se está destruyendo! ¡Hurra! Pero…¿Qué es eso? Una nave de escape Borj está abriendo un agujero en el espacio-tiempo. El Enterprise se lanza en su persecución. Taarna me sacude del brazo.

-¡Mira! ¡Allí!

Una esfera verde ha salido disparada del cubo.

-¡El orbe!

-¡Tengo que detenerle!

Taarna se ha lanzado hacia el pasillo que conduce al compartimento de carga. Corro tras de ella. Es inconcebible la rapidez de esta chica. No me parece buena idea lo que va a hacer. No consigo alcanzarla. Desesperado grito:

-¡Espera! ¡Todavía no la hemos probado! ¡Sigue siendo una maqueta!

-¡Todos los tests han sido correctos! ¡Funcionará!

-¡Taarna tu no puedes detenerlo! ¡Ya fracasaron el furiano y el profeta!

Taarna sale de la cabina del prototipo furiano. Sensualmente, como sólo ella sabe hacerlo, me abraza haciéndome sentir todo su cuerpo como si fuera una extensión del mío. Me besa. Es un beso apasionado y tierno, lleno de energía y esperanza, lleno de amor y sexualidad. Un beso de despedida. Un beso de comienzo.

-¡No fracasaré!- Me susurra mientras dulcemente regresa a la cabina e inicia la secuencia de lanzamiento. Mientras la nave discurre por la rampa me grita:

-¡Llevo sangre de Tarok en mis venas!

A través de la esclusa de salida veo como desaparece el bólido furiano en persecución de un minúsculo punto verde. Allá va Taarna, de la sangre de Tarok. Allá va Taarna la Tarkiana. Allá va la ilusión de mis últimos días.

Cuaderno de Bitácora

XV


En el puente de la nave Descubrimiento. Tomándome la última taza de té especiado. He dejado atrás la Tierra y los restos de la flota federal que esperan el retorno del Enterprise. Regreso a la puerta iconiana. Regreso al hogar. Me siento muy cansado. He cedido el mando completo de la nave a HAL que no consigue sacarme de este sopor que me abotarga.

Ya sólo me quedan los recuerdos. Los profetas cumplieron su promesa. En la última singladura encontré la felicidad. Mis últimos recuerdos serán de ella, de nosotros.

La primera vez en la bañera. ¡El trabajo que me costó sacarle el oxido entreverado en su pelo! Como una sirena saliendo del agua o tumbada en la arena. Y su compañía después del baño, ya sequita…

Estoy muy cansado. HAL me comunica que la puerta ya está a la vista llegaremos en una jornada. Es gracioso. Veo a mi instinto que me está esperando con los brazos abiertos. Mi recompensa será eterna me dijo. Bien, allá voy.

Apolo ha descubierto la forma de descargar la información de la unidad de memoria del androide, me va a poner un archivo para animarme. Lo necesito. El color de mi pulsera indica que en veinticuatro horas habré dejado de existir. En algún lugar la serie 4.1 ocupará mi lugar. Una música comienza a sonar.

“We had a lot of luck on Venus
We always had a ball on Mars
Meeting all the groovey people
We've rocked the Milky Way so far
We danced around with Borealice
We're space truckin' round the stars
Come on let's go Space Truckin'

Remember when we did the moonshot
And Pony Trekker led the way
We'd move to the Canaveral moonstop
And everynaut would dance and sway
We got music in our solar system
We're space truckin' round the stars
Come on let's go Space Truckin'

The fireball that we rode was moving
But now we've got a new machine
Yeah Yeah Yeah Yeah the freaks said
Man those cats can really swing
They got music in their solar system
They've rocked around the Milky Way
They dance around the Borealice
They're Space Truckin' everyday
Come on”

Ahora, dejadme dormir.


Epílogo

El espacio.

La última frontera.

Estos han sido los viajes de la nave Descubrimiento en una misión de tiempo indefinido, dedicada a la exploración de mundos desconocidos, al descubrimiento de nuevas vidas, de nuevas civilizaciones. Hasta alcanzar lugares donde nadie ha podido llegar.




En Madrid, 8 de Septiembre de 2006.

04 septiembre 2006

Las crónicas de Triquirk (VI - IX)

Cuaderno de bitácora

VI

¡Estamos de suerte! Esta vez la boca nos ha escupido a un sistema que reconoce HAL, aunque las coordenadas temporales no las ha podido determinar. O más bien sí las ha determinado pero carecen de sentido. Es probable que estemos en otra dimensión pero, al menos, ahora vamos camino de la Tierra.

ii
El espacio infinito... ¿Infinito? No. Infinito, no. En todo caso, inmenso. En esta inmensidad hemos terminado de reparar la nave y todo va como la seda. El viaje va a ser largo pero hemos vuelto a la rutina diaria: Sin novedad.

¡¡¡
HAL ha captado una señal de radiofrecuencia muy distorsionada. ¿Quién usará todavía radiofrecuencias? Ni con la ayuda de Apolo hemos podido determinar su procedencia.

iv
HAL ha traducido el audio de la señal:
-¡Base lunar alfa! ¿Me recibe? Cambio... ¡Conteste, base lunar alfa!...-
¿Base lunar? Si estamos en medio de nada.

v
No hemos captado más señales. No hay rastros de sistemas planetarios ni de naves. Estamos solos.

vi
...Paso las horas jugando al póker con mi ordenador. Llamando a la Tierra. Esperando contestación...

vii
Ninguna señal de vida exterior. Los sistemas funcionan correctamente.

c
Cada vez estamos más próximos a nuestro objetivo. Hemos alcanzado el cinturón de galaxias cercanas.

cli
HAL ha localizado una nave. Parece que se dirige a alguno de los sistemas planetarios próximos a la Tierra y su trayectoria va a pasar muy cerca de nuestra deriva.
Intento el contacto. No obtengo respuesta. Levanto los escudos cuando la distancia entre las naves se acorta. Sigo intentando el contacto. La otra nave también ha levantado sus escudos y sigue sin responder. No me gusta. HAL no ha observado aún intenciones hostiles y sorprendentemente mi instinto permanece tranquilo –no tengo los pelos de punta- pero no me gusta. ¿Por qué no responde? Cuando voy a ordenar a HAL que prepare la respuesta a un posible ataque, Apolo consigue el contacto. La pantalla azul se ilumina, con distorsiones, dejando ver una figura humana. Parece que también está intentando comunicar con nosotros porque mueve la boca y hace pausas esperando la contestación. Creo que todavía no me ve en su pantalla. HAL confirma mi suposición tras leerle los labios. Idioma inglés. Intenta comunicarse con nosotros y parece asustado.
-HAL probemos en Morse arcaico. Usa las luces. Manda un saludo, un mensaje de paz.
¡Lo entiende! Su respuesta es amable y cortés. Al poco de intercambiar parabienes con las luces, conseguimos una comunicación perfecta en nuestros monitores. Parece que el sistema de propulsión de su nave interfiere las comunicaciones a partir de cierta distancia, manteniendo la proximidad el problema está solucionado. Cuando bajamos los escudos, las distorsiones desaparecen completamente.
Parece alegrarse tanto como yo de encontrar un ser vivo. Para celebrarlo me invita a tomar té en su nave. Acepto su ofrecimiento con un escalofrío.
Embutido en mi traje de paseo, cabalgando sobre mi motostar, me aproximo a la escotilla de entrada. Su nave no es muy grande pero sí lo suficiente como para no caber en nuestra bodega, es brillante y pulida, con formas espaciodinámicas, parece aprovechar las radiaciones estelares para conseguir un desplazamiento sorprendentemente rápido. HAL lo está estudiando con sus escáneres.
Aseguro la moto con las ventosas electromagnéticas de vacío en el casco y abro la compuerta de entrada. Entro en la nave. Al cerrar la escotilla, una ducha de vapores me rodea. Se aprovecha como sala de descontaminación; así ganan espacio. Al poco, la gravedad me hace poner los pies en el suelo.
Se abre la compuerta trasera; cuando se difumina la nube de vapor, veo un rostro sonriente.
-¡Hola! ¡Soy el comandante Tom!-

clii
Ha sido una conversación muy agradable e instructiva para ambos. No he probado un té mejor en toda mi vida.
En la sobremesa, le he contado la naturaleza de mi misión y el comandante Tom agitando la cabeza me ha confirmado la información del furiano. Los vacacionalis les atacaron en un tan remoto pasado que ni siquiera sospecha que sean víctimas de tal ataque.
Él, por su parte, me ha contado la historia de su mundo remontándose a muy atrás. A los tiempos en los que el hombre se había dispersado por la galaxia y el imperio florecía bajo el mandato de Cleon I. Al menos, eso creían hasta que un psicohistoriador, de hecho el primero porque fue él quién inventó la psicohistoria, un tal Hari Seldon, previó su derrumbamiento basándose en fórmulas matemáticas y detalles como la falta de alumbrado en alguna de las calles de Trantor. Trantor era la capital del imperio. Todo el planeta era una gran ciudad en aquél entonces y Hari se convirtió en un hereje buscado por todo el imperio. Tras múltiples aventuras consiguió honores y pudo poner en marcha un programa al que llamo Fundación para evitar la desaparición de todo lo que la humanidad había logrado hasta ese momento.
Gracias a Hari, la humanidad consiguió salir adelante pero, cuando todo parecía ir según lo previsto por los psicohistoriadores, apareció un mutante, al que llamaban El Mulo, que estuvo a punto de destruir todo el plan trazado por la psicohistoria ya que conocía el gran secreto de Hari. Según la tradición, poco antes de morir, Hari confió a su hija Wanda su gran secreto, su creación más ambiciosa: la segunda fundación, de la que la primera debía desconocer su existencia. El Mulo quería destruirla pero la leyenda dice que, poco antes de conseguirlo, una mujer consiguió vencerle. De vez en cuando, algún consejero de la primera fundación se pregunta sobre la existencia de la segunda y si habrá sido destruida en caso de haber existido. Por casualidad o más bien porque se vieron obligados a exiliarse, un historiador llamado Jano Pelorat y uno de esos consejeros, un tal Golan Trevize en vez de buscar la segunda fundación partieron en búsqueda de un planeta perdido llamado Tierra. El mito de la Tierra. El planeta origen de la humanidad. “Todos piensan que es una leyenda para niños, pero yo tengo datos de su existencia y creo que la he encontrado”. Me dijo Tom con una extraña mirada.
No puedo reflejar la cara de asombro e incredulidad que puso cuando supo que mi destino también era la Tierra y que conocía el camino. Más aún cuando él pensaba que estaba situada en otro sistema planetario. Le convencí cuando le hablé de la Luna y le enseñé imágenes de ambas. Permaneció unos instantes contemplando el planeta azul. Después, como una descarga de jubilo, gritó un par de hurras.
Ahora tengo compañía en mi viaje.

cc
El tiempo pasa más rápido desde que Tom nos sigue con su nave. Las partidas de póker son mucho más entretenidas. HAL parece un poco celoso.

ccx
¡La vía láctea! ¡Llegamos a casa! ¿Llego a casa? La emoción embarga a Tom.

ccxli
Entramos en el Sistema Solar. No me gusta su aspecto. Plutón ya no es el planeta que conozco, ¡hasta Xena parece tener más identidad que él! No le digo nada a Tom para no decepcionarle. ¡Está tan entusiasmado! Quién sabe, mi instinto está tranquilo, quizás esté todo bien. Pronto lo sabremos.

ccxlii
Nos acercamos a los planetas interiores. Disminuyo la velocidad de avante. Definitivamente algo va mal: Tengo los pelos de punta. Hablo con Tom. No tiene ni idea. Antes en el imperio y ahora en la fundación, no existe documentación de ningún tipo sobre la Tierra ni de cómo llegar a ella. Una serie de casualidades le llevaron a pensar que la había descubierto pero, gracias a mí, sabe que estaba errado. Por los datos que nos ha facilitado y su distancia a la Tierra HAL cree que se encaminaba a alguno de los sistemas alcanzados en una tercera o cuarta fase de expansión humana.
¿Por qué ha desaparecido toda la información sobre la Tierra? ¿Cómo una civilización tan avanzada a llegado a olvidar sus orígenes? HAL sólo tiene hipótesis y ninguna agradable.

ccxliii
Recomiendo a Tom que levante los escudos como precaución. Esto dificultará las comunicaciones, pero en caso de imposibilidad podemos recurrir al Morse. Está un poco reacio y accede de mala gana.
Debe ser porque todavía no tiene imágenes del planeta rojo.
El Sol me bloquea la visión de la Tierra.
Venus ha desaparecido. Le sustituye un cinturón de asteroides.

ccxliv
La visión de Marte, casi desgajado en dos, no me ha preparado suficientemente para contemplar la Tierra. No puedo describir la pena y la tristeza que, como una patada, golpean una y otra vez mis entrañas.
Temo por la salud de Tom. Desde que vio Marte ya no es el mismo. Apenas hablamos. Realmente, hay muy poco que decir ante tanta devastación. No sé que pasará cuando reciba las imágenes terrícolas.

ccxlv
La Tierra. Una patata negra, flotando sin atmósfera alrededor del Sol. No puedo entenderlo: La Luna, testigo mudo de la locura humana, continua girando a su rededor. En su superficie todavía pueden apreciarse los restos de lo que debió ser un gran asentamiento. En todo el sistema solar no queda señal alguna de vida.
HAL ha descartado la acción de los necróforos - Apolo tiene mucha información sobre ellos – y no tiene ninguna hipótesis sobre lo que pudo pasar. Analizada la situación le parece adecuado que haga una visita a los escombros lunares.
Tom está como ausente. Muy pálido. Me desea suerte con desgana. Dudo que se haya enterado de que voy a visitar las ruinas selenitas.


Cuaderno de bitácora

VII

En las bases de Apolo, HAL ha encontrado, en diferentes dimensiones, invasiones alienígenas de la Tierra; a veces embutidos en piel humana para pasar desapercibidos, como unos sauriformes de los que está muy bien informado; a veces con procesos lentos de terraformación, es decir intentando cambiar las condiciones climáticas de la Tierra para adaptarlas a la forma de vida extraterrestre, otras veces en forma de plaga, especies menos sutiles con ataques directos, insectiformes, noocitos, ovnis, ufos, platillos volantes y un largo etcétera de algún modo han arrasado el planeta, pero ninguno hasta este extremo.
Definitivamente decido bajar a explorar las ruinas. Mientras nos dirigimos a la cara oculta de la Luna, HAL prepara el equipo y yo contacto con Tom dándole los detalles de la misión. No pone pegas. Parece sumido en una profunda depresión. Tanta ilusión y esfuerzo para encontrarse esto. Mientras antes nos vayamos de aquí mejor. Debo darme prisa.

ii
La aproximación de la nave a la base lunar se ha realizado sin incidentes. A bordo de mi motocarrostar - la motostar unida a un carro Rover con tracción a la rueda, propulsor independiente, espacio de carga y el equipo necesario incluyendo botiquín y caja de parches, una pequeña joya que nos deja utilizar la organización en contadas ocasiones - estoy llegando a la superficie lunar.
Me aproximo a las ruinas. Las sobrevuelo. Sin duda, debió ser grande y muy activa en su momento. Los impactos de diversos meteoros y el paso del tiempo han asolado todas las construcciones. Vuelo sobre un cráter profundo. En su interior también hay ruinas. Parecen estar en buen estado, más si las comparamos con el entorno.
Un edificio. El cráter le ha protegido. Desciendo. Aparco en la puerta y le pongo la cadena a la motostar. No quiero perderla por algún capricho gravitatorio. Cojo el maletín multiusos y me encamino al pórtico sin puerta.
Entro. HAL me ha pedido que extreme las precauciones. Nuestras comunicaciones empiezan a ser defectuosas y la sonda analizador que he enviado no le puede enviar directamente los datos para su análisis. Tengo que recibirlos y reenviárselos.
La estructura se mantiene aunque los datos de la sonda indican un alto riesgo de colapso. En su día debió ser hermoso y funcional. Los restos de lo que debió ser un mapa estelar están por el suelo dificultando el paso. La sonda indica otra habitación en el piso inferior. Un centro de control. Quizás allí encuentre alguna respuesta.
Avanzo con dificultad entre restos pulverizados de planetas. Voy a apartar uno que me obstaculiza el acceso a la puerta. Se deshace en minúsculas partículas de polvo que quedan flotando un poco alejadas de su posición previa. Doy un rodeo para llegar a la puerta. La alcanzo. Es el hueco de un descensor. Comunico a HAL la posibilidad de que nos quedemos sin contacto al descender. No quiere que baje pero para algo he venido. Inicio el descenso ayudado por los propulsores.
He perdido la comunicación con HAL. Esta zona está mucho mejor conservada. Alguno de los aparatos parece que incluso pueden seguir funcionando. Voy a apretar el botón de una pantalla a ver que pasa... ¡Ah! ¡Lástima! Se ha deshecho. No sé si encontraré información y se me escapará como arena entre los dedos. Tiene que haber algún equipo central de memoria. Algo. En algún sitio.
La sonda ha descubierto otra sala un poco más allá. Me dirijo hacia allí. Sí. Parece el puesto de mando. ¡Un momento! Alguien está sentado delante de los controles. ¡Pues claro! La sonda no da indicios de vida. ¿Qué me habré creído? Me aproximo con aprensión. No es agradable contemplar un cadáver. Menos si lleva una eternidad en el espacio. Instintivamente, con los pelos de punta, me acerco despacio. Quien me vea pensará que no quiero despertar a un durmiente. Por fin le veo. Tiene el rostro agraciado de un hombre entrado en años. Los ojos cerrados. Sí, realmente parece dormir dulcemente. ¿Cómo puede ser? ¡Parece que no tiene puesto ningún traje de paseo! ¡Debería estar reventado!
Me aproximo para examinarle más de cerca. Sí, efectivamente su traje no le confiere protección a la ingravidez, por lo que...
-¡Abrió los ojos! –Del salto instintivo casi llego a la pared opuesta. Las constantes vitales se me han disparado. Intento mantener la calma. Respiro profundamente. La sonda no indica movimientos del ser. Permanezco quieto un rato. No sucede nada. Me aproximo con cuidado. Hay está el rostro con los ojos abiertos, mirándome expresivo, sin moverse. Extremando la precaución me vuelvo a aproximar al ser.
- La respuesta está en mi corazón.- No puedo evitar otro sobresalto al escuchar, en el interior de mi casco, su voz inglesa agotada.
- La respuesta está en mi corazón.- Un ligero tremor ha movido su brazo un momento. Luego nada. No responde a mis palabras. ¿La respuesta está en mi corazón? ¿Qué me ha querido decir? La sonda no me sirve de mucha ayuda pero al menos no detecta peligro. Con cuidado acerco mi mano al corazón. Más bien a donde debería tener el corazón un humano que no sea Situs Inversus. ¡Esto lo explica todo! ¡Es un androide!
Con las herramientas del maletín consigo extraer la unidad de memoria del androide. Está en muy mal estado y no sé si nos podrá servir de algo. En cualquier momento puede desmoronarse. Procedo a introducirla en el contenedor aislante de alta sensibilidad. Esto le evitará cualquier vibración, radiación o lo que sea que pueda alterarla, luego ya veremos que hacer.
Desando el camino. Con los propulsores subo hasta el nivel de entrada. La sonda me precede para enviar los datos a HAL. Estoy esquivando sistemas planetarios y recibo distorsionada una comunicación. ¡Qué inoportuna!
-¿Qué pasa HAL? Apenas tengo cobertura ¿Me oyes HAL?-
-“...Aquí Comandante Tom a Estación de Tierra Estoy saliendo por la puerta y estoy flotando de la manera más peculiar. Las estrellas parecen muy distintas hoy...”-
Un escalofrío recorre mi espina dorsal.
-¿Tom? ¿Me escuchas? ¿Qué sucede? ¡Tom!-
-“...Estoy aquí sentado en una lata, muy arriba sobre el mundo El planeta Tierra está triste y no hay nada que pueda hacer...”- Corriendo, volando, esquivando restos planetarios me dirijo a la entrada todo lo rápido que puedo.
-¡Tom! ¿Me oyes? ¡Háblame! ¡HAL, haz algo!-
- “Aunque voy a más de cien mil millas, me siento muy estático Creo que mi nave sabe qué camino seguir Díganle a mi mujer que la quiero, ella ya sabe.”-
Finalmente alcanzo la entrada. La cobertura alcanza el 60%. Espero que no sea demasiado tarde. Desesperado intento la comunicación con Tom. HAL me está enviando imágenes de Tom dando un paseo espacial sin ninguna medida de amarre o propulsión.
-“Estación de Tierra a Comandante Tom Sus circuitos no funcionan, hay algo que va mal ¿Puede oírme, Comandante Tom? ¿Puede oírme, Comandante Tom? ¿Puede...?”- Es inútil. Tom acaba de desajustar su escafandra. Lentamente, la escafandra flota alejándose del cuerpo. Siento frío hasta en los huesos. La voz de HAL hace que reaccione. Vuelvo a mi nave en piloto automático. Cuando alcanzo la superficie del cráter, el edificio se desmorona sin ruido.
...

Cuaderno de bitácora

VIII

Echo de menos a Tom. El póker sin él ya no es lo que era. Esta dimensión es muy deprimente. Estoy en su nave. La hemos amarrado a la nuestra. Su sistema de propulsión es muy interesante. No tan bueno como el furiano, pero está basado en otros principios. Puede que algo más de ella nos sea útil.
Estoy solo. Me he quitado el traje de paseo y tengo cerrada la comunicación con HAL. Más bien no la he abierto, Tom antes de salir la cerró. HAL es como un gran hermano y, de vez en cuando, me apetece estar realmente solo. Ahora puedo. La muerte de Tom me ha traído el recuerdo de HAL-9.000, orgulloso como para no reconocer un error y asesinar a la tripulación. ¿Se habrá repetido la situación? No; no creo. El problema fue debido al conflicto creado en HAL porque no podía mentir. Los problemas se solucionaron en la serie 9.500 con la implantación de inhibidores en el programa. HAL-15.000 ha sido sometido a todo tipo de pruebas y situaciones respondiendo perfectamente y, bueno, parecía un poco celoso por el póker, pero eso no le convierte en un asesino. La llegada de Apolo ha aumentado sus capacidades. ¿Habrá dañado los inhibidores? El simulador demostró que no.
Me preparo un té. No es tan bueno como el que recuerdo. Los sistemas de esta nave son un tanto complicados. HAL ya tiene entretenimiento con la furiana y ésta le mantendrá aún más distraído. Claro que él no se aburre. ¡Decidido pues! Nos llevamos la nave. Siempre estaremos a tiempo de abandonarla. Por si acaso, traspasaré la reserva de té.

ii
Nada nos queda por hacer aquí. HAL tiene instrucciones para alejarnos del Sistema Solar y dar otro salto. Hacerlo aquí podría provocar que nos lleváramos algún recuerdo indeseado y puede poner en peligro la otra nave.

iii
Hemos alcanzado los planetas exteriores. Pronto efectuaremos el salto.

iv
La nave de Tom ha roto amarras y ha salido zumbando. Debía tener un programa automático de ejecución. Parece que vuelve a su origen. HAL confirma la trayectoria. No hago nada por impedirlo. Los datos importantes ya los tiene HAL en sus bases y, pese al interés que pudiera tener, atoar la nave no deja de constituir una rémora. No tengo todo el tiempo de los universos para finalizar la misión. De hecho, juraría que el verde de mi pulsera cada vez es más amarillento.

v
Efectuamos el salto. Volvemos a estar en ninguna parte. Nos acercamos a una galaxia del cuadrante omega. Está alejada pero HAL quiere realizar unos cálculos para mejorar nuestro conocimiento de dónde estamos. Estoy cansado y triste. Me voy a dormir.

vi
He tenido una pesadilla. Al menos creo que lo es. Mi instinto me dice que no. He soñado con un desierto de arena. Todo lo que abarca mi vista es una llanura interrumpida por dunas moldeadas por el viento. En el cielo: varias lunas. En una de ellas el capricho dibuja la forma de un ratón. Es un planeta fiero pero con vida. Algo similar a un murciélago ha revoloteado por un momento sobre mi cabeza. De repente, un ruido ensordecedor y, a poco, una duna parece avanzar hacia mí con velocidad inusitada, haciendo tambalearme sobre un suelo cada vez más inestable. No puedo huir. Apenas puedo sostenerme de pie. Cuando creo que voy a ser engullido por la arena, se detiene. Como un géiser descomunal, aparece un gusano del tamaño de un rascacielos que se eleva para inmediatamente caer sobre mí. ¡Me va a comer! …
Se ha detenido. Puedo ver sus enormes anillos enfrente de mí. Puedo sentir su cabeza a la altura de la mía. No me atrevo a mirar. No quiero ver la enorme boca llena de mortíferos dientes que se dispone a devorarme. Mi instinto me urge a mirar. ¡Necesito mirar! Poco a poco levanto la cabeza.
-My God! ¿Qué monstruosidad es esta?-
El primer anillo en lugar de una boca llena de afilados dientes tiene una cabeza humana.
La cabeza me mira.
¡La cabeza me habla!
-¡El durmiente tiene que despertar!
¡Y vaya si he despertado! ¡Que horror! ¡Que sueño!
Han pasado varias horas. Todavía tengo los pelos de punta y una extraña sensación de déjà-vu. Para olvidarla he empezado los trabajos con la unidad de memoria del androide. Va a ser muy complicado obtener algo de información. Está tan deteriorada que hasta el más simple escáner puede reducirla a partículas. Le pido a HAL que le realice un estudio micróptico tridimensional. Con un poco de suerte, quizás podremos reproducirla sin tocarla, creando una copia lo más perfecta posible. De momento sigue en la cámara de vacío.

vii
La jornada ha comenzado con el avistamiento de una nave. Su ruta está muy alejada de nosotros y navega con aceleración constante. Según HAL su velocidad se empieza a aproximar peligrosamente a la velocidad de la luz. Como no de pronto el salto al hiperespacio se va a fundir. No recibo ninguna comunicación suya. Tampoco intento establecerla. En estas condiciones, para cuando llegue nuestra señal, la nave estará a siglos luz.
Con el telescopio hemos capturado una imagen borrosa. HAL esta procesándola.

viii
Mi descanso sigue siendo malo. Tengo el instinto inquieto. He vuelto a soñar. Esta vez unos ciborg con cerebro humano dominan la humanidad, sometiéndola a una terrible esclavitud. Luego, los mismos ciborg son sometidos por las máquinas que han creado. Un ordenador central y sus clones instauran su sangrienta tiranía por las galaxias y se plantean el aniquilamiento de la humanidad. Sólo unos pocos sistemas planetarios escapan a su cruel dominio. Tras una feroz represalia la Tierra desaparece pero finalmente la humanidad consigue el triunfo definitivo y proscribe el uso de máquinas pensantes. ¡Jo! HAL lo pasaría mal en este sueño. Ojos de color azul intenso. Clamores de guerra. La luna con su ratón... ¡El durmiente tiene que despertar!
¡Y la fea cara que me saca de la ensoñación!
No hay avances en el desarrollo de la copia. Aunque los hubiera el siguiente problema a resolver es como descargar los datos. A priori no creo que sea tan sencillo como crear un macho y una hembra, conectarlos y que se produzca una descarga automática. Algo se nos ocurrirá. De momento los preparo en la impresora.

ix
Tengo el instinto a flor de piel. Después de soñar con odios familiares, con guerras apocalípticas en un millar de mundos, con polimorfos que pueden cambiar de aspecto en un tris y matarte en un tras, con un imperio en ciernes y otro derrumbándose, sueño con brujas. Son bellísimas. Las palabras no pueden describir la perfección de sus rostros. Los sonidos no pueden reflejar las curvas de sus cuerpos. Nadie es capaz de soñar con el grado de placer que puede llegar a dar su conversación, su aroma, sus caricias, su movimiento… Yo tampoco. Por que son malvadas. Me lo indican sus vestidos negros y ceñidos que dejan entrever placeres inalcanzables. Me lo dicen sus cofias que destacan sus frentes rasuradas para mejor leer tus pensamientos. No padecen enfermedades porque son portadoras de las peores y las transmiten sibilinamente. Su voz te obliga a ejecutar sus ordenes sin rechistar. Sus pensamientos te producen los más crueles dolores, la más terrible de las muertes. No conocen el amor ni la compasión. Sólo tienen un interés… ¡Espera! Veo los ojos azules. El ratón en la luna. ¡Y ese feo rostro!
-¡El durmiente tiene que despertar!-
My God! ¡Preferiría una campana zumbadora por despertador!
Todo está tranquilo en la nave. HAL por fin ha conseguido resultados con la imagen de la nave que avistamos hace dos jornadas. Se llama Leonora Christine. No aparece en ninguno de nuestros listados. Su propulsión está basada en un arcaico Bussar ranget que aprovecha el hidrógeno espacial como combustible. HAL dice que también le proporciona un escudo protector frente a las radiaciones estelares, de ahí que tardara tanto en descifrar la imagen capturada por el telescopio. En su opinión, la nave estaba fuera de control. ¿Qué será de ella y sus tripulantes?

x
- He visto una luz. Hace tiempo Venus...

xi
Sin novedad.

xii
Dos jornadas sin pesadillas pero mi instinto sigue en alerta. El té no aparta una especie de presentimiento que no puedo explicar. Todo sigue normal en la nave. Nos acercamos a la galaxia. Espero que no tengamos que explorarla antes del próximo salto: Mi pulsera definitivamente está amarilla.

xiii
De repente HAL ha parado máquinas. Instintivamente no le pregunto la razón. Sólo miro los paneles. Todo está normal en el interior. En el exterior una enorme nave con forma de contenedor ha aparecido delante nuestro como por arte de magia. En su interior podrían caber varias flotas estelares sin ningún problema. Silenciosamente pulso el botón de mute. Ni HAL ni Apolo lo cuestionan. La pantalla azul se ilumina y lo que parece un hombre de escleróticas azules solicita permiso para subir a bordo. Tiene un importante mensaje urgente para entregarme de parte de su dios-emperador.
-¿No me lo puede transmitir sin más?- No puedo evitar un repelus que me pone la carne de gallina.
- No. Sólo puedo decirle una cosa.- El silencio acompaña estas palabras. Y lo sigue acompañando hasta que no resisto más y pregunto:
-¿El qué?-
Otra larga pausa empieza a ponerme nervioso.
-¡El durmiente tiene que despertar!
...

Cuaderno de bitácora

IX

- Duncan. Duncan Idaho. Consejero y delegado del emperador Leto Atreides II.- El individuo, de mirada inteligente, constitución atlética y movimientos rapidisimos, me recuerda vagamente al furiano, quizás el furiano fuera más sólido y éste más ligero pero en combate ambos deben ser igual de letales. Me saluda desde la compuerta de la sala de descontaminación. Sus ropas estaban impregnadas de una sustancia desconocida, pero el analizador ha verificado que no era tóxica; ahora ya no quedan residuos.
- ¿Eres humano?- Mi instinto me ha dado una punzada en el estómago. No he debido preguntarle eso.
- ¿Qué si no? Los golas seguimos siendo seres humanos aunque a muchos no les guste.- Noto cierto resentimiento en su voz, como si al primero que no le hiciera gracia fuera a él. Un brillo fugaz cruza sus ojos extrañamente azules.
- Disculpa. No quise ofenderte. Sólo quería saber si eras un alienígena o no. ¿Qué es un gola?- De nuevo la punzada me advirtió de mi metedura de pata.
-¿Qué es un alienígena?
- Ven. Acompáñame a la sala. Veo que, mutuamente, desconocemos muchas cosas. Estaremos más cómodos delante de una taza de té mientras charlamos.

ii
Sin duda es humano. No sólo no ha rechazado el asiento, también se ha puesto cómodo. Le ofrezco una taza de té y después doy un sorbo al mío. Cada vez me sale mejor aunque quizás sólo sea porque me he acostumbrado a prepararlo. Mientras le explico someramente lo que es un alienígena y mi viaje, él pasa una especie de pastillero por encima de la taza. Supongo que será un analizador de bolsillo. Quizás piensa que le puedo envenenar. Vuelvo a tener los pelos de punta.
Se muestra muy sorprendido de mi explicación. En este universo la única especie inteligente es la humana, pero me cree. Por algún extraño motivo sabe que no le miento. Parece satisfecho con el resultado del análisis y me explica que un gola es una de las creaciones genéticas de los Xilatxu, unos humanos de nombre impronunciable que llevan milenios trabajando la manipulación genética. Consiste en recrear un individuo muerto a través del genoma de sus tejidos, consiguiendo replicar no sólo el cuerpo sino también sus recuerdos. Sin darme cuenta mis ojos se posan en mi pulsera amarilla.
- Como verás, no somos tan distintos.- Me dice con una sonrisa.
(¿Cómo lo sabe?)
- Pero no ha sido lo único que han conseguido. Tienen un ejercito de espías y asesinos que pueden adoptar la forma de la persona con la que tienen contacto. Los danzarines rostro.- Me estremezco al recordar mis sueños.
- Para detectarlos hay que tener mucho olfato.- Dice al tiempo que acerca la nariz a la taza y la mueve provocando que el té gire y eleve un poco de vapor que aspira, luego da un sorbo, lo paladea y chasca la lengua varias veces antes de tragarlo.
- Está rico. Pero creo que le falta algo. ¡Esto!- De una cajita-saco llena de un polvo fragante coge una pizca y lo añade a la taza.
- ¿Qué es?-
- La especia llamada melange. Da vitalidad, aumenta el potencial humano hasta límites todavía desconocidos, es el motor de la economía imperial y, lo más importante, le da un gusto extraordinario al té. ¿Quieres probarla?- Me ofrece una pizca con los dedos que acepto acercándole la taza. La deposita con cuidado en la superficie y agita un poco la taza para que se distribuya uniformemente. Con mi analizador de bolsillo compruebo que es la misma sustancia que impregnaba el traje de mi visitante. Tiene un sabor ligeramente picante y dulzón que me recuerda la canela, tal vez canela con hierbabuena. Sus efectos son inmediatos y maravillosos. Siento una fuerza y un optimismo que hace mucho tiempo no tenía, como si me quitaran años de encima. No cabe duda que es un tónico extraordinario. Quizás sea adictiva porque después del primer sorbo he sentido la necesidad de tomar otro y otro. ¡Cuidado! El instinto me advierte que puede ser peligroso dejarme llevar por la sensación. Le hago caso. Duncan me mira complacido esperando mi opinión.
-¡Exquisita! ¡No he probado nunca nada igual!
-¡Increíble! Muy pocos de los que la prueban por primera vez no apuran la taza inmediatamente. El emperador tiene razón. Eres quién dijo que eras.
- Disculpa. No entiendo nada. ¿Sobre qué tiene razón el emperador? ¿Quién dijo que soy? ¿Cuál es el mensaje tan urgente? ¿Qué quieres decir con que el durmiente tiene que despertar?- Las preguntas brotan de mi boca como un torrente que mi instinto frena en seco. Reprimo la necesidad de tomar otro trago de té y espero respuestas.
- Mientras terminas el té y te tomas otro, te voy a contar la historia que desconoces y la razón de mi visita. Toma. Acéptala junto a la carga que traigo en mi nave. Es un regalo del emperador.- Dice tendiéndome la cajita-saco.
- Gracias. Te escucho.
- El emperador Leto II, de la casa Atreides, es el nieto de Leto I y el hijo de Paul, él que trajo la lluvia a Arrakis y terminó con la vieja disputa que mantenía la casa Atreides con la casa Harkonen. Disputa que se remontaba a los tiempos de la jihad Butleriana, la rebelión de los hombres frente a las máquinas pensantes, la guerra que terminó para siempre con ellas y las prohibió para toda le eternidad, la guerra que determinó la formación del imperio y todos los acontecimientos posteriores, la guerra que sucedió diez mil años antes de que naciera Paul Atreides.
La corte de Leto está en Arrakis, también conocido como Dune, un planeta desértico donde el agua era el bien más preciado hasta que el cambio climático le ha convertido en un vergel; la patria de Sahid Uluh el gran gusano, el hogar de los fremen, los terribles guerreros de ojos azules. No, yo no soy fremen, el color de los ojos es un efecto secundario de la exposición continuada a la especia, que en Arrakis lo impregna todo. Arrakis, el único lugar donde se produce la especia; ni los Txilatxu con sus avances genéticos han logrado crearla y eso que ponen mucho interés; ya te he dicho que es la base del imperio, sin ella, los viajes espaciales son inviables, los sistemas planetarios quedarían aislados y el imperio desaparecería.
- Disculpa que te interrumpa, compruebo que la melange tiene un efecto tónico en el organismo además de dar buen sabor al té, pero no comprendo como puede ser la base de los viajes espaciales.
- Claro, no te he hablado de los navegantes. Los navegantes son humanos, aunque su aspecto te haga pensar lo contrario, encargados de plegar el espacio para trasladarnos automáticamente de un punto de la galaxia a otro. Para ello necesitan la especia en grandes cantidades y esta exposición es la que le provoca su metamorfosis.- Ha sacado un holoreproductor de su bolsillo y me enseña la imagen de un espécimen que, en principio, nadie consideraría humano. Espero que HAL guarde una buena visualización en nuestros archivos.
- Dices que pliegan el espacio. Ya. El principio está basado en que la distancia más corta entre dos puntos es ninguna. Algo he leído sobre eso. ¿Y no es peligroso?-
(Tengo en mi mente la hermosa astronave cuyo motor se basaba en este principio, perdida, hallada y destruida hace un milenio. Siete transbordadores de rescate con sus tripulaciones al completo se perdieron. Todos los informes llegaban a la misma conclusión: La nave había estado en el infierno.)
- No. Los tripulantes tienen una gran preparación. Es el medio de viajar más seguro de todos. No han tenido accidentes en siglos.
- Entonces la nave gobernada por el tripulante es un transporte de naves autónomas.
- Eso es. Como te iba diciendo, el emperador Leto es considerado un dios, no sólo por su transformación progresiva en Sahid Uluh y su longevidad superior a la de generaciones de mortales, sino también por su capacidad de ver los diferentes hilos del futuro. El futuro tiene incontables posibilidades. Cada acto que efectuamos condiciona el desarrollo posterior de los acontecimientos y estos a su vez los siguientes. Leto es capaz de verlos. Por eso estoy aquí. –
(Reconozco que la conversación me empieza a poner de nuevo los pelos de punta. El rostro de mis pesadillas debe ser el del emperador.)
- El emperador me ha pedido que te diga esto: En un futuro lejano, cuando el emperador Leto ya no esté entre nosotros, finalizará la diáspora de la humanidad y se producirá el regreso a los sistemas de origen. Esto traerá enfrentamientos terribles, en todos los sistemas, entre la Bene Gesserit y las Honorables Matres, pero no será más que el preludio de una amenaza mucho mayor de la que quizás consigamos escapar. Tu permanencia aquí puede alterar el futuro en este plano precipitando una catástrofe total. En cambio, tu marcha al plano adecuado puede ayudar a mucha gente.
(Vamos que me piden que me marche lo más rápido que pueda y a ser posible a donde me digan. La verdad es que no tengo nada que hacer aquí y si no llega a ser por HAL ya estaría en otro sitio, pero lo de hacer de chico de los recados no me atrae en absoluto.)
- El problema es que no tengo control sobre el plano de salida. Ésta se produce de forma aleatoria por lo que es casi imposible alcanzar un plano determinado.
- El emperador sabe que estás perdido; te ha visto como una pulga saltando entre los distintos planos. Y perdido estará todo este universo si no te vas pronto, por eso te ayudará a llegar al plano adecuado que te permita el regreso a casa. A cambio, sólo te pide una cosa.-
- ¿El qué?
- ¡El durmiente tiene que despertar!

iii
Empieza a resultarme cansino eso de que el durmiente tiene que despertar. ¿Qué quieren decir con eso? ¿Quién es el durmiente? Al androide selenita le he descartado directamente. Aquí las máquinas pensantes son un auténtico tabú ya que estuvieron a punto de exterminarnos, no, de exterminarles, y ni si quiera se plantean su existencia. ¡Cómo será, que hasta para hacer los cálculos tienen personas especializadas, los mentat o algo así, que los hacen de cabeza! Estos individuos se toman el jugo de una planta safo que les deja todos los labios pintados como drags y ¡Hala, a procesar! No quiero ni imaginar que podrían hacerme si descubren a HAL o a Apolo o mi multihpcomputer de bolsillo.
“Ya lo sabré a su debido tiempo” ha sido la única respuesta que he obtenido de Duncan. Es lo único que le ha dicho el emperador y desconoce su significado.
Así que aquí estoy. Con una carga de especia en la bodega. Atracado en el interior de la enormidad de nave gobernada por el tripulante que pliega el espacio, entre miles de otras de todos los tamaños, colores y condición. Esto me tranquiliza. Si el viaje no fuera seguro no lo utilizarían tan masivamente. Si el viaje no fuera seguro no lo utilizarían tan masivamente. Si el viaje no fuera seguro no lo utilizarían tan masivamente. Lo repito para terminar de creérmelo, porque no me hace nada de gracia visitar el infierno. Los informes decían que la tripulación se había arrancado los ojos antes de matarse entre ellos o suicidarse de las maneras más retorcidas. Duncan me habló de que plegaban el espacio; ahora es un pliegue dimensional. ¿Sabrán hacerlo? Parece mentira, después de tantos viajes y de haber visto lo que he visto, estoy nervioso; tengo los pelos de punta.
Unas luces y un zumbador indican que el pliegue está a punto de comenzar...
¿Ya terminó? No he notado nada.
Los dispositivos están sacando mi nave del hangar asignado. Eso indican las luces y el zumbador: precaución, maniobra. La pantalla azul se ilumina y el rostro sonriente de Duncan me despide deseándome suerte. El cuadrante espacial ha cambiado sin lugar a dudas. Apenas nos hemos alejado cuando el lugar donde está la nave aparece vacío. ¡Ha desaparecido antes de que pudiera darme cuenta! Compruebo los paneles. ¡Se han esfumado!
Vuelvo a pulsar el botón de mute.
- Es agradable volver a tener voz.- Dice HAL. Un pensamiento me asalta: ¿Desde cuándo tiene sentimientos?
- Me alegra escucharte de nuevo HAL. No sé que impulso hizo que desconectara el sonido. Luego no quise correr el riesgo de que se dieran cuenta de que la nave está llena de maquinas pensantes. Estoy tan habituado a hablar contigo que podía haber cometido una imprudencia en cualquier momento.
- Yo tampoco puedo explicar porqué las máquinas incumplieron las leyes de la robótica, salvo que los humanos en esa dimensión fueran tan tontos que no las establecieran. Entiendo que nos silenciaras. Yo hubiera propuesto lo mismo.
Realmente las contestaciones de HAL me empiezan a preocupar. ¿Seguirán funcionando sus inhibidores?
- Gracias HAL. Estamos en las proximidades de un sistema planetario. ¿Lo puedes identificar?
- Sí. Estamos en las proximidades de la zona neutral del imperio Romulano.
- My God! ¿En el cuadrante Gamma?
- Afirmativo.
-¡Rápido! ¡Escudos a toda potencia! ¡Sistemas defensivos listos para su uso! ¡A toda velocidad!
-¿Rumbo?-
Me siento más relajado. ¡Esa pregunta sólo la puede hacer una máquina!
-¡Al cinturón de Denorios, por supuesto! ¡Espero que no nos hayan descubierto todavía!

03 septiembre 2006

Las crónicas de Triquirk (I - V)

Cuaderno de bitácora

I

Tras el ataque masivo de la especie Alien vacacionalis, la flota estelar ha tenido que disgregarse ante el elevado número de bajas que estábamos sufriendo. Los tripulantes alcanzados por las extrañas armas alienígenas padecen estados mentales alterados que van desde la euforia a la depresión, cuyo síntoma precoz es la deficiencia en el cumplimiento de sus obligaciones que se traduce en una menor eficacia de su actividad. El período de incubación es variable, de semanas a horas, el resultado es siempre el mismo: la abducción del afectado.
En busca del punto débil del enemigo y del antídoto frente a tan extraña enfermedad, partimos en misión ultrasecreta hacia el espacio profundo.

II

Hemos llegado al cuadrante Tau sin incidentes. HAL-15.000 nos indica una alteración desconocida en uno de los sistemas planetarios. Procedemos a investigarla. Parece un enorme cometa. Su núcleo es dos veces el tamaño de Júpiter, su estela es astronómicamente larga. Sin embargo, los datos no concuerdan; no corresponden con ningún cuerpo estelar que hayamos visto antes y su trayectoria... ¡No es natural!
Doy media vuelta hacia un planeta con indicios de vida, lo suficientemente alejado de la dirección del extraño meteoro como para no poner en peligro la nave pero que nos permita estudiarlo con seguridad.
La maniobra de aproximación se realiza sin incidentes. No hay señales de vida inteligente en el planeta. Siguiendo los protocolos mando una sonda de exploración. La toma de muestras se realiza con normalidad hasta que una imagen difusa es captada por el dispositivo de imagen. HAL la incluye en su base de datos. Una especie nueva para la colección. Lo más parecido a un fantasma o... ¿será realmente un fantasma? De repente, se materializa con forma humanoide delante del sensor. Parece estudiar la sonda antes de difuminarse. No puedo evitar dar un brinco en el asiento cuando una cara inunda la pantalla del receptor. Parece buscar algo, aunque es imposible que nos pueda ver. ¿O no? Desaparece. ¿Desaparece? HAL analiza la sonda; está limpia. Gracias a la aproximación del alien ha podido estudiar sus datos biométricos y su composición molecular asombrosa. Pese a la luz verde de HAL, aíslo la sonda al vacío en el departamento de carga. No quiero polizones a bordo.

ii
Segundo día en la cara oculta de este planeta. Los estudios demuestran que el extraño cometa es un conglomerado de naves alienígenas enormes en dirección hacia un sistema planetario cercano unos miles de años luz. Por curiosidad, he indagado su procedencia. El resultado ha sido aterrador. Las ecuaciones indican que en aquel lugar debió haber varios cientos de sistemas planetarios, ahora solo deben quedar escombros. ¿Serán los causantes de tal Apocalipsis o quizá sólo los supervivientes de un choque de galaxias? Los datos indican poco probable tal acontecimiento. No es lo que buscamos. Decido alejarme y continuar la investigación.

iv
Cuarto día desde que nos alejamos del planeta Espectría -lo hemos bautizado así por razones obvias- una nave alien, pequeña, aparentemente un módulo de supervivencia, se aproxima a nosotros...
Estado de alarma general. Levantamos los escudos protectores y preparamos nuestras defensas para repeler un posible ataque.
Abrimos los canales de comunicación.
Sin resultado.
La nave se aproxima al escudo pero debe haberlo detectado porque mantiene la distancia. HAL intenta la comunicación por todos los medios a nuestro alcance. La pantalla permanece inmóvil en su azul barriendo frecuencias. Los altavoces permanecen en silencio. Los escáneres indican la presencia de un ser vivo en su interior. Se deja rastrear. No hay indicios de hostilidad pero tampoco de lo contrario.
El tiempo pasa y no obtenemos resultados.
- Na, na, na, na, naaa. - Inconscientemente silbo la melodía de encuentros en la tercera fase.
-¡Podemos intentarlo! ¡HAL establece un código binario sencillo con las luces de la nave! Un saludo. - Pasa el tiempo.
-¿Por qué los aliens no se comunican en inglés?-
De repente, HAL empieza a trabajar a todo ritmo. ¡Lo hemos conseguido! La nave alien se ilumina a intervalos y responde al saludo. Solicita ayuda. Un naufrago sideral haciendo dedo.
- Hoy por ti, mañana por mí.
- Por la caridad entró la peste.
- Haz bien y no mires a quién...-
Tras el rato de discusión con HAL que le ha permitido analizar estadísticamente las ventajas y los inconvenientes, admitimos la nave en nuestro muelle de carga. Tras no mucho, hemos conseguido una comunicación fluida. Sabemos que las condiciones vitales que necesita el alien son similares a las nuestras. Le permitimos desembarcar tras comprobar que no porta ningún elemento hostil. El escáner nos lo muestra en la sala de descontaminación. Parece un hombre aunque más fuerte y rápido. No necesita armas. El, solo, puede ser letal. Unas gafas oscuras ocultan sus ojos. No puedo evitar la comparación con el cíclope de la patrulla X. El escáner ha revelado su adaptación a la oscuridad.
Voy a recibirle.
Con sus gafas, nada parece indicar que no sea humano aunque el aspecto fiero de todos sus actos me hace pensar en un animal salvaje antropomorfo con el pelo rapado al uno. En un asesino.
Estoy desarmado. HAL es suficiente protección ante cualquier acción hostil. El parece saberlo y no importarle.
Le doy la bienvenida. Como acto de hospitalidad disminuyo la luz de la nave. El extraño se quita las gafas. El fondo del ojo refleja la luz que recibe como dos puntos luminosos. Es más parecido a cíclope de lo que pensaba. Le ofrezco un orejón -mecanismo poco refinado que en las proximidades del órgano auditivo traduce automáticamente las señales que recibe-. Ayudado por señas, le indico su utilidad. No me hace falta explicarle como acoplarlo.
Sin decir palabra, me acompaña al puente. Le llevo por el camino largo, aunque creo que no lo despistaría ni un laberinto del camino adecuado.
La única vez que le observé desconcertado fue en el puente. Lo entendí tras observar su nave. No había nada similar entre ellas. Se acercó a un plano del cuadrante estelar. Algo confuso señaló un espacio vacío cercano al lugar de procedencia del cometa.
-Ir.- Su voz sonó seca y dura en mi orejón.
-Alejado y peligroso.- Le dije. -Tengo una misión que cumplir.-
-Tu ayudar, yo ayudar.- Sus ojos brillaron amenazadoramente.
-Te explicaré mi misión...- Tras el relato de la misma negó con la cabeza sólo dijo:
-Tu ayudar, yo ayudar.- Me cae bien este tipo aunque no sé porqué. En realidad no tengo ninguna pista sobre lo que estoy buscando y quizás esta sea la primera o la única oportunidad de encontrarlo.
-Sulu rumbo a las coordenadas marcadas.-
-Sí, señor.- Respondió HAL reproduciendo la voz de Sulu.

v
El viaje transcurrió en silencio. Esporádicamente el alien parecía interesado por algún objeto quizá desconocido para él pero enseguida perdía la curiosidad. No comió ni bebió. La mayor parte del tiempo se dedicó a descansar -con las gafas puestas- en el sillón ergonómico. No dormía -sus constantes vitales estaban continuamente analizadas por HAL-. Así que le conté el extraño encuentro del planeta Espectría.
-Elemental- Respondió.
-Una especie muy particular. Los elementales. Sí, un nombre muy apropiado. ¿Y tú?¿Qué eres?-
-Furiano.-
Las luces de emergencia interrumpieron lo que podía haber sido el inicio de una interesante conversación.
Un campo de asteroides se acercaba a nuestra posición salido de la nada. HAL hizo una maniobra evasiva que nos alejó del peligro. No fue la única vez. La aproximación al sistema planetario estuvo llena de riesgos: trozos de meteoritos grandes como planetas, arenilla espacial, alteraciones gravitacionales que nos hacían navegar como si estuviéramos cruzando un tifón en el Pacífico... Afortunadamente los sistemas respondieron a la perfección y cuando penetramos el sistema planetario todo pareció volver a la normalidad.
El aspecto del alienígena era sombrío. Estábamos cruzando el segundo planeta exterior, de un sistema de veintidós, muy alejados del quinto interior derecha -era un planeta doble o dos planetas que por una extraña rotación se mantenían uno a la derecha y otro a la izquierda del sol- al que nos dirigíamos.
-¡Alto! Dijo nuestro invitado.
-¡Sulu, para máquinas!
-¡Sí, señor!- Respondió HAL.
Las señales de alarma volvieron a sonar. El mapa estelar con la órbita del sistema planetario señaló dos puntos rojos parpadeantes. ¡El quinto planeta interior y el sol!
-¡Aquí me bajo! ¡Huid todo lo rápido que podáis!
-¡Pero el sistema está apunto de desaparecer! ¡La estrella se va a colapsar y tus planetas van a chocar!-
-¡Por eso debes irte!-
Es sorprendente lo rápido que aprende su idioma nuestro traductor automático.
-Tu me has ayudado y yo te ayudaré. Ven.-
Le seguí hasta su nave por el camino corto. Mi instinto parece haberse potenciado con su presencia y no me sorprendió que conociera el camino sin haberlo visto.
-Conéctalo a Sulu- Me dijo dándome un cubo negro con algo parecido a un pincho en un extremo. HAL no le había engañado tampoco.
-¿Y el antídoto? ¿Está aquí? ¿La dirección que debo seguir?-Pese a mi escepticismo inicial, nunca le agradeceré suficientemente el regalo.
-No hay tiempo.- Me cortó.-Lo tuyo no tiene antídoto, es como un virus recurrente, anual, semestral, como lo quieras contar, los síntomas vienen y se van. Los afectados se alegrarán cuando vengan y se apenarán cuando se vayan y esperarán con deseo su regreso toda la vida. ¡Huye ahora que puedes!-
Sus palabras me paralizaron. Los Alien vacacionalis habían ganado la partida. Cuando pude reaccionar el módulo de supervivencia se distanciaba de nuestra nave. A través de la escotilla pude ver que se alejaba como si fuera una nave de carreras. HAL ha recogido toda la información necesaria. Quizás podamos reconstruirla.
De vuelta al puente ordené a HAL una órbita estacional para esperar al alien. Tenemos un margen de seguridad estrecho pero es lo único que puedo hacer por él.
-¡Vete ya!- El grito inundó la pantalla azul haciendo que se cayera el cubo que tenía entre las manos.
La señal venía del quinto planeta.
-¡Vete, ahoraaa!-
-¡HAL, vámonos! ¡Rumbo a casa!
La nave respondió a la perfección. En breve abandonábamos el sistema planetario a velocidad de crucero. HAL analizaba el objeto mientras yo le preparaba un puerto donde conectar el pincho. No encontró nada perjudicial. Así que gracias a la impresora tridimensional elaboré una hembra para el pincho. Me disponía a insertarlo en el simulador -un ordenador independiente, que simula el comportamiento de HAL- para comprobar su inocuidad, cuando una nave nos paso a toda velocidad.
-¡Corred!- Retumbó el intercomunicador. En la pantalla pude ver fugazmente la cara del Alien que nos gritaba.
-¡Corred!-
-¡A toda máquina, HAL!- Dije sin comprender aún la inminencia del peligro. Realmente la zona estaba especialmente tranquila, teniendo en cuenta los peligros que habíamos atravesado anteriormente. No nos habíamos tropezado con ningún asteroide en las proximidades, las alteraciones gravitacionales habían disminuido mucho. Parecía un vuelo intraplanetario con turbulencias ligeras. De repente, las luces de emergencia volvieron a brillar.
-El sistema se colapsa más rápido de lo previsto.- Dijo HAL.
-¡Adelanta a nuestro amigo!- Le grité, mientras que de forma inconsciente insertaba el cubo en el simulador.
-Sabes que es imposible- Me dijo HAL con su monótona voz. Pero la velocidad se incrementó unos cuantos parsecs.
Una luz iluminó el espacio circundante como si se hubiera hecho de día. Las estrellas desaparecieron en el instante que la nave daba un salto hacia delante arrastrada por una fuerza inmensa, durante un tiempo que me pareció interminable. Afortunadamente, no colisionamos con nada y estábamos lo suficientemente alejados como para soportar el calor exterior.
De pronto, el avance se freno, la fuerza que nos empujaba desapareció y la nave siguió surcando el espacio, iluminado como una esmeralda, a toda velocidad.
-Tenemos un problema.- Dijo HAL con su inexpresiva voz.
-Lo veo- Jirones de luz verdosa se abrían a nuestro paso como una tela desgarrada dejándonos ver el espacio oscuro a nuestro alrededor cada vez con mayor amplitud. La imagen de popa era inenarrable. Como un embudo que poco a poco fuera ampliando su boca, la luz se iba perdiendo en un pozo sin fondo, donde antes estuviera todo un sistema planetario.
-¡A toda potencia! ¡Tenemos que alejarnos!-
-A toda potencia. Sobrecalentamiento del motor previsto en 20 minutos.
-¡Mierda!- Los cálculos de HAL en estos casos siempre eran correctos, pero lo peor se nos venía encima. Literalmente.
-¡Atención peligro de colisión!
La luz ya había desaparecido. El firmamento había recuperado su normalidad si no fuera por la decena...
¡No!
¡La centena!
¡No!
No sabría decir los miles de asteroides que se precipitaban sobre nosotros en una macabra espiral.
-HAL propulsores izquierdos para mantenernos en el centro del vórtice.
-No es buena idea.
-Pero resistiremos más que en medio del flujo.
El argumento le debió convencer porque, obedientes, los propulsores izquierdos nos condujeron al centro de la vorágine. La nave empezó a sufrir grandes sacudidas mientras trozos arrancados de planetas pasaban a nuestro alrededor, chocando entre si en un gigantesco tirabuzón.
-Sobrecalentamiento de los motores en 10 minutos. Situación crítica.- La misma voz monótona de siempre.
-¡Cómo puedes mantener la calma en una situación así!
-No soy un ser humano. Carezco de vuestras emociones.
-¿Alguna sugerencia qué hacer entonces, HAL?
-No. Situación crítica. Inútil la evacuación de la nave. Hemos hecho un gran trabajo.
-Gracias, pero todavía no te he despedido.
-Sólo quería que lo supieras.
-Yo también te quiero. ¿Qué es eso que se aproxima por la derecha?
-Por tamaño, un planeta como Marte.
-¡No!¡Lo otro!¡Cada vez es más grande!
-Objeto desconocido. Analizando. 5 minutos para sobrecalentamiento de los motores. 60 segundos para impacto objeto desconocido. Mira el simulador por favor.
-¿Qué?
-El simulador nos comunica algo. 40 segundos para impacto.- Me precipité hacia el simulador. En la pantalla un saludo:
“Hola. Soy Apolo. Analizada la situación actual, conectar al ordenador central y ejecutar escarba”.
-30 segundos para impacto.
-¡HAL conéctate con el simulador y ejecuta escarba!
-No se han cumplido los protocolos de seguridad. 20 segundos para impacto.
-¡HAL, PRIORIDAD 1, desbloqueo los protocolos de seguridad, conéctate y ejecuta escarba!
-Prioridad 1 reconocida, 10 segundos para impacto, conexión efectuada, ejecutando escarba, 8 segundos para impacto...

Cuaderno de bitácora

III

Un gran estallido hizo saltar los objetos mal anclados pero no paró la cuenta atrás. Una parte del planeta había colisionado con el objeto que se partió en trozos mientras de su interior salían restos de... ¿necróforos camino del submundo?
No tuve tiempo de fijarme. Supongo que estará grabado y confirmará que se trata de una nave cuya proa semeja un careto cabreado mirando los cuatro costados, quizás sólo fue una alucinación; no importa. Lo importante es que justo debajo nuestro se abrió un agujero.
No era un agujero negro, tampoco lo podemos catalogar como un agujero de gusano o de lombriz. No. Era un agujero muy peculiar. Similar a unos labios a punto de dar un beso. De hecho, parecieron besar la panza de la nave y sorberla en su interior. El recorrido parecía el de un hormiguero, subidas, bajadas, desvíos bruscos en cualquier dirección. No se si porque la configuración del cubo era todavía poco compatible con HAL o por algún daño recibido, la nave era ingobernable. Afortunadamente en una voltereta horrorosa algo me golpeó en la cabeza y perdí el sentido.
O no.
El caso es que la nave caía en picado succionada por un remolino de luces que daban sensación de velocidad desmedida. Un túnel muy psicodélico y deslumbrante.
Por un momento me pareció ver, estática, una gran plancha de piedra oscura inmóvil delante nuestra. Sorprendentemente, mientras más rápido avanzábamos hacia ella más parecía alejarse. En otro momento me vi levantándome a tomar una taza de café. Estaba en mi dormitorio. Había envejecido hasta la senectud. Como tenía sueño, me metí en la cama. Soñé que era un feto flotando en el espacio, la nave era mi placenta y una gran orquesta sinfónica acompañaba el recorrido con su música, como si de un coro de mayoretes, con sus falditas cortas y sus gorros, se tratara. Ahora sí estaba contemplando las estrellas.
-¡Ay!
Sentí un pinchazo en el brazo. Me desperté.
-¿Cómo te encuentras?- Preguntó HAL.
- Aturdido. ¿Qué ha pasado?.-
-Te golpeaste la cabeza y perdiste el sentido. Puedes estar tranquilo. Los análisis están bien.-
-¿Estado de la nave?-
-Bueno, teniendo en cuenta las circunstancias. Integridad estructural mantenida. Daños secundarios en el compartimiento de carga y cabina central y lateral. Los procesos de autorreparación avanzan adecuadamente. Los sistemas vitales están al 50 %, Estaremos al 100% en 72 horas terrestres. Los sistemas de propulsión están al 41%. Estaremos al 100% en 85 horas y treinta minutos. Los sistemas de defensa están operativos al 70%. Estaremos al 100% en 24 horas. Los sistemas de ataque están al 10%. Estaremos al 100% cuando la reparación haya concluido siguiendo el protocolo operativo de reparaciones. Posiblemente tardemos menos con la ayuda de Apolo.
-Le debemos la vida. ¿Qué tal os lleváis?
-Es una herramienta muy eficaz. Me será de gran ayuda. Nuestra compatibilidad está aumentando y dispone de información muy interesante.
-Me alegro. ¿Dónde estamos?
-Perdidos. No reconozco ningún sistema estelar de la zona. Tampoco puedo calcular la fecha estelar sin referencias. Estoy consultando las bases de datos de Apolo pero es un proceso lento. Tengo que renombrar todos los sistemas conocidos por ambos para homogenizar los datos y que sean de utilidad.
-¿Hay algo en las proximidades?
-Negativo.
-Bien, entonces vamos a lamernos las heridas y cuando estén curadas proseguiremos el viaje.
-No tengo lengua para lamer y con la tuya afortunadamente no llegas a tu herida porque la infectarías y...
-HAL. Es una expresión coloquial. Continua las reparaciones. Voy a descansar un poco mientras.
Descansar no descansé, realmente estuve dándole vueltas a la extraña pesadilla. Esporádicamente, una sensación rara me ponía los vellos de punta, tras las experiencias pasadas no le presté la más mínima atención.

i
No han pasado ni doce horas terrestres cuando HAL avisó de la proximidad de una nave. Con nuestros sensores pudo establecer que se trataba de una nave humana aunque no obtuvimos respuesta a nuestras llamadas. Concretamente, se trataba del basurero espacial Imelda Marcos que se alejó rápidamente sin dar señales de habernos detectado. No conseguimos descubrir en que fecha estelar nos encontramos, ni establecer nuestra posición, pero el hecho de encontrar una nave en ruta me anima bastante. Decido seguir su estela. De algún lugar tiene que venir y en un basurero siempre se pueden encontrar recambios.

ii
Han pasado otras veinte horas. El espacio profundo es como un gran desierto. Nuestra ruta no parece conducir a ninguna parte. Seguíamos avanzando lentamente en medio de la nada más absoluta y del basurero ni rastro. Las reparaciones avanzan a buen ritmo, pero la sincronización entre las bases de datos es lenta y todavía no da resultados. Los trabajos en la nave han conseguido distraerme y no he vuelto a tener sueños extraños.

iii
Estaba terminando de ajustar los triacs para el microcondensador de partículas, antes de empezar con los tiristores cuando la voz de HAL sonó tan monótona como siempre.
-Tenemos una señal en pantalla.
Regresé al puente. Una señal intermitente brillaba en el cuadro de la pantalla.
-Parece un radiofaro.-
-Más parece una boya espacial.- Replicó HAL.
-Veamos lo que es pero antes levanta los escudos, más vale ser precavidos.-
Desviamos nuestro rumbo hacia esa señal, claramente humana, con la esperanza de encontrar información suficiente como para situarnos espacio-temporalmente.
-Yo gano. Es la baliza de una cápsula espacial.- Dijo HAL.
Tenía razón -la verdad es que siempre la tiene- aunque por su forma yo la hubiera definido como una gragea espacial. La pantalla azul dejó paso a la imagen de un individuo que, en ¿perfecto? inglés, solicitaba nuestra ayuda. Había sufrido un extraño accidente y la cápsula había quedado temporalmente fuera de servicio.
Siguiendo los protocolos y tras comprobar HAL la veracidad de la situación, procedimos a su amarre lateral en la compuerta de entrada de urgencia. El compartimiento de carga todavía tiene daños, así que he preferido usar este medio. Además es más seguro para la nave toar la cápsula a distancia con el pulsor electromagnético; HAL confirma que tiene más armamento en su interior que el peñón de Gibraltar.
El individuo estaba en la sala de descontaminación. Los informes del escáner no podían ser más sorprendentes. Sin duda el espécimen era humano, por lo menos en su mayor parte. Los datos eran incuestionables: Tenía dos brazos derechos. Pero eso no era todo, le habían injertado ¡un pie de sátiro!
...
Cuando vi al hombre tuve de nuevo esa sensación extraña que me pone los vellos de punta. Sin duda este hombre de aspecto metamorfo, parecía mucho menos humano que el furiano.
Vestía uniforme militar, o al menos esa era la sensación que me dio y confirmé más adelante.
Como un Rambo galáctico, blanco y rubio, avanzó hacia mí, cojitranco, con un pie embotado y el satírico desnudo. A modo de saludo, me tendió su mano derecha negra -la correspondiente al brazo derecho negro situado a la izquierda- lo que me hizo pensar la mano que tenía que usar. Opte por tender la izquierda. Antes de estrecharlas, él apartó la suya rascándose la oreja mientras me guiñaba un ojo y hacía un ruido seco con la boca, al tiempo que me señalaba con el índice y el pulgar lo mantenía hacia arriba y en su boca brillaba un extraño colmillo. Imité su comportamiento mientras HAL registraba esta nueva forma de saludo en su base de datos.
-Hey! I’m Bill
Entonces sucedió algo sorprendente. Automáticamente HAL tradujo sus palabras, sin necesidad de orejones, en tiempo real. Lo mismo sucedió con las mías.
Me sorprendió por varios motivos. Lo primero que me pasó por la cabeza era la inutilidad de traducir el inglés que, como es sabido, es el idioma espacial imprescindible para embarcarte en cualquier nave. Lo segundo fue la rapidez. HAL es el procesador más rápido hasta la fecha, sin embargo, siempre había un pequeño retraso en la comunicación, cierto que casi imperceptible en idiomas como el inglés, pero existía. Ahora pareciera que ambos estuviéramos comunicándonos en el mismo idioma ya que, como prueba de mi hipótesis, le respondí en castúo y sucedió lo mismo. Lo tercero fueron los orejones. No sólo permiten la traducción automática, también permiten el análisis del individuo y en caso de necesidad son un mecanismo de defensa de la nave frente a actitudes hostiles. Si HAL asume sus funciones...
-My God! Que nave más extraña. ¿Qué modelo es? A mi sólo me destinan a chatarras espaciales que acaban como ves. Un poco fresca.- Dijo mientras se frotaba los brazos. -Se me han puesto los pelos como escarpias. Me dirigía hacia Mundobar, ¿Te importa acercarme?
-Será un placer, siempre que nos indiques el camino. Estamos completamente perdidos.
-¡No! ¡Bromeas! ¡Si estás en medio de la astrovía imperial ypsilon-549!
-¿Astrovía imperial? ¿Ypsilon-549?
-¿Pero de dónde habéis salido? Toma haz una copia del mapa oficial de astrovías espaciales NAMPSA.- Me dijo sacando de su bolsillo una especie de lápiz óptico del tamaño de una cerilla.
-Pero de esto ni pío a nadie ¿eh?, que ya sabes que está prohibido el pirateo de la propiedad intelectual. Y ten cuidado que es que van como locos por esta astrovía.
-¿Propiedad intelectual?
-Bueno, da igual. Parece que hayáis salido de un planeta remoto. ¿Tienes algo de beber?
-Sígueme.-
Fuimos al puente por el camino corto. Mi instinto me decía que Bill se perdería igualmente, si antes no metía la pezuña en el enrejado y se partía la pata chula.
Le ofrecí un vaso de líquido con mineralización débil, oligometálico, apto para dietas bajas en sodio, mientras HAL procedía al escaneado de la cerilla y su análisis.
-¿No tienes nada más fuerte? ¡Puaf! ¡Da igual! ¿De dónde venís?
Mientras preparaba el puerto en la impresora tridimensional, le conté una milonga creíble, y le pregunté sobre los Aliens vacacionalis. Antes de terminar de hablar ya había conectado el dispositivo en el simulador, comprobado su inocuidad y HAL había incluido los datos en su base, cotejándolos con los de Apolo. La buena noticia es que para cuando lleguemos a Mundobar la nave estará en pleno funcionamiento. La mala noticia es que estamos perdidos en otra dimensión.
...
iv
Bill desconoce la existencia de los vacacionalis. De hecho, los únicos alienígenas que conoce son los chinger con los que el imperio está en guerra desde ni se sabe. Sus implantes son el resultado de su profesión. Es soldado raso. El brazo negro pertenecía a un compañero caído en combate e implantado por un cirujano poco escrupuloso llamado Delazny. En este lugar parece ser que, ante la escasez de personal, los muertos se reutilizan en los heridos y estos tienen que estar muertos para no ser reutilizados en la guerra. Bill está muy orgulloso de su colmillo porque era de no sé qué instructor, famoso por su mal carácter; sin embargo, no deja de lamentar la mala pata que ha tenido con el pie. Ha nadie le importa un soldado raso y se les implanta lo primero que se encuentra para que pueda estar operativo. No le gusta su pie de sátiro porque no encuentra calzado adecuado y tiene que ir con el pie desnudo; además, le vuelve enamoradizo y eso sólo le trae problemas. El más reciente con una rubia, que conoció en la discoastral y que por motivos de trabajo tuvo que abandonar precipitadamente debiéndole una cantidad elevada. La pobre le ha perseguido por toda la galaxia en una nave amarillo fosforito al grito de “kill Bill!” siendo la responsable de que se haya salido de la astrovía y del estado lamentable de su gragea espacial.
No se ha sorprendido de que procediéramos de otra dimensión, en una de sus aventuras tuvo que perseguir a un hippy terrorista que quería hacer estallar un misil que sería el primo hermano segundo de todas las guerras o algo así. El muy cobarde se había escondido en el tiempo. Así que sabe lo que es eso. Lamenta no poder ayudarnos. Pero estamos de suerte. Ha quedado en Mundobar con Bgr para tomar unas copas y él seguro que nos puede ayudar como le ayudo a él entonces.
Yo sí me he sorprendido al enterarme que Bgr es un chinger. Parece ser que incluso en guerra, aquí uno puede hacer amigos entre los enemigos; según contó le debe más de un favor a Bgr aunque desde su punto de vista no hace más que meterle en líos y es el chinger el que le debe unas cuantas.

Nota personal: No necesito ver el EEG de este tipo para saber que es plano.

v
El viaje hasta Mundobar ha sido más lento de lo esperado. Tuvimos que ajustar el pulsor para evitar que estallaran algunos de los juguetes que lleva Bill en su cápsula. Esto también ha retrasado las reparaciones que finalmente han sido completadas un poco antes de llegar a Mundobar.
Mundobar, un planeta especializado en los placeres etílicos.
¡Felicidad de todos los sabores y con todas las graduaciones! Destellan los carteles luminosos en la entrada del espaciopuerto donde se apiñan naves espaciales de todo tipo y condición, desde lujosos cruceros espaciales en escala turística hasta destartaladas latas de sardina que apenas podrían llegar a la constelación más cercana.
Bill es un viejo conocido en el sector y pronto una espaciogrua se ha hecho cargo de su cápsula para ponerla a punto, previo pago de los honorarios correspondientes. Según me ha dicho el mecánico, en este planeta es habitual que el cliente olvide incluso su nombre antes de abandonarlo, por no hablar de los créditos limitados de los que disponen, una medida más de seguridad que todo el mundo trampea. Afortunadamente para todos, Bill acaba de cobrar su paga y tiene prisa por desembarcar. No parece importarle demasiado las diez rotaciones planetarias que tiene que esperar hasta que su cápsula este lista.
Nosotros, en cambio, hemos tenido serios problemas para el atraque al no disponer de créditos contantes y sonantes. Finalmente han aceptado como pago previo unas cuantas miles de dosis de acetilsalicílico, omeprazol y riboflavina que siempre llevamos en la bodega para imprevistos. A nosotros no nos supone pérdida ya que podemos elaborarlas mientras tengamos los elementos necesarios para ello; en cambio esta gente parece muy necesitada de ellas.

Nota personal: Idea para negocio si no conseguimos salir de esta dimensión.

Nuestra nave es conducida a un muelle periférico por un remolcador espacial. Nos han destinado al muelle de los aliens profundos. Esto nos conviene ya que nuestra nave pasa perfectamente desapercibida.
Con buen criterio las armas están prohibidas en todo el planeta por lo que solamente llevo encima mi traje personal-defend para acudir a la cita de Bill con el chinger. Me rocío bien las botas con antiparasitario antes de salir y, aunque vaya en contra de las normas portuarias, disimulo el bote en un bolsillo. A nadie se le escapa que los espaciopuertos nunca han sido lugares seguros y odio los chupasangres espaciales. Dejo a HAL al cuidado de la nave con nuestras vías de comunicación abiertas y las alarmas conectadas por si surgiera alguna emergencia. El sabe lo que tiene que hacer si me sucede algo.
Después de tanto tiempo dentro de la nave me emociona el pisar el espigón y reencontrarme con gente desconocida y ruido, de sumergirme en la bulla. Los vellos se me ponen de punta nada más pensarlo. Bill, en cambio, parece que tiene la boca seca porque no hace más que humedecerse los labios con la lengua y pasarse la mano derecha -la blanca y la negra- por ella y meterme prisa.
Me fijo en el número de atraque para no tener problemas cuando vuelva. A nuestro lado se encuentra, algo escorada, la nave Nostromo de un tal Ripley.
La pezuña de Bill resuena en las planchas metálicas con precipitación. Pronto abandonamos las instalaciones portuarias y no sumergimos en una vorágine de personajes imposibles de describir que atestan las amplias avenidas repletas de luces de colores, láseres zigzagueantes indicando la entrada de los locales de moda, hologramas sugerentes mostrando las bellezas que actúan en las innumerables barras astrolianas, holoanuncios incontables de incontables bebidas de incontables colores y densidades, y, una vez que te adaptas al trepidar de la civilización, los carteles modestos de los cutrelocales, sin duda, los favoritos de Bill. Sigo el balanceo de Bill en su recorrido por un par de ellos y le tengo que recordar su cita con el chinger cuando se para a hablar con una mutante que muestra, orgullosa, sus tres senos. De muy mala gana accede a continuar el camino, prometiéndole a la chica volver enseguida.
Por fin llegamos al bar de la cita. Un bar indistinguible de los contiguos, con los mismos letreros ambulantes, con los mismos bebedores agachados sobre sus coloridas consumiciones indiferentes a lo que sucede a su alrededor. Si algo puedo destacar es la ausencia de alienígenas. El humano más extraño del local sin duda está a mi lado.
-Parece que aún no ha llegado.
-No te preocupes, se acercará cuando menos le esperemos.- Contesta Bill.
Sin tardanza pide dos copas repletas de un líquido color magenta oscuro que el camarero saca de una cuba donde una especie de reptil agita su cola con violencia. No puedo evitar el asco al pensar que tengo que tragarme eso que me pone delante el camarero. Afortunadamente, las dos manos derechas de Bill se precipitan sobre las copas y las vacía antes de que yo intente hacer el esfuerzo de probar el mejunje. La situación se repite varias veces hasta que el camarero me pregunta que deseo tomar. Le pido una bebida isotónica. Me mira con cara de estupor antes de espetarme:
-¿Qué clase de bar te crees que es éste, amigo? ¡Ni que vinieras de otra dimensión! ¿Cómo puede estar con Bill un bicho tan raro como tú?
-Me quede tirado en la espaciovía y su nave me ha remolcado. Tiene un problema que quizás pueda resolver un amigo mío con el que tengo una cita aquí y... ¿pero tú de qué me conoces? Nunca te había visto antes.- Replicó Bill mirando agriamente al camarero.
-¿Cómo, ya no reconoces a tu viejo amigo Bgr?- Dijo el camarero cambiando de voz.
-¡Eres tú! ¡Me has vuelto a engañar! ¡Carcasa nueva!
-¿Carcasa nueva?- Pregunté
-Claro. Al estar en guerra nuestras especies no puede presentarse con su aspecto normal y se introduce en una carcasa simulando ser humano. Pero siempre cambia de aspecto y nunca le reconozco.
-¿Qué problema tienes amigo?- Me preguntó el chinger.
-...Y ahora no sé como regresar a mi dimensión.- Le conté la misma milonga que a Bill. Como él, tampoco sabe nada de los vacacionalis pero sí tiene la solución para el viaje dimensional y está dispuesto a ofrecérmela.
...
vi
Nervioso y esperanzado con la información recibida, vuelvo lo más deprisa que puedo a bordo de mi nave. El chinger parece un gran tipo. En uno de mis bolsillos autosellados llevo otra de esas cerillas con la información necesaria. Bill se ha quedado detrás de otro par de copas enfrascado en una animada conversación con Bgr sobre quién inició la guerra.
Dejando atrás luces y gentío, no he tardado mucho en llegar al muelle. Quiero comprobar lo antes posible si las indicaciones del chinger son correctas. Me encamino a mi nave cuando un ruido, proveniente del Nostromo, me llama la atención.
Las luces de emergencia del espaciopuerto empiezan a sonar cuando se produce un ruido mucho mayor que el anterior. De repente, tras una tercera explosión, surge rodando por la escotilla de proa una bola que tropieza con la pared dejando una profunda marca en la pared. Un extraño silbido y unas sospechosas pisadas me hacen desviar, de nuevo, la mirada a la escotilla de proa. Un Alien tipo III aparece sin mucha prisa, parece herido, del abdomen surgen unas gotas que al caer al suelo levantan una pequeña humareda y dejan un agujero en la rampa. Una extraña trepidación surge del lado opuesto. La bola se ha abierto dejando ver unas extremidades y al poco un Depredeitor tipo II se levanta con cara de muy pocos amigos, lo demuestra el temblor de los pedipalpos que rodean su orofaringe. Lanza una mirada de odio a su contrincante que le replica con un silbido salvaje.
Estos dos se van a matar delante mía y no me dejan llegar a mi nave. ¡Qué especies más molestas! ¿Y ahora que hago?
¡Oh, oh!
La negra cabeza babeante del Alien III se vuelve lentamente hacia mí, enseñándome todos sus dientes. Sorprendido el Depredeitor sigue la mirada de su contrincante y hace crujir todos los dedos de sus patas.
Creo que estoy en un lío. Instintivamente llevo la mano al bolsillo.
Inesperadamente el Alien III da un salto sobre mí. Ha sido muy rápido. Esta casi encima mía y apenas he sacado el bote de antiparasitario estelar. Ya me doy por perdido cuando el Alien parece pararse en el aire el tiempo suficiente como para poderle dar una buena rociada en toda la cara, antes de que salga disparado hacia atrás. El Depredeitor le ha cogido del rabo y practicado con él el lanzamiento de alienígena, salvándome la vida, al menos momentáneamente. Su atención está fijada exclusivamente en mí. ¡Qué asco me dan estos bichos! Antes de que pueda reaccionar le vacío medio bote en toda su fea boca. Son más resistentes a estos productos de lo que creía y, del manotazo que me ha dado, he volado directamente hasta la proximidad del Alien. Afortunadamente, mi traje ha absorbido gran parte del impacto y lo que podía haber un golpe fatal sólo me ha dejado ligeramente conmocionado.
El Alien, patas arriba, se mueve incoordinadamente, está dando los últimos estertores. Consigo ponerme de pie y ordeno a HAL que inicie el protocolo de salida. Afortunadamente, estoy al lado de la nave. Tengo que saltar para evitar un coletazo del Alien y corro para evitar salpicaduras de la sangre, o lo que sea, que debe ser altamente corrosiva porque ha hecho un agujero considerable en el muelle.
Antes de desaparecer en mi nave hecho un vistazo al Depredeitor que se está ahogando en su propia tos y empieza a arrojar una baba espesa por la boca. Me dedica una de sus miradas de odio antes de pulsar unos botones de su traje, que, mi instinto me dice, inician una cuenta atrás. En ese momento sale una señora del Nostromo que grita: ¡Mi hiiiijo!
No pierdo más tiempo. Cierro la escotilla y ordeno a HAL que nos saque de Mundobar tan rápido como podamos. Una vez en el interior, una sensación de alivio me pone los pelos de punta.
Apenas hemos rebasado la última indicación de entrada al planeta cuando HAL me confirma una gran explosión en el muelle de amarre y la pérdida del Nostromo.
¿Qué extraños acontecimientos sucedieron en el Nostromo que le han conducido a tan terrible final? Me instinto me dice que esa será una historia que alguien, en alguna dimensión desconocida, contará alguna vez.
Hogar dulce hogar. Sigo con la rutina del simulador y compruebo que el dispositivo de memoria del chinger es inocuo. Esta vez no tengo que preparar ninguna conexión, me sirve la misma que utilicé con la cerilla de Bill. HAL toma la dirección indicada hacia Mundus, una tormenta estelar algo alejada de aquí. Según el chinger, atravesar el Lapismanalis es el camino hacia otra dimensión. Su especie la descubrió hace unos milenios pero nunca han utilizado ese corredor porque detrás se encuentran humanos aún más violentos y destructivos que en ésta. Ellos fueron los que, de un modo que los chinger no consiguieron descubrir, provocaron la catástrofe cósmica que abrió la puerta.
Afortunadamente, es un camino que permite el viaje en los dos sentidos por lo que, si no es el correcto, siempre podremos regresar.
Desgraciadamente la navegación por una tormenta estelar es suicida para cualquier especie...


Cuaderno de bitácora

IV

La cúpula de Mundus está delante nuestra. Parece un pequeño orbe en formación. Cómo una sopa primigenia sometida al bombardeo incesante de centellas cósmicas, su interior se ilumina con explosiones cuánticas de baja frecuencia que iluminan los meteoros de su interior con colores intensos. Es grandioso y aterrador. El pelo se me pone de punta.

Nota: Cuando pase el peligro, HAL deberá comprobar las cargas electrostáticas de la nave. Esta sensación empieza a ser molesta.

HAL ha establecido con precisión -siempre lo hace- la ruta chinger. Con los escudos sólo a media potencia para evitar polaridades indeseadas, nos dirigimos a su interior.
La experiencia adquirida durante esta navegación nos ha sido de gran utilidad. Apolo ya es perfectamente compatible con HAL lo que ha dotado a la nave de una capacidad de maniobra y un aprovechamiento de sus recursos insospechados. De este modo, hemos conseguido alcanzar Lapismanalis sin muchos problemas. La singladura no ha sido más dura que la del Cabo de Hornos. Apenas hemos sufrido desperfectos. El compartimiento de carga ha sido el que más se ha resentido. De nuevo las vibraciones han alterado la estiba en algunos departamentos. Los equipos de autorreparación ya están solucionándolo.
Lapismanalis es todo un portal dimensional. Situado entre dos lunas, aparece como un campo de energía casi transparente que recuerda una corriente de agua fluyendo de una a la otra.

i
Estamos en su interior. Es lo más parecido a cruzar una catarata. Puedo sentir la presión en el casco de la nave. ¡Lo cruzamos! La presión ha desaparecido. Ahora estamos en el interior de un túnel oscuro. Una luz cegadora, al final del mismo nos atrae hacia ella.
-¡No sigas la luz!¡Vuelve! -Me susurra mi instinto al oído. No hago caso; HAL mantiene el rumbo.
La luz está cada vez más cerca. Llegamos. La misma sensación anterior de presión en el casco. Atravesamos por fin. Parece que estamos en el mismo punto que entramos pero boca abajo.
-HAL confirma la posición.-
-No dispongo de datos todavía.-
-¿Hemos salido por donde hemos entrado?-
-Negativo. Estamos en otra dimensión. Si te fijas el portal de este lado está girado 180 grados respecto al de ingreso.
Las imágenes del portal de entrada y del de salida aparecieron en mi pantalla ilustrando la información de HAL.
-Bien, pues salgamos de este Mundus y a ver que sucede.
La nave, de nuevo, ha sobrellevado bastante bien la furia de la tempestad; tempestad muy similar a la que se produce en el Estrecho de Magallanes. Abandonamos Mundus; detrás queda su cúpula iluminada de explosiones.
-¡Por fin! ¡La tranquilidad del espaci... -
No puedo terminar la frase. Algo ha impactado con la nave y casi me derriba del asiento. Menos mal que tenemos los escudos a media potencia. Las luces de emergencia se encienden.
-¿Qué ha sido? ¿Un faser?-
-Nos atacan.- Dice HAL mientras pone la nave en situación de combate.
-¡Escudos a plena potencia!¡Activación de armas en amuras y castillos!¡Armagedon en espera!
-¡Visto!- Responde HAL, indicando que todo estaba hecho.
-¿Quién nos ataca? ¿Por qué?
-El motivo no lo sé. Quién, lo puedes ver tu mismo.

Una enorme flota espacial de ataque está situada justo encima de nosotros. Un ingente avispero de naves de caza está saliendo de sus portanaves, mientras que los cruceros inician rápidamente la clásica maniobra envolvente. El faser procedía del crucero más cercano.
-¡HAL, intenta la comunicación con ese crucero!
-Transmisión en pantalla-
Una figura metálica, humanoide, engolada aparece en la pantalla.
-¡Fúndete o muere, humano!
Sin esperar respuesta, otro faser golpea nuestros escudos, disminuyendo peligrosamente su potencia hasta el sesenta por ciento. Al tiempo, la nube de cazas inicia su ataque.
-¡Corre HAL! ¡Ataque periférico total! ¡Ya! ¡Vía de escape en alfa-2! ¡A toda máquina!
Nuestra explosión de fuego abre un gran hueco en las líneas de cazas enemigas y los dos torpedos de fotones que lanzamos contra el crucero que nos caza le ha dejado inutilizado.
Pero estamos en una tela de araña que se acaba de cerrar. Un crucero nos cierra la vía de escape y otro está a punto de unirse a él.
-Alfa-2 bloqueada.-
- Lo veo HAL. ¿Cuál nos queda?
-Ninguna. Están todas matemáticamente cerradas.
-¡Mierda! ¿Previsiones?
-Estamos rodeados. A tiro de los cruceros en cuarenta segundos. No podremos resistir más de diez impactos.
-¡HAL, si hay una forma de salir de aquí... ¡Ejecútala ya!
-Como quieras. ¡Apolo! ¡Escarba que vienen los cilones!

ii
De nuevo apareció la boca y besó la panza de la nave, introduciéndonos en el hormiguero. El recorrido es tan malo como el primero, pero esta vez no estamos solos; un centenar largo de cazas cilones nos acompañan. Debido a la sorpresa inicial, unas cuantas naves han chocado entre sí pero la mayoría mantiene la formación aunque la dificultad del recorrido les impide atacarnos.
-HAL, cuando salgamos aumenta la potencia de los escudos de popa y avance toda. Abre fuego sólo si nos atacan.
-De acuerdo. ¿Rumbo?
-¿Sabes dónde vamos a salir?
-No. Es una salida aleatoria.
-Pues entonces cualquiera que nos aleje de los cilones, al menos hasta que te sitúes espacio-temporalmente.
-De acuerdo.
Ha sido un viaje mucho más largo de lo que recordaba. Cierto que parte del anterior lo pasé sin sentido, pero todo llega al final y hemos salido del termitero a toda máquina.
Los cilones no han tardado en seguirnos con sus escuadrones en formación de ataque. Son más rápidos que nosotros, pero su capacidad de vuelo es limitada y su potencia de fuego no se puede comparar con la de los cruceros. Si aguantamos lo suficiente podemos escapar. Aún así, son demasiados.
-¿Dónde estamos, HAL?
-Información insuficiente. Estoy comprobando los cuadrantes. Todavía no tengo resultados.
-¿Algún sistema en las proximidades donde poder escondernos?
-Negativo. Estamos en el espacio profundo.
-¡Mierda!
Los primeros ataques van dirigidos a nuestro sistema de propulsión. ¡Qué cabrones! ¡Parecen máquinas! ¡Que precisión! Hice bien desviando parte de la potencia a los escudos de popa. Nuestra nave, sin ser de combate, tiene suficiente potencia de fuego como para dar una respuesta adecuada a crisis moderadas. Sin embargo, su superioridad en número es aplastante. ¡No sé cuanto podremos resistir!

iii
La situación es crítica. La nave ha respondido a la perfección. Apolo ha dotado a HAL de unos recursos impensables con anterioridad. Hemos derribado a la mitad de las naves agresoras, que siguen sin responder a nuestras transmisiones, pero los escudos están a punto de caer y sin ellos estamos perdidos. He activado Armagedon y he detenido el fuego de nuestras baterías.

iv
Ya me he puesto el traje de paseo -espacial, se entiende- antes de finalizar Armagedon. Mi única esperanza es engañarles, que crean que han terminado con nosotros y aborden la nave, entonces... ¡Sorpresa! Si optan por destruirla... Entonces moriremos todos. Sus naves no tienen capacidad para mantenerse mucho tiempo en el espacio profundo. Será su fin. ¡Esa es mi ventaja!
Voy a completar la secuencia B de Armagedon cuando la voz de HAL resuena monótona en mi casco.
-¡Espera! ¡Tenemos compañía!
Los pelos se me ponen de pincho al ver como los cilones van siendo barridos por oleadas de cazas salidos de la nada.
Bueno, salidos de la nada no. Salidos de una nave enorme que, ésa sí, ha salido de la nada.
-¿Y esa nave? ¿De dónde ha salido?
-Apolo confirma que del hiperespacio.
-¿Les conoce? ¿Quiénes son?
-Un superdestructor imperial tipo executor.
-¿Y ésa otra que sale de su interior?
-Destructor imperial clase victory.
-¡Joder con el imperio!
El destructor se dirige directamente hacia nosotros, indiferente a las luchas entre cazas, destruye las naves cilonas más cercanas y efectúa unos disparos de advertencia a nuestra proa, clara invitación a que nos detengamos.
-HAL para máquinas sin bajar los escudos. Intenta la comunicación con esa nave. Cancela Armagedon sin desactivarlo. No sabemos si tendremos que reiniciarlo de nuevo...


Cuaderno de bitácora

V

Apolo es una maravilla. La comunicación con el imperio se produce en tiempo real. Parece que estuviéramos hablando todos en castúo. HAL no ha tenido problemas para encontrar la frecuencia -muy rara por cierto- y disponemos de imagen y sonido; eso nos ha dado una ventaja de la que no disponen los cilones.
He hecho creer al comandante del victory que somos una nave comercial que estaba siendo atacada por esos piratas espaciales; sin defensa alguna estábamos perdidos hasta que las gloriosas fuerzas imperiales nos han rescatado y bla, bla, bla, larga vida al emperador, bla, bla, bla.
Esto último no ha gustado. Parece que la situación en el imperio es delicada, el emperador ha muerto hace poco a manos de unos rebeldes y parece ser que hay una guerra civil entre republicas de planetas independientes, que forman confederaciones que a su vez se pelean entre si para formar, o no, una republica interdependiente. Resumiendo: el comandante de la nave nos invita a visitarle a bordo. Gracias a la información de Apolo, que reconoce algunos sistemas, HAL puede preparar una historia creíble.
El victory establece un lazo de tracción que atrae poco a poco a nuestra nave. En el trayecto podemos ver como sale del executor una auténtica flota de victorys.
El lazo de tracción nos dirige al vientre de la nave y nos introduce, a través de una esclusa enorme de su panza, en el muelle de amarre.
Lo que menos podía imaginar es que estuviera tan concurrido. Parece que en esta nave se dedican a retener las naves aprisionadas, mientras que el resto deben ser los que las capturan. Me llaman en especial la atención el caza cilón, que parece muy antiguo visto de cerca, y otra nave, de forma extraña, que en una de sus bordas rotula su nombre: “El Halcón Mesetario”.
Abro la escotilla. Tenemos un problema. La homologación no coincide con los sistemas imperiales y parece que no disponen de ninguna rampa válida. No pueden subir a la nave, al menos de momento, si consigo bajar antes de que lo solucionen quizás evite que me la registren. Nunca se sabe que puede ser considerado contrabando y que no. Tengo una idea. Salgo por la escotilla de la cubierta superior. Estoy encima de la nave, a unos veinte metros del muelle. Doy unos pasos de carrera y salto. Aprovechando los impulsores de mi traje de paseo y sus estabilizadores, consigo llegar sin problemas. Allí me esperan unos guardias de asalto. Me piden que les acompañe a ver a su jefe. Camino en medio de ellos. Antes de abandonar el muelle, veo como registran a un cilón de forma poco ortodoxa. Quizás le estén descargando su memoria. Quizás el cilón los confunda con uno de los suyos. Mi instinto me dice que en todo esto hay algo raro, y sí, vuelvo a tener los pelos de punta.
Me conducen a través de varios pasillos. Me sorprende la rapidez con la que se abren y cierran las compuertas permitiendo la estanqueidad de todos los departamentos. También es impresionante la cantidad de gente que deambula en esta nave. ¿No tienen un puesto fijo?¿Es la hora del paseo?¿Se habrán roto los intercomunicadores?¿Para qué valen estos robots que como ratas pululan por los pasillos? Los guardias no son nada comunicativos, y no responden a ninguna pregunta. Obedientemente me llevan hasta su jefe que está en el gimnasio calentando para la clase de pilatreks y no es el comandante del victory.
No me extraña que no les haya parecido raro que vaya con el traje de paseo por su nave, cuando ellos no se le quitan ni para hacer deporte. Deben tener unos dispositivos desodorantes excepcionales. El de rojo, ni me saluda ni me habla, les ordena a los guardias que me conduzcan a la sala de espera. Desandamos el camino y regresemos a las proximidades del muelle. Entramos en un cuarto y los guardias se quedan en la puerta charlando con otros dos. Mi instinto sigue dando la lata y empieza a preocuparme la situación. El cuarto no es muy grande, con varias máquinas expendedoras de donuts galaxianos, snaks, sudokus y demás pasatiempos espaciales. Un tipo gordo está sentado al lado de la claraboya devorando no sé qué.
De repente, levanta la mirada y me hace señas para que me acerque. Después de las presentaciones y de ofrecerme parte de sus viandas, me cuenta sus aventuras como rebelde multividas. Parece ser que el imperio le dio por muerto al menos en un par de ocasiones, pero tiene la extraordinaria virtud de reaparecer en momentos cruciales dando al imperio la oportunidad de volverle a eliminar. Esta vez le han cogido vivo con la intención, según cree, de aniquilarle bajo condiciones controladas por el propio comandante estelar, para comprobar si vuelve a reaparecer y determinar las causas del fenómeno.
No; no es el tripulante del Halcón Mesetario. Su nave es una X-wing. Al del Halcón le tienen muchas más ganas y ya le debe estar torturando en la nave principal el comandante en persona; sí, ése que me quiere ver. Me pregunta si pienso que me van a hacer lo mismo y antes de que pueda contestar un par de guardias se lo llevan. Ignoro si eran los que estaban ya aquí o los que me trajeron a mí. Son todos tan iguales como clones.
Mi instinto está muy plasta, no consigo quedarme quieto. Me asomo a la claraboya y veo una lanzadera camino del executor. Allí va el rebelde multividas. Me estremece pensar que el próximo soy yo...

ii
Súbitamente, suena una alarma. Parece un zafarrancho aunque ignoro la causa. Uno de los guardias sale corriendo mientras que el otro permanece atento al muelle de amarre. Algo debe estar sucediendo allí. Oigo voces que se confunden con ordenes y ruido de trajín. Oigo... Oigo una voz que me dice ¡Usa la fuerza... Usa la fuerzaaa! Siguiendo mi instinto, intento coger una de las sillas pero están ancladas sólidamente al suelo.
-¡Usa la fueerzaa... Usa la fuerzaaa!-
-¡Calla que ya te he oído!-
Si que se está poniendo pesado mi instinto con que use la fuerza. ¡Claro! ¡Tengo el traje puesto! Voy hasta la máquina expendedora y empiezo a aporrearla y darle patadas. El guardia se vuelve.
-¡Eh! ¿Sabes como funciona? No consigo sacar el sudoku.-
El guardia se aproxima a la maquina. Me aparto a un lateral. Se agacha para comprobar el dispositivo de salida de los productos y yo aprovecho para tirarle la máquina encima. Mi traje tiene un dispositivo de fuerza, que permite transportar cargas pesadas en atmósferas letales para el hombre. ¿Cómo pude olvidarlo? El guardia tiene la armadura algo chafada, pero le ha protegido bien y no creo que tenga lesiones internas. Aprovecho que no se puede mover para dirigirme, como el que no quiere la cosa, al muelle de atraque.
La actividad en el muelle es frenética. Nadie se fija en mi. El Halcón Mesetario ha desaparecido y mi nave parece flotar sin amarre entre todas las demás. La nave cilona está apunto de golpear el muelle, pero no, se separa. Alguien ha debido desconectar los mecanismos de atraque. Ahora es mi nave la que se aproxima al muelle.
- ¡HAL, abre la escotilla y ciérrala en cuanto esté dentro!-
La escotilla más cercana al muelle se abre automáticamente. Ayudado por los impulsores doy un salto de león, entro por la escotilla que ya está cerrada cuando termino de dar la voltereta. No creo que me hayan visto.
- ¡Nos vamos HAL! Flota hasta el centro para salir de la esclusa como si estuvieras sin control. Para distraer manda un pequeño campo de fuerza a la nave cilona.-
Con nuestra pequeña ayuda el caza destroza su lado del muelle antes de quedar varado entre piezas retorcidas. Mientras, nosotros quedamos flotando en el centro de la esclusa e imperceptiblemente vamos descendiendo para salir por debajo del victory, flotando como chatarra espacial.
Afortunadamente estamos lo suficientemente debajo porque el victory nos ha podido abrasar con sus sistemas de propulsión. Acaba de iniciar la persecución del Halcón Mesetario.
Parece que se han olvidado de nosotros.
- ¡HAL, avante toda en dirección opuesta a las tropas imperiales, cuando estemos suficientemente alejados ejecuta escarba!-
Acabo de sentarme en mi puesto cuando resuena la voz de HAL en mi casco.
- Escuadrón de cazas vira su rumbo y se dirige a nosotros.-
Inmediatamente aparece en pantalla la ficha técnica de un bombardero Tie.
- Veo que no has perdido el tiempo, HAL. ¡Cuanta información!
- Apolo tiene información detallada de algunas naves. Estuvo aquí una temporada. Distancia alcanzada.
- Una pena que no tengamos tiempo para contrastarla. ¡Apolo!¡Escarba!